El indecente y ruin PSOE

Pedro Sánchez, en rueda de prensa en Ferraz
Pedro Sánchez, en rueda de prensa en Ferraz, al término de la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal, celebrada el 11 de octubre último. / PSOE (Flickr)

Desencadenado, el líder de la oposición llamó al presidente del Gobierno “indecente” en un debate televisivo. “Debía haber dimitido hace tiempo”, sentenció ante la mirada intermitente de un Rajoy que solo acertó a llamarle “ruin”. Ahora sabemos que los dos tenían razón. Tras el cruce de piropos, el socialista se creció y endureció su discurso: “No, es no”, repitió una y otra vez, de mitin en mitin, recreándose en la brillante frase, rechazando de manera inequívoca la oferta de una posible coalición, alejándose definitivamente de cualquier acuerdo con la derecha, apostando por una izquierda auténtica, pura, formal. El pasado 7 de julio el diario El País adelantaba en su portada, a todo trapo, una sentencia que parecía escrita en granito: “El PSOE afirma que nunca aplicaría el 155 en Cataluña”.

“Rajoy activa el 155 con el apoyo del PSOE”, titulaba solo cuatro meses después el mismo periódico, en el mismo espacio privilegiado. El “indecente” que debería haber dimitido hace tiempo se convertía en socio del “ruin”. Lo que fue un contundente “No, es no” pasó a ser algo así como “No es no, hoy, pero puede perfectamente ser un sí mañana o pasado”. Les esperaba un futuro excitante: juntos podrán vivir fantásticas aventuras ultraconservadoras. No en Cataluña, me temo.

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En medio del caos, de la deriva secesionista y el 155 más duro, el bipartidismo se consolida. El Gobierno más corrupto de Europa necesitaba una oposición a su altura moral. Justo la que le ofrece la izquierda española de toda la vida, la de Sánchez y Susana Díaz, fiel heredera de la de Felipe, Guerra y Bono. Aquella que no es, afortunadamente, ni radical, ni antisistema, ni bolivariana. Es decir, la izquierda de la mentira y la soberbia, de la mediocridad y las dudas, del desprecio por su historia, por sus militantes y por los trabajadores. La izquierda de derechas que, siguiendo su propio lenguaje, ha resultado no solo absolutamente indecente, sino también ruin.