Daniel Raventós: “Sánchez es unionista, monárquico y constitucionalista sin fisuras”

  • Entrevista al profesor de Teoría Sociológica, Filosofía del Derecho y Metodología de las Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona por la reedición de 'El eclipse de la fraternidad' de Antoni Domènech

La editorial Akal reedita el libro El eclipse de la fraternidad de Antoni Domènech (Barcelona, 1952-2017), uno de los intelectuales contemporáneos de raigambre marxista más esenciales de nuestro país. Con motivo de la aparición de esta obra de este filósofo catalán, entrevistamos a Daniel Raventós (Barcelona, 1958), uno de sus compañeros intelectuales más próximos.

Daniel Raventós es editor de Sin Permiso y fue miembro del Consejo Editorial de Viento Sur. Además, forma parte de la Red Renta Básica y del consejo cientítico de ATTAC. También es profesor titular del departamento de Teoría Sociológica, Filosofía del Derecho y Metodología de las Ciencias Sociales en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, y miembro del grupo de investigación GREECS. De todo ello, hablamos en esta entrevista, una conversación que se impregna, irremediablemente, de la actualidad política.

— Se reedita El Eclipse de la Fraternidad de Toni Domènech. ¿Por qué hay que leer este libro hoy?

Publicidad

— Para aprender sobre una multitud de aspectos históricos, políticos, filosóficos y sociales. Puede expresarse de distintas formas, pero César Rendueles, que en esta reedición de Akal hace el prólogo mientras que yo hago el epílogo sobre toda la obra política de Toni, lo afirma de forma contundente: “probablemente el ensayo en lengua española más importante en lo que llevamos de siglo”. El prologuista es prudente, yo me hubiera ahorrado la primera de las palabras citadas.

El Eclipse es la obra de madurez de Toni. He tenido que releer muchos escritos y entrevistas de Toni anteriores (y posteriores) a la primera edición del libro y la continuidad filosófica y política de su obra es fenomenal. En el prólogo de la edición de Crítica de 2004, ahora completamente agotada, Toni escribía acerca de la motivación de su libro y explicaba que era el resultado de una insatisfacción suya: “El modo en que suele hacerse ahora filosofía política”. Las teorías políticas normativas tienen limitaciones en opinión de Toni muy graves porque son ideales, ahistóricas y ainstitucionales. Todas son limitaciones graves, pero la última quizás es la campeona de los desastres. Por ainstitucionales Toni se refería a que se trata de teorías abstraídas de cómo están configuradas las instituciones de la vida social y, por citarlo directamente “muy señaladamente, de la dinámica causal de las instituciones reguladoras de la propiedad”.

Esta insatisfacción con el modo de hacer habitualmente filosofía política permitió escribir esta grandísima obra. Más concretamente, El Eclipse es un trabajo que explica de forma muy concluyente aspectos de primera importancia para entender este mundo. Por citar solamente unos cuantos: que el liberalismo nace con una vocación indiscutiblemente antidemocrática; que con el republicanismo y sus 2300 años de historia se entiende mejor el socialismo; que la concepción de la libertad republicana de Aristóteles sirve de hilo conductor para comprender la concepción de la libertad de, por citar a algunos notables, Kant, Smith, Jefferson, Robespierre y Marx —recuérdese que es Aristóteles que califica el trabajo asalariado de esclavismo a tiempo parcial—; que la revolución francesa y la americana gozan de muchos puntos en común, pero también de una diferencia republicana fundamental; que el nazismo de Hitler y el fascismo de Mussolini hicieron grandes profesiones de fe sobre su liberalismo económico (cosa que extraña a muchos y va directamente a contracorriente de lo habitualmente recitado en universidades, escuelas, partidos, sindicatos…); que la libertad es incompatible con el poder de los grandes poderes privados que son hoy las multinacionales.

Y, para acabar esta muy incompleta relación en algún lugar, El Eclipse muestra cómo la academia, salvo contadas excepciones, no ofrece demasiados elementos interesantes para entender históricamente el liberalismo y el republicanismo realmente existentes.

— Hace menos de dos años que falleció Domènech. ¿Qué reivindicaría de su figura?

— Toni hizo aportaciones originales y profundas en muchos y variados temas de primera importancia en filosofía política y filosofía en general: la propiedad, la virtud, el iusnaturalismo y su importancia en la historia de la libertad republicana, la diferenciación e importancia de hacerlo entre las dictaduras comisarias y soberanas, la identidad personal, la democracia, algunos aspectos de la epistemología… Pero si tuviera que quedarme solamente con una aportación de Toni es todo su republicanismo. El republicanismo, democrático por supuesto, impregnaba absolutamente todas sus investigaciones aunque aparentemente pudieran quedar muy alejadas de él.

— El libro trata sobre los valores del republicanismo, libertad, igualdad y fraternidad. Esta semana toca hablar de los resultados electorales. ¿Catalunya y Euskadi, reductos del republicanismo?

"El gobierno republicano en Catalunya tiene un grandísimo apoyo"

— El republicanismo democrático reivindica la trilogía que apuntas, pero es muy anterior a la Revolución Francesa que es la primera en reivindicar explícitamente la libertad, la igualdad y la fraternidad. El republicanismo es mucho más que la forma de Estado republicana. Defender la República en el reino de España es algo ya de simple higiene pública, pero no equivale a defender la concepción de la libertad, e igualdad y fraternidad, republicanas.

Sentado esto, voy a tu pregunta. En Catalunya y el País Vasco, los resultados electorales merecen, y seguirán mereciendo en el futuro, un análisis que da resultados muy espectaculares. Por ejemplo, durante la noche electoral, un amigo me envió un cálculo que había recibido de un militante de Podemos en Cantabria en donde se daba cuenta de algo sumamente claro: excluidos Catalunya y el País Vasco, el tripartito derechista y carpetovetónico casi tiene mayoría absoluta. Es interesante, ¿verdad? La forma de gobierno republicano en Catalunya tiene un grandísimo apoyo mayoritario entre la población — en una reciente encuesta ante la pregunta “¿Qué forma de gobierno prefiere, monarquía o república?”: un 12,3% prefiere la monarquía y un 75,9% opta por la república— en el País Vasco no tanto, pero también. En el resto del reino la cosa no está para tirar tantos cohetes. Recordemos que el partido que ha ganado en casi todo el reino excepto en el País Vasco y Cataluña es un partido monárquico: el PSOE. Y el trifachito también, además de beligerantemente antirrepublicano.

— Fraternidad. Los resultados electorales demuestran la plurinacionalidad del Estado. ¿Qué debería aportar y qué cree que aportará Sánchez a la resolución de la crisis territorial?

"El independentismo mágico ya ha pasado a mejor vida"

— Sí, lo de la plurinacionalidad queda una vez más constatado, esta vez abrumadoramente, en las elecciones. Sánchez es unionista, monárquico y constitucionalista sin fisuras, lo que incluye el artículo segundo: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”. Y el octavo: "Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Su partido y él mismo se han cansado de repetir en la campaña que de autodeterminación, nada de nada. Precisamente, por lo que viene movilizándose una gran parte de la sociedad catalana desde hace casi diez años, nada de nada. No es habitual, ni en el reino (ahora ya puede empezar a serlo) ni en la Unión Europea, que los diputados elegidos estén en la cárcel como presos políticos. Bueno, pues son cuatro los diputados y un senador catalanes elegidos en estas elecciones que están en la cárcel. Y que el cabeza de lista del partido más votado en Cataluña sea uno de ellos, Junqueras. No es habitual, pero quizás deberemos acostumbrarnos.

Hasta Iceta, el secretario general del PSC, fue rectificado cuando hace pocos días un periodista le formuló esta sencilla pregunta: “¿Y si los partidos independentistas consiguen el 65%, tampoco sería un porcentaje suficiente?”. Entonces Iceta respondió algo tan “anticonstitucional” como “si el 65% de los ciudadanos quiere la independencia, la democracia tendrá que encontrar un mecanismo para hacerla posible”. Las reacciones son conocidas: el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, calificó de “inapropiado” lo que formuló Iceta; la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, amplió la descalificación al citar el artículo segundo de la Constitución y decir estas gloriosas palabras: “nuestro país no tiene estructura jurídica para que nadie, con ningún referéndum en su territorio, rompa la unidad del Estado español”. Y, pobre Iceta, declaró poco después: “No habrá independencia, no habrá referéndum y no habrá autodeterminación”.

Pocos días antes de las elecciones el mismo Sánchez dijo en la ciudad catalana de Badalona que “nunca habrá referéndum y nunca habrá independencia y no vamos a permitir que se rompa con la Constitución y con el Estatuto”. Y, por citar otro detalle: Lambán, el presidente de la comunidad autónoma de Aragón (del PSOE) concedió el premio Aragón al fiscal Javier Zaragoza del Tribunal supremo por su papel en el juicio contra los dirigentes catalanes. El presidente aragonés, se lo agradeció así: “Tú, con tus compañeros, estáis rayando a una altura que nos enorgullece a todos los españoles”. Poca ambigüedad ¿verdad? ¿Hay que seguir insistiendo? Claro, así debe ser. Habrá que seguir con la movilización de la población catalana, pidiendo complicidades internacionales incluido el resto del reino, y preparando una larga resistencia. El independentismo mágico ya ha pasado a mejor vida y además de la propia realidad, algo tiene que ver con eso que la izquierda (moderada) del independentismo está más fuerte que la derecha.

Con el tripartito ultramontano y gran-español, la represión ¿hubiera sido la única realidad? Por supuesto. Escribía después de las elecciones el periodista Arturo Puente: “Durante meses y meses las derechas lograron instalar un imaginario según el cual los catalanes estaban divididos por la mitad en cuestiones como la inmersión, el 155, TV3 o la convivencia. Entre los tres partidos han obtenido 7 de 48 diputados. Ese es el tamaño real de la farsa.” El PSOE no ha ido tan lejos, pero Sánchez se ha hartado de decir que el problema de Catalunya era de convivencia. Parece ser que Madrid también debe tener problemas de convivencia porque la población está dividida entre derechas e izquierdas, y quizás también hay problemas de convivencia en Aragón, y en Andalucía… En fin, habrá que tener alguna esperanza con el nuevo gobierno. Por decir algo.

Fraternidad republicana: la consigna que a los inicios de la Revolución Francesa unificó programáticamente, en palabras del libro reeditado de Toni, “las exigencias de libertad e igualdad de las muy heterogéneas poblaciones trabajadoras”.

Libertad. ¿Se ha votado en clave antifascista? ¿Qué relevancia cree que ha tenido el antifascismo en los resultados electorales?

— El franquismo de Vox y la posición conciliadora con este partido de sus aliados del PP y Ciudadanos ha alertado y movilizado a una parte importante de la población. Que el PP y Ciudadanos, poco más allá de lo simbólico, apenas hayan criticado a Vox, pues a fórmula de Andalucía era la añorada por los tres partidos derechistas, ha influido, claro está. Que en Catalunya haya habido una participación muy superior a otras ocasiones comparables como las elecciones generales de 2016, algo tiene que ver. Que el PSOE haya ganado en tantas provincias, algo tendrá que ver también.

Igualdad. ¿Hasta qué punto puede influir Unidas Podemos y ERC para que la legislatura se pueda leer en clave social?

"Mi esperanza es que Unidas Podemos actúe republicanamente"

— Bueno, más que lo que estos partidos puedan influir, que ojalá fuera mucho, confío más en las influencias que surjan de las movilizaciones. ¡Todos los partidos de izquierda hablan y defienden las reivindicaciones principales del feminismo! ¿Fue por la influencia de algún partido? Poco, la verdad. La razón está en las impresionantes y masivas movilizaciones de los dos últimos 8 de marzo.

Además, el “programa social” de UP y de ERC no apasiona. Escribía con Gustavo Buster, en un editorial de Sin Permiso que publicamos el domingo anterior a las elecciones: 2Ni la ‘parte fuerte’ de los partidos de izquierda, el programa social, muestra ninguna novedad substancial, ninguna propuesta con voluntad de atacar algunas de las aristas más escandalosas del actual capitalismo del reino de España —no ya una renta máxima que debe parecerles ‘irrealista’, ‘radical’ o vaya usted a saber qué, sino ni tan siquiera una renta básica—, ni por asomo. Sirva un ejemplo, un mero pero significativo ejemplo: Las propuestas del PSOE, de Unidas Podemos y de En Comú Podem, representan una apuesta clara, decidida y militante a favor de los subsidios condicionados para pobres. Con todos los problemas conocidos de insuficiencia, trampa de la pobreza, estigmatización, arbitrariedad e ineficiencia. Es solamente un ejemplo, pero muy representativo de los límites de estas izquierdas".

Además, a ERC la van a intentar boicotear todo lo posible. ¿No son considerados golpistas por muchos dirigentes del PSOE? Mi esperanza es que UP actúe republicanamente, o al menos mucho más de lo que ha actuado hasta ahora. Todo se verá pronto.

¿Cómo valora la ausencia de la Renta Básica en los programas electorales? ¿Alguna fuerza política hablaba de ella?

"Las personas cuanto más conocen la propuesta, más a favor están de la Renta Básica"

— Me hubiera encantado que algunos determinados partidos o agrupaciones la hubieran defendido, aunque sé que algunos (Equo, Elkarrekin-Podemos…) la defienden, si bien no sé si han hecho campaña en estas elecciones sobre la Renta Básica. No lo he seguido, la verdad. Pero, en todo caso, no ha ocupado ningún espacio significativo en las campañas electorales. Supongo que algo me habría llegado… Ahora bien, estoy convencido de que un partido político de izquierdas que se tomase política y económicamente en serio la renta básica podría tener un indiscutible punch. Y que la defendiera conociendo bien lo que implica, sin rehuir los debates serios, huyendo de posibilismos estrechos, entrando en todas las derivaciones sociales y políticas de la propuesta.

Si la gente viera que la propuesta está bien estudiada, que es una herramienta seria, que antes las alternativas que se ofrecen es una propuesta de muchísimas calidad normativa, por su justicia y por su posibilidad de financiación, pues es financiable, es factible, es una propuesta que acabaría con la pobreza y permitiría una gran disminución de la igualdad… Creo que la gente en general entendería perfectamente que es una iniciativa interesante, puesto que las personas cuanto más conocen la propuesta más a favor están de la Renta Básica, como tenemos evidencias de distintas procedencias.

— ¿En qué medida la Renta Básica es útil para combatir al ascenso de la ultraderecha?

— La Renta Básica, como componente de una política económica republicana, no tengo la menor duda que sería un muro de contención a la ultraderecha. Pero eso merece ser explicado con algún detalle. El fascismo europeo, la ultraderecha en general utiliza bastante bien y a su manera una cuestión fundamental: la seguridad vital de las personas. La crisis económica y las políticas económicas puestos en funcionamiento por los gobiernos de la Unión Europea —y el gobierno español del PSOE empezó a hacerlo en mayo de 2010— han castigado mucho a la población no rica. Sus condiciones de existencia material han empeorado de forma considerable. La supuesta recuperación económica la gente no la vive como mejora de sus condiciones de vida.

La ultraderecha señala a los responsables según su delirante visión del mundo: los extranjeros, los inmigrantes. Así tenemos “los franceses primero”, “por España”… El antifeminismo, la reacción contra la “relajación de costumbres”, la recuperación de la “gloriosa historia” —la esperpéntica “reconquista”, la “gran España” de Vox— son acompañamientos a lo anterior que varían según el país, pero que tienen mucho en común. El republicanismo concibe la libertad no como el liberalismo, desligada de las condiciones de existencia material de las personas y haciendo la ficción jurídica de igualdad civil entre propietarios y no propietarios o, dicho con las palabras de Toni en El Eclipse: “La ficción jurídica de que, aún sin bases de existencia independiente, se puede ser civilmente ‘libre’…”. El republicanismo concibe la libertad directamente dependiente de las condiciones materiales de existencia.

Cuando una persona no tiene las condiciones de existencia material garantizadas, no es ni puede ser libre. Y es en este sentido que algunos defendemos la Renta Básica: como una de las medidas de política económica para garantizar la existencia material de la ciudadanía. Y claro está que la Renta Básica por si sola no es una medida que garantice esta existencia material, pero sí una de las importantes. Otras medidas de política económica, algunas de las cuales han defendido algunos partidos, serían el control público de la política monetaria, la reducción de la jornada laboral, una política de vivienda que garantizase el acceso en condiciones no abusivas a la misma de todas las personas, una banca pública, una reforma del mercado laboral que revertiera las contrarreformas realizadas en los últimos lustros  y… una renta máxima. Esta medida última ayuda a entender una parte importante del republicanismo puesto que para esta concepción filosófico-política, las grandes fortunas, los grandes poderes privados, son incompatibles con la libertad de la mayoría. Grandes fortunas privadas y democracia no son compatibles. Podemos tener una u otra, pero no las dos, como un miembro del Tribunal Supremo de Estados Unidos (Brandeis) dejó dicho a principios de siglo pasado.

En este sentido puede ser útil la Renta Básica para combatir el ascenso del fascismo, como lo formulas en tu pregunta. Como componente de una política económica y social republicana encaminada a que todo ciudadano y ciudadana, así como toda persona residente acreditada, tenga social y políticamente garantizada la existencia material. Pero la inseguridad material, la creciente degradación de las condiciones de vida, un paro juvenil que en el reino de España siempre está siempre en unos porcentajes de más del 30, del 40 y del 50% según los años, los trabajos de mierda para la parte que tiene la fortuna de encontrar uno, la falta de ilusión en la vida que espera a muchos jóvenes… Todo esto es caldo de cultivo ideal para un fascismo que sepa cocinarlo, como hicieron los fascismos de la segunda y tercera décadas del siglo pasado. ¿Estamos en una situación parecida? No, pero podemos acercarnos si todo se sigue haciendo tan “bien” como hasta ahora.

Y permíteme acabar con una palabras que Toni escribió hace ahora 12 años, en el prólogo que hizo a mi libro Las condiciones materiales de la libertad y que creo que son un buen resumen de la respuesta a tu pregunta: “Ojalá que esta defensa republicana no-ideal, institucional e histórica de la renta básica provoque saludables discusiones que hagan avanzar, con la de la propia renta básica, las causas de la democracia republicana y de un socialismo a la altura de los tiempos”.

En El Eclipse se dedican muchas páginas también al análisis de los fascismos de la primera mitad del siglo XX que indudablemente también sirven para entender una parte de lo que está avanzando el fascismo convenientemente remodelado y maquillado en tantos lugares de Europa. Y cómo una política republicana sería una garantía de contención de esta amenaza de barbarie.