Intxusta y Agirrezabal: “Covite necesitaba buscar excusas para perpetuarse”

  • Entrevista con Aritz Intxusta y Aitor Agirrezabal, autores de 'Altsasu, el caso Alsasua'

Este libro comienza el 15 de octubre de 2015, en Alsasua, la localidad navarra que, en los últimos meses se ha convertido en un plató de televisión. Allí, en pleno centro, Albert Rivera decidió realizar el acto España Ciudadana. Hace unas semanas, el bar Koxka donde ocurrieron los hechos, fue usado por el periodista implicado en el caso Villarejo, Eduardo Inda, para entrevistar a Pablo Casado.

Y termina queriendo realizar un relato objetivo, de datos, espacios y documentos, de lo que ocurrió no solo desde la noche del 15 de octubre, sino desde mucho tiempo antes. En el momento en que Covite se encontraba elaborando informes para enviar a la ONU y denunciar un ambiente asfixiante en la Sakana.

Los periodistas de GARA Aritz Intxusta y Aitor Agirrezabal firman este libro, Altsasu. El caso Alsasua, que hace un recorrido por todo lo acontecido tanto en el pueblo, como en instancias de la Guardia Civil, la Audiencia Nacional y en las casas de las familias de los ocho encausados. Es un libro que aún no tiene final, puesto que el último paso, dado por la Audiencia Nacional, ha sido ratificar la condena a los ocho jóvenes alsasuarras, descartando el delito de terrorismo y manteniendo el de odio.

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Este libro me ha parecido un puzzle ya hecho. Las piezas por separado no tienen mucho sentido, pero el libro desgrana una cronología exacta.

Aitor: Cuando empezamos a leer el libro teníamos un miedo y era que ya se había escrito mucho. Quizá eso podría quitarle interés al libro. Cuando leí por primera vez el libro completo con todos sus capítulos, me di cuenta de cuántas cosas se habían quedado en el olvido, cómo lo que pasó en noviembre de 2016 tiene relación con algo que había pasado dos meses antes en la política española, cómo ese hecho tiene repercusión en el procés de Cataluña… nada ha sido casualidad. Es un puzzle con un montón de pequeñas piezas que han ido encajando. Así hablamos de el tuit de Mariano Rajoy, la aparición de los medios de comunicación enseguida, palabras del jefe de la Guardia Civil hablando de que Altsasu no es un pueblo problemático… aspectos olvidados que aquí componen el caso de Altsasu.

Aritz: Cuando habíamos finalizado el capítulo en el que hablamos del tuit de Rajoy y describiendo quién era Fernández de Mesa y sus conexiones, nos llega la declaración de que cuando va la primera vez un abogado que asiste a las personas que sabían que estaban en la causa, y acuden al despacho de la juez, una de las trabajadoras del juzgado les dice que había enrarecido el caso el tuit de Rajoy y que la jueza había dicho que a veces «los buenos no son tan buenos ni los malos son tan malos». Cuando te pones a escribir y vas sobre una tesis, nuevas cosas que descubres van cuadrando: no solamente no nos contradecían sino que nos reforzaban la idea.

El libro trata de hechos muy sencillos: una pelea a las 5 de la mañana en un sitio de fiesta, hemos visto todos algo similar. Pero retrata e intervienen tantos agentes después, que retrata a la policía, a la justicia, a los políticos y retrata también un putno de la historia. Si se lee dentro de unos años, viajarás a Navarra en un momento muy concreto, con el cambio de fuerzas, y con el de España, con la vuelta a la normalidad democrática, con el fin de ETA.

Un hecho que ha ocurrido en decenas de lugares.

Aritz: Los casos de atentado contra la autoridad se cifran en más de 9.000. Y todos los informes apuntan a un mismo lugar: las mayores cifras de atentado contra la autoridad se dan en lugares con más ocio nocturno.

Hablando de piezas que encajan, una pieza que no se ha contado mucho y que vosotros relatáis es la estrategia de Covite: la asociación llevaba tiempo realizando informes para la ONU haciendo ver que en Navarra se vive un ambiente irrespirable.

Aitor: Los informes de Covite incluyen actos desde el cese de la actividad armada de ETA, y aparecen como destacados eventos como una chocolatada, o una bertso txapelketa (campeonato de bertsos) en un pueblo de Navarra. El caso de Alsasua, con dos guardias civiles implicados, uno de ellos herido, un hecho que ocurre en la Sakana, les venía como anillo al dedo para justificar su tesis. Para mí es el agente principal de toda esta historia. Es verdad que Rajoy dice que no habrá impunidad pero quien ha insistido en que esto fuese terrorismo y es lo que ha llevado a que el caso se trasladase a Madrid y quien tiene interés en justificar su existencia es Covite.

Aritz: No queríamos alargarnos en el análisis porque tiene un componente humano muy fuerte, pero sí teníamos que reflexionar sobre el papel que juegan las asociaciones de víctimas. Lo lógico es que las asociaciones den asistencia psicológica. En Irlanda se juntan varias y hacen terapia, en la AVT, ya muy tarde, pero ahora estudian el trauma, la pérdida de un familiar… Pero Covite, su función principal, es política. No cumple esa función de restaurar el daño. De cara a justificar su existencia, la persecución de este tipo de delitos, lo convierte en una doble Fiscalía. Necesitan buscar nuevos elementos para perpetuarse. Queríamos dibujar un poco esto.

Covite actúa en cierto modo como un lobby judicial.

Aitor: El informe que hace la Guardia Civil y el que aprueba la AN para llevarse el caso es prácticamente el mismo que presenta Covite. No hay un trabajo de investigación desde la denuncia de Covite hasta que se determina que este tema tiene que llevarlo la AN. Sí, con un lobby judicial.

Hablando de otra pata, que es el relato periodístico, ¿cómo es posible que todos los encausados se enterasen por la prensa de todo? ¿Que EFE y El Mundo supiera que habría nueve detenidos?

Aitor: Algunos también se enteran porque su nombre aparece en El Mundo. Otros porque al ir al juzgado, ven los nombres de otros. El día de las detenciones, hablan de que se han producido 9 detenciones, cuando no son nueve, porque Adur no es detenido, porque van a su casa pero no se lo llevan porque no tienen orden de detención.

La última fue la sentencia de la sala de apelación, hace algo más de un mes. A las 8 de la mañana se filtra en la Cadena SER la sentencia, llamé a la AN y la jefa de prensa me cogió el teléfono y me dijo que no podía ser, porque ni siquiera había entrado a trabajar, y que no sabía lo que había podido pasar. De hecho nos llegó a nosotros la sentencia antes que a las defensas y nosotros se la pasamos a una de las defensas. A mí ya me parece mal, no es una filtración. Que se lo hagas saber antes a la prensa que a los propios implicados me parece, no sé si éticamente, pero no me parece correcto.

Aritz: Es un hecho que de una parte habla muy bien de la prensa: que un periodista consiga dar la información antes que una institución es bueno. Pero habla muy mal de la justicia, que permite que se le meta un periodisa tan dentro. Sin embargo, sería un muy buen trabajo periodístico si esto no supusiera otros pagos. Esta gente consigue las informaciones a cambio de dar las informaciones de determinada manera. Cuando hablamos con la periodista de The Guardian que realizó un análisis sobre Altsasu, no entendía por qué criticaban su tema cuando habló con todos los implicados. Sería un artículo implecable. Aquí tenemos medios con canales muy estrechos con la policía, que consiguen dar las noticias antes que los medios «normales» pero a cambio de cómo doy la noticia.

— Uno de los nombres que ya ha salido es el de Fernández de Mesa, que tiene un papel muy importante en este proceso. Fernández de Mesa aparece y habla con los guardias civiles y una de las parejas. La otra pareja había declarado antes de su aparición, una declaración mucho más «suave». ¿Creéis que es uno de los actores principales junto con Covite en la sobredimensión del caso?

Aitor: Decía que Covite necesita seguir justificando su existencia. La Guardia Civil igual. Todavía hoy en día los números de policía que hay en la Sakana son los más altos de Europa. La Guardia Civil necesita justificar su presencia ahí. Vio estos brotes de supuesto terrorismo, vio un caramelo y lo cogió y montaron una historia de manera bastante rápida y que aún hoy perdura.

Aritz: Lo que sí es cierto es que la reacción de Fernández de Mesa se da en Madrid. El relato se da desde allí. La aparición de Fernández de Mesa, su llegada aquí, es muy rápida. Empezaron a tomarse decisiones sobre el devenir del caso desde Madrid y de manera muy temprana. Eso llama mucho la atención.

Aitor: Es una historia que ha hecho mucho daño a la gente de Altsasu. Si bien es cierto que eran Guardias Civiles y quizá no eran muy queridos, su vida era normal. Tenían cierta relación. No creo que la situación que se ha generado después del caso haya provocado que la situación de los Guardias Civiles estén mejor en Altsasu. Hay Guardias Civiles que llevan más de 30 años en Altsasu y siguen allí, y probablemente no están contentos con cómo se ha llevado esta historia.

Aritz: Por ejemplo, relatamos en el libro un párrafo de una periodista de La Razón, que nada más llegar a Altsasu se encuentra con sus fuentes. Va al cuartel y pregunta para orientarse cómo llegar al pueblo para hacer el texto. Dice que pregunta a las mujeres de varios guardias civiles sobre la situación en Altsasu y recoge sus declaraciones, que dicen que las cosas no son como las están contando los medios y que no querían hacer declaraciones. La periodista añade que estas mujeres tenían una especie de Síndrome de Estocolmo y no querían hablar en contra de Altsasu. Les tumba y les cuestiona la credibilidad a las mujeres de Guardias Civiles porque le tiraban el relato que tan a gusto asumió Madrid como real.

Se ven otros datos, como el de Óscar sin miedo (en referencia a uno de los guardias civiles). En un artículo publicado por La Razón hablaban de una «proeza» de uno de los Guardias Civiles implicados, que había rescatado un autobús de abertzales en medio de la nieve. La realidad fue que el autobús estaba lleno de alumnos de la Escuela de Idiomas y solo llamó por teléfono para pedir otro bus.

— Aitor: Para mí es sintomático de la importancia de la prensa en la carnaza que los medios han querido sacar de esto. Cuando la SER saca una exclusiva es porque quieren que lo cuentes de cierta manera o porque esto se pagará de otro modo. Ahí entra el blanqueo de la historia de la guardia civil en Euskal Herria, a pesar de que está más socializado que ha habido torturas en las que ha participado la guardia civil. Esos textos van en ese sentido. 

Altsasu se ha convertido en un plató de televisión. Como para actos políticos de Ciudadanos, para grabar entrevistas en el Koxka, como la grabada por Inda, sin permiso del propietario…

Aritz: Ha habido muy poco interés en dar una imagen completa. Cuando le contamos a un periodista del Financial Times que cubrió el tema que solo él y la periodista de The Guardian como medios mayoritarios habían sido los únicos que se habían puesto en contacto con las familias para conocer la otra versión no lo podían entender. No podían entender que ni El País o El Mundo, que son sus cabeceras de referencia sobre lo que ocurre en España, no hubieran contactado con las familias.

Los medios se han acercado de forma marrullera, de forma en que no debería hacerse. Con cámaras ocultas, con contactos con un experto en psiquiatría para sostener que hay una patología allí… Nosotros no hemos tenido ningún problema para hacer el libro. El único problema ha sido poder hablar con los implicados, porque están en la cárcel y hemos tenido que hablar por carta o ir a la cárcel en visitas. Hemos podido acceder a los sumarios, a la hemeroteca… todo sin problema.

Por ejemplo, ponemos la declaración íntegra de María José (una de las parejas, la primera que declaró antes de la llegada de Fernández de Mesa). Sabíamos que este libro iba a recibir muchas críticas y decidimos poner tal cual las declaraciones de los denunciantes, para que no nos acusen de ocultar cosas. Lo que dijeron que ocurrió esa noche está en el libro tal cual. Para nosotros lo que ocurrió esa noche no es lo que hace que haya caso, sino el salto que ocurrió después.

Decís que os guardáis las espaldas por las posibles críticas, ¿ha habido alguna?

Aitor: Solo Rubén Múgica dijo que era una sarta de mentiras. Estoy muy contento con el recibimiento que ha tenido el libro. Que al abogado de Covite (Múgica) le parezca que es una sarta de mentiras no es algo que me afecte. Sin embargo, que Jokin, uno de los jóvenes, nos dijo que era algo de lo más completo que se había escrito sobre esto… eso tiene mucho más valor para mí. Habrá gente que tendrá críticas pero no nos las han hecho llegar.

Aritz: Teníamos claro que tenía que ser un libro sin grietas. También sobre cómo iba a afectar este libro en Altsasu. El tono del libro no es airado, desde las tripas, sino con datos. Queremos que la gente sepa el relato anticarcelario, antipunitivo, un libro de amplio espectro que llevase a personas a abrirse a conocer el tema. Quizá temíamos que alguien de Altsasu, que sufre esto, pensara que es un libro blando, pero no ha sido el caso.

Aitor: Para mí era una responsabilidad muy grande llevar una historia tan mediática y contarla. Ellos no han tomado la palabra y éramos nosotros los que transmitíamos la palabra de los jóvenes que no han hablado en estos dos años. A las familias las hemos sacado, han hablado mucho, pero queríamos saber quiénes eran, han hablado de sentimientos y eso también hemos tenido que pasarlo a papel y explicarlo bien.

Algo que también ha ocurrido con Altsasu es que se ha generado un gran margen de solidaridad a su alrededor.

Aritz: Sí, de hecho Bel Pozueta, en una de las primeras entrevistas que hicimos, nos comentó que se habían convertido en un movimiento social, que habían encontrado muchas personas que se habían identificado con ellos. Creo que al ser un caso tan claro en el que los que se han posicionado han quedado muy retratados. Otras víctimas de las deficiencias en el sistema judicial español se han visto reflejados, como en el caso de los políticos catalanes, el caso de Alfon…

Aitor: A mí me gustaría remarcar qué ha supuesto este movimiento solidario en Altsasu y lo que ha activado toda esta historia. Es un pueblo que se ha activado, había unas 300 personas trabajando en una asamblea para organizar la última manifestación… eso a día de hoy es impensable, y se ha conseguido durante dos años sin parar. Eso no había pasado en Altsasu nunca con nada.