¡En Pie! llama a asediar el Congreso el 25 de abril hasta que dimita el Gobierno

Intervención de la policía durante la primera de las convocatorias de 'Rodea el Congreso'. / Wikipedia

Esta vez no se trata de rodear. Se trata de “asediar” el Congreso de los Diputados. La Plataforma ¡En Pie! ha convocado al pueblo el próximo 25 de abril (aniversario de la Revolución de los Claveles portuguesa) a participar en “un asedio constante, hasta forzar la dimisión del Gobierno, la disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado, y el inicio de de un proceso de transición hacia un nuevo modelo de organización política, económica y social verdadaderamente justo y solidario, liderado por el pueblo”.

Hasta aquí, nada que no hayamos escuchado desde el 25-S de 2012. La diferencia estriba en que la Plataforma ¡En Pie! no cree tanto en la resistencia pacífica como los otros epígonos del 15-M. La Plataforma ¡En Pie! se inspira, entre otras fuentes, en las ideas del anarquista norteamericano Peter Gelderloos, para quien “la no-violencia protege al Estado”. Ergo, la violencia es la alternativa.

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El comunicado difundido ayer por ¡En Pie! no abunda de manera explícita en que se trate de una convocatoria con espíritu violento. Salvo cuando se remite al significado académico del término “asediar” y lo destaca para que nadie se confunda: “Del lat. Obsidiāri. 1. tr. Cercar un lugar fortificado, para impedir que salgan quienes están en él o que reciban socorro de fuera”.

Pretenden, además, que aquellos que no tengan posibilidad de trasladarse a Madrid ejecuten “acciones secundarias de dispersión y denuncia, que afecten a centros de control del poder establecido, como ocupaciones, cortes de carretera… apoyando de este modo la acción principal en el perímetro del Congreso y dificultando la labor de las fuerzas opresoras del régimen”.

En todo caso, la terminología es mucho menos agresiva que la empleada en un comunicado precedente, aununciado acciones para este año, y difundida en la misma página web el 7 de diciembre del pasado año: “Próximamente anunciaremos la fecha de una nueva convocatoria a… asediar, quemar, fumigar, ocupar… el Congreso, o si preferís decirlo así, se convocará directamente a una algarada o una rebelión popular… no nos importa cómo se le quiera llamar”.

La Plataforma ¡En Pie! fue la primera instigadora de la acción popular que rodeó el Congreso a partir del 25-S del año pasado. Sin embargo, el lema de aquella convocatoria primigenia, “Ocupa el Congreso”, fue debatido y rechazado por el resto de movimientos sociales. El verbo “ocupar” fue sustituido por el mucho más suave “rodear”, lo que provocó el rechazo de ¡En Pie!

Chema Ruiz, pionero de los movimientos indignados, activista destacado de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y miembro del consejo político federal de Izquierda Unida, fue uno de los fundadores de ¡En Pie! Aunque se desmarcó bastante pronto. Ruiz rechaza con rotundidad la convocatoria del 25-A: “Yo dejé la plataforma porque se les estaba empezando a ir la cabeza, y ahora se les ha terminado de ir. No creo, como ellos, que la no-violencia sea cómplice del Estado. La violencia no sirve para nada. Solo puede generar muertes, y solo entre los nuestros: son los malos los que tienen los tanques”.

Por su parte, Democracia Real Ya todavía no ha consensuado una postura ante el comunicado. La Coordinadora 25-S tampoco, aunque uno de sus portavoces, a título personal, sí ha querido matizar la supuesta llamada a la violencia por parte de ¡En Pie!: «El tema de la violencia está patente en muchas partes, pero sobre todo en el Ministerio del Interior. En la convocatoria del 25-A no se puede hablar de llamamiento a la violencia. Ocurre que los compañeros y compañeras de ¡En Pie! son dados a ese tipo de terminología. Pero es una violencia semántica nada más. Aunque, es verdad, hay que tener cuidado con las palabras, porque se pueden volver en contra de la propia convocatoria».

Una convocartoria que se hizo pública el mismo día en el que, por cierto, change.org superaba las 860.000 firmas exigiendo la dimisión de la cúpula del PP por el caso Bárcenas.

(Post-Scriptum Antiperiodístico y poco fiable: Este reportero escucha cada vez más a menudo mensajes pro-violencia desde los estratos sociales más variopintos. Especialmente alarmado me quedé hace dos semanas, cuando una vieja amiga, conservadora, 50 años, católica practicante, votante del PP, dos hijos y posición económica holgada, me dijo: “Tendría que reaparecer la ETA. Tendrían que volver a sacar las pistolas y matar a unos cuantos políticos y a unos cuantos banqueros”. Tartamudeé al contestarle que eso era una barbaridad. Ella insistió. Disculpad mi falta de profesionalidad por este comentario, pero me sentí en la obligación de hacerlo).