Robert Redford se despide de ustedes

  • Redford comenzó en la tele, en la serie Maverick. Tenía 24 años. Desde entonces el rubio actor no paró de la salir en la pequeña pantalla
  • El bombazo definitivo llegó con Dos hombres y un destino. En ella interpretaba a Sundance Kid, personaje que le ofrecieron antes a Steve McQueen

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Uno de los actores más listos e influyentes de Hollywood se retira de la interpretación. Lo anunció en Entertainment Weekly y lo hace con The Old Man and the Gun, una película por la que Redford ha logrado ser nominado al Globo de Oro al Mejor actor de comedia. La veremos este mes en nuestras salas y es la última película que protagonizará el actor nacido en Santa Mónica. Detrás deja ochenta películas como actor, medio centenar como productor y nueve como director.

En The Old Man and the Gun hay una secuencia de imágenes en la que vemos a su protagonista, un atracador de bancos que ha sido toda la vida un delincuente, en diferentes momentos de su vida, siempre detenido o huyendo de la justicia. Las imágenes pertenecen a películas de Redford desde sus comienzos hasta la actualidad. Es decir: es su carrera, por lo que será recordado. Y va a ser mucho.

Redford comenzó en la tele, en la serie Maverick. Tenía 24 años. Desde entonces el rubio actor no paró de la salir en la pequeña pantalla. Le siguieron la series Brigada 8, Perry Mason, The Americans, La dimensión desconocida, Los intocables, La hora de Alfred Hitchcock, El virginiano... Su debut en el cine llegó en 1965 con Situación desesperada, pero menos, una comedia con Alec Ginness.

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Pero su verdadero debut es La jauría humana, el excelente drama sureño de Arthur Penn que le hizo compartir cartel con Marlon Brando y su amiga Jane Fonda, con la que volvería a trabajar en el éxito Descalzos por el parque y con un personaje que ya había interpretado en Broadway. No le hizo demasiada gracia repetirlo.

El bombazo definitivo llegó con Dos hombres y un destino. En ella interpretaba a Sundance Kid, personaje que le ofrecieron antes a Steve McQueen y cuyo nombre acabó siendo el de su famoso festival de cine independiente. En el rodaje de esta mítica película Redford se empeñó en hacer él mismo las escenas de acción, como esa en la que salta a un tren en marcha. A Paul Newman no le gustaron estas temeridades de Redford y le dijo: “Robert, no quiero heroicidades a mi alrededor, no quiero perder a la coestrella”. Fueron amigos hasta la muerte de Newman.

Tras El descenso de la muerte, una película fallida para Paramount, volvió a trabajar con la protagonista de Dos hombres y un destino, Katharine Ross, en El valle del fugitivo. Y por fin le llegó otro de sus grandes personajes: Jeremiah Johnson, personaje de una novela de Vardis Fisher y guionizado por John Milius. En su duro rodaje volvió con un director clave en su carrera y con el que ya había rodado Propiedad condenada: Sidney Pollack. Con él volvería a trabajar enTal como éramos, Los tres días del cóndor, El jinete eléctrico, Memorias de África y Habana.

En los setenta, su década dorada, también protagonizó la inolvidable El golpe, en la que volvió a trabajar junto a Newman. La película fue nominada a 10 Oscar, pero su nominación no acabó en premio, que se llevó Jack Lemmon por Salvad al tigre. Su personaje se lo ofrecieron antes a Jack Nicholson, que acabó compitiendo con él en los Oscar por su trabajo en El último deber. Redford, por cierto, no vio El golpe en su estreno y acabó viéndola ¡en junio de 2004!

Tras la fallida El gran Gatsby, llegó otro de sus grandes trabajos interpretando a Bob Woodward en Todos los hombres del presidente. Los Oscar se olvidaron de él y de su compañero Dustin Hoffman, al que ofreció personalmente el personaje. Los dos se pasaron semanas en la redacción del Whasington Post para ver cómo trabajaban sus periodistas y durante la filmación Redford se instaló en el hotel Watergate. Un cachondo.

Tras este clásico de Alan J. Pakula, Redford participó, por un cheque con muchos ceros, en la magistral película bélica Un puente lejano e inauguró los 80 con la película carcelaria Brubaker, en la que Morgan Freeman tiene un papelito y Nicholas Cage aparece como extra. Es la segunda película carcelaria de Stuart Rosenberg tras La leyenda del indomable, protagonizada por su amigo Newman.

Con El mejor Redford inaugura los ochenta, década de Memorias de África y Peligrosamente juntos. Ya en los noventa, llegan películas realmente flojas como Habana, Una proposición indecente (por la que se embolsó 5 millones de dólares y un 15% de los beneficios de taquilla), Íntimo y personal y El hombre que susurraba a los caballos, que también dirigió. En 2001 logró su mayor salario: 11 millones por protagonizar La última fortaleza junto a James Gandolfini. Su último trabajo recordable es el de Leones por corderos, también dirigida por él.

En este terreno Redford se ha prodigado menos, pero ha llegado a dirigir películas como Quiz Show (El dilema), un estupendo drama sobre la fama y la televisión por el que fue nominado al Oscar, premio que ya había ganado antes por otro drama: Gente corriente. Su otro Oscar es el honorario, entregado en 2002.

Y esto es lo que hizo Redford, pero ¿qué pudo llegara a hacer y rechazó? Apunten: pudo ser Michael Corleone en El padrino, Ben Braddock en El graduado o Frank Galvin en Veredicto final, Barry en Barry Lyndon, Guy en La semilla del diablo, Oliver en Love Story y el asesino de Chacal. Casi nada.

Este cineasta y estrella del cine, cuya película favorita es El tesoro de Sierra Madre, no solo deja una filmografía envidiable, también su Festival de Sundance, que ha descubierto a decenas de cineastas (como los hermanos Coen o Tarantino) desde 1978. Gracias infinitas por todo este gran cine, señor Redford.

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