15-M: «La pérdida de Sampedro hace daño a los que queremos cambiar las cosas»

José Luis Sampedro Y Stépahn Hessel, el 28 de marzo de 2011, durante la presentación del libro 'Indignaos'. / Efe

Parecía un tópico. El recurrente titular en los medios, tan repetido estos días en las cabeceras de Cádiz a Andorra: "La muerte de José Luis Sampedro deja huérfano al 15-M". Pues, al parecer, los que pensábamos así nos hemos pasado una vez más de listos. Lo dice Kike Castelló, portavoz de Democracia Real Ya: "Es la palabra que más he oído desde que saltó la noticia. La palabra huérfanos. Y es que es la que mejor representa lo que sentimos con la muerte de este hombre".

Desde el inicio del movimiento 15-M, José Luis Sampedro estuvo ahí. El escritor tenía 94 años aquel día de mayo de 2011. Ya andaba flojo de salud, pero envió una carta en la que disculpaba su ausencia en la Puerta del Sol. "Me adhiero a vuestras reivindicaciones, hago mío el manifiesto, me solidarizo y deseo un clamoroso 15-M. Pero sobre todo, os animo a avanzar en la lucha hacia una vida más humana. Los medios oficiales no se van a volcar con vosotros y encontraréis muchos obstáculos en el camino, pero está en juego vuestro futuro. El 15 de mayo ha de ser algo más que un oasis en el desierto; ha de ser el inicio de una ardua lucha hasta lograr que, efectivamente, ni seamos ni nos tomen por mercancía en manos de políticos y banqueros. Digamos NO a la tiranía financiera y sus consecuencias devastadoras".

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"Siempre fue bastante importante para nosotros", continúa Castelló. "Fue la primera gran personalidad española que mostró públicamente su apoyo sin fisuras al 15-M, que nos prestó su nombre. Ha estado con nosotros siempre que ha podido, siempre que la salud se lo ha permitido. Se ha prestado para todo: entrevistas, documentales, lecturas de manifiestos... Su pérdida, para nosotros, supone incluso un golpe más duro que la muerte de [Stéphane] Hessel, Lo hemos sentido mucho más".

Y es que 2013 ha venido con dos lutos para el movimiento indignado. El 27 de febrero, moría Hessel, autor de Indignaos, libro que otorgó fuerte inspiración intelectual a los movimientos callejeros y sociales de protesta. Sampedro, que murió este 8 de abril después de beberse un campari helado y quedarse dormido en su casa, fue precisamente el encargado de escribir el prólogo de la traducción española de dicha obra.

Ahora se estudia cómo agradecerle a Sampedro lo que aportó. Este domingo, 14 de abril, más de 40 organizaciones han convocado una manifestación en Madrid para pedir el advenimiento de la III República. "Estamos pensando si hacerle un homenaje ese día. Aun no sabemos... Él era tan reacio a ese tipo de cosas", explica Kike Castelló.

Ramón Hernández, uno de los fundadores del 15-M y del 25-S, y ahora portavoz del grupo de trabajo Confluencia, señala que "Sampedro es un ejemplo de persona con una formación extraordinaria que se puso al servicio de las clases populares, cuando podría perfectamente haberse convertido en un intelectual cortesano más. Desde los años 60, ya estaba escribiendo libros de estructura económica marcados por su interés en que esta ciencia beneficiara al pueblo, y no a los de siempre. La pérdida de gente como Sampedro, que no hay muchos, nos hace mucho daño a los que pretendemos cambiar las cosas".

Y algo muy parecido escriben Jóvenes Sin Futuro:" La muerte de Sampedro supone la pérdida de uno de los referentes de la escasa cultura crítica académica en el estado. Como intelectual supo ver que no se puede mantener una postura ajena a la realidad, que no basta sólo con describir sino que hay que tomar parte y transformar aquello que se analiza. Su implicación con el 15M fue una muestra de compromiso para con las de abajo, con las más desfavorecidas. Pero como bien se ha dicho ya, el mejor homenaje que se puede realizar es llorar poco, y luchar mucho. Continuar dando la batalla por otra economía, más justa, más solidaria y en definitiva, más humana. La academia en España necesita más gente con el compromiso crítico que tenía José Luis Sampedro. Huyendo de paternalismos  vacíos, la escucha y el debate entre los movimientos y la academia es hoy más necesaria que nunca en un país en plena ruptura con la anterior cultura política impuesta y para ello serán necesarias muchas personas como Sampedro".

El caso es que, aparte de nombres como Carlos Taibo, Federico Mayor Zaragoza o el cineasta Basilio Martín Patino, no demasiados intelectuales españoles han levantado tanto como Sampedro el grito -no solo la voz- en beneficio de los movimientos indignados. "Es cierto que se echa bastante en falta un apoyo más explícito del mundo intelectual español con nuestras reivindicaciones. Por eso fue tan significativo para nosotros el apoyo de este hombre", matiza Castelló.

Hernández coincide plenamente: "Se echa un poco en falta más presencia de los intelectuales en nuestra lucha cotidiana. El intelectual, si no es comprometido, cumple una función bastante precaria. También es verdad que, quizá, los que nos han apoyado no son precisamente los mediáticos, los que salen en las tertulias de la radio o de la televisión. Pero bueno. Hay que decir que no se han prodigado mucho. A lo peor nuestra clase intelectual está demasiado encastillada en la cultura oficial y en el mundo académico".

Entrevista a Sampedro, realizada el 14 de mayo de 2011 en Mijas (Málaga).