El himno

Captura de YouTube de un momento de la interpretación del himno nacional por Marta Sánchez
Captura de pantalla de un vídeo de YouTube, que recoge la interpretación del himno nacional por Marta Sánchez, con la letra escrita por la propia cantante. / Todo Radio (YouTube)

Me dicen que Marta Sánchez, la de Olé Olé, ha puesto letra al himno nacional. Ella sabrá qué hace con su tiempo, pienso. Más tarde me cuentan que ha cantado el engendro como cierre a un concierto en Madrid. Pobre. Leo después que el PP ve en esa versión una respuesta a Puigdemont en forma de “patriotismo desacomplejado”. No lo considero noticia. Rosa Díez (¿La recuerda usted?) va aún más lejos: “La España constitucional se despereza. Grande Marta Sánchez y su himno a España”. ¿Nos estamos volviendo locos? Y entonces M punto Rajoy, todo un presidente del Gobierno, abre la boca y dice que se trata de “una muy buena iniciativa”, y que “la mayoría de los españoles nos sentimos representados”. Busco el vídeo en Youtube. Me descojono de risa y, tras recomponerme, escribo este post.

“Grande España, a Dios le doy las gracias por nacer aquí, honrarte hasta el fin”, canta a medio tiempo la mujer que en la cumbre de su carrera interpretó himnos pop del calado de “No controles” o “Voy a mil”. A ella se le llena la boca de patria cuando dice “España”. A mí de una risa descontrolada cuando acaba canturreando el verso final: “Como tu hija llevaré ese honor / llenar cada rincón con tus rayos de sol. / Y si algún día no puedo volver / guárdame un sitio para descansar al fin”.

«“Y no pido perdón”, dice Sánchez durante la interpretación del nuevo himno, en un momento de especial emotividad. Pues debería»

M punto Rajoy ¿De verdad cree usted que la mayoría de los españoles nos sentimos representados por semejante memez, una ristra de sonrojantes simplezas y tópicos? En mi caso solo si de ahora en adelante acompañan a Sánchez en los coros Bertín Osborne y Arévalo, Sánchez Dragó, Albert Boadella y Marhuenda. Y si de la puesta en escena, luces y traca final de fuegos artifíciales se encarga el equipo de Correa y el Bigotes. Entonces sí. Un himno freak, pero freak de verdad, sin complejos. Con una letra de mierda, un coro de tarados y un show financiado con dinero público. Lo que merece este país de patriotas con caja B.

“Y no pido perdón”, dice Sánchez durante la interpretación del nuevo himno, en un momento de especial emotividad. Pues debería.

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