El Ayuntamiento de Madrid justifica insultos machistas y vejaciones a trabajadoras por «relajación festiva»

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Ana Botella y Ruíz-Gallardón en una imagen de archivo. / Efe

Un informe de la Inspección General de Servicios del Ayuntamiento de Madrid, contestando la denuncia de tres trabajadoras por acoso laboral, se saldó en archivo de la causa alegando que los insultos machistas y vejaciones pueden justificarse por “relajación en el uso del lenguaje” o “relajación festiva”, “frecuentes en la profesión periodística”. En dicho informe, fechado el 13 de diciembre de 2012 y al que ha tenido acceso cuartopoder.es, “se propone por el inspector actuante [Jaime Hevia] el archivo de las actuaciones, al no haberse comprobado la existencia de un supuesto de acoso laboral”.

La denuncia, elevada el 12 de noviembre del pasado año por las funcionarias del departamento de Comunicación Alejandra Acosta, Pilar Aller y Carmen Vijuesca, alude a reiteradas vejaciones verbales de índole machista, tirones de pelo, golpes en la mesa, imposiciones para realizar trabajos en beneficio electoral del PP, gritos y ostracismo laboral.

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Aunque, de forma evidente, el inspector reconoce algunos de los hechos recogidos en esta denuncia, los achaca a que determinados cambios estructurales en el departamento -contratación de cargos de libre designación en detrimento de los funcionarios- fermentaron “el caldo de cultivo perfecto de un ambiente tenso, lleno de malos entendidos”. Por lo cual concluye: “El citado ambiente de conflicto trae consigo una relajación en el uso del lenguaje que desactiva los intentos de atribuir intencionalidad y premeditación a expresiones utilizadas por unos y por otros en determinados momentos de tensión, frecuentes de la profesión periodística, o de relajación festiva”.

En declaraciones a cuartopoder.es, las denunciantes son contundentes al descalificar estas consideraciones del inspector: “Denomina relajación en el uso del lenguaje a los insultos, amenazas, intimidaciones y comentarios machistas, y añade una afirmación tan arriesgada como errónea y absurda: que son frecuentes en la profesión periodística. Hemos de entender que incluyen las amenazas y agresión física grave (Carmen Vijuesca fue agarrada por la cabeza y zarandeada), como algo frecuente en la profesión periodística”.

Asímismo, añaden que “el informe califica los insultos y comentarios machistas intolerables de relajación festiva. En este sentido, los trabajadores no tenemos por qué soportar comentarios denigrantes en ningún tipo de situación, y menos en el contexto laboral”.

El origen del conflicto, según las tres denunciantes, se remonta al año 2003, cuando el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, desembarca en el ayuntamiento capitalino. Gallardón se trae con él a 1.500 cargos de libre designación que copan, según las demandantes, los puestos clave del organigrama consistorial. Aquellos cambios son citados en el informe de Jaime Hevia como detonantes de la denuncia de las tres funcionarias: “Como consecuencia de las elecciones municipales de mayo de 2003, llega un nuevo equipo de gobierno al Ayuntamiento de Madrid, que en lo que respecta a la Comunicación representa un redimensionamiento al alza. Y la nueva dirección general de Medios de Comunicación va a integrar al gabinete de prensa preexistente colocando un nuevo nivel directivo, personal eventual o de confianza, entre el director general y el gabinete de prensa”.

También en lo referido a este aspecto están en desacuerdo las tres denunciantes: “El informe define como redimensionamiento al alza de la Comunicación en el Ayuntamiento de Madrid el hecho de que en 2003 se triplicara con personal eventual el departamento, creando jefaturas de forma injustificada e innecesarias (duplicándolas incluso) y asignándoles elevados sueldos con pluses de productividad, todo a cargo del ciudadano”, señalan Acosta, Aller y Vijuesca.

Y concluyen: “El Protocolo de Acoso del Ayuntamiento de Madrid dice textualmente que ''si se detecta alguna otra falta distinta al acoso, se propondrán las acciones correctoras que pongan fin a la situación producida y se promoverá, en su caso, el expediente disciplinario correspondiente''. Por tanto, aunque el Ayuntamiento haya concluido que la denuncia no se considera acoso laboral, el informe no pone en duda los hechos denunciados, algunos de ellos muy graves que deberían ser objeto, al menos, de expediente disciplinario”.

Además, respecto al trato vejatorio y a los comentarios despectivos y machistas, aseguran que “bastaría una ronda de entrevistas individuales a todos los trabajadores de los distintos departamentos de prensa para demostrar lo dicho anteriormente”.

Como ya informó cuartopoder.es, el Ayuntamiento de Madrid archivó en 2012, sin investigarlas, 18 denuncias por acoso laboral.

1 Comment
  1. elagux says

    La corruPPción y el caciquismo al PP les cala hasta los huesos… desde el Caudillo y para siempre.

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