Las temporeras de Huelva que denunciaron abusos sexuales inician una campaña de financiación

  • El dinero que recauden irá destinado a cubrir los gastos judiciales de los procesos penales abiertos contra los dueños de las explotaciones de fresas
  • También servirá para su manutención mientras dure el juicio: temen que si se marchan a Marruecos hasta el comienzo del juicio, no puedan volver a entrar a España

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Un medio de comunicación alemán, Colectiv, destapó la realidad de las temporeras en Huelva. Ellas, unas decenas de mujeres venidas de Marruecos, denunciaban violencia e incluso violaciones en algunas explotaciones de fresa. Tras la denuncia de las mujeres, todas fueron despedidas y los dueños de los campos se negaron a pagarles por los días trabajados.El proceso judicial ha seguido su curso y temen volver a Marruecos hasta que se inicie el juicio. Creen que, después de haber sido despedidas y de las represalias tomadas contra ellas, no puedan regresar a España para acudir al juicio y su denuncia quede en la nada.

"Hemos venido a mejorar nuestra situación, somo gente humilde" se presenta una de las jornaleras que denunció la situación de violencia vivida en los campos de fresas onubenses. "No hemos podido mantenernos ni mantener a nuestros hijos", denuncian. Tras hacer público su caso, no recibieron el dinero que les correspondía por el tiempo trabajado, por lo que no han podido enviar nada para ayudar a sus familias y, afirman, no tienen tampoco posibles para permanecer más tiempo en España hasta la llegada del juicio.

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Por eso, junto a sus abogados de AUSAJ, quienes están tramitando las denuncias de las mujeres marroquíes, han lanzado una campaña de crowdfunding con la que pretenden recaudar fondos para asegurar la supervivencia económica de las jornaleras que denunciaron los abusos.

"Cuando el 31 de mayo de 2018 los abogados de AUSAJ llegaron a una de las fincas explotadoras, de las más de 100 jornaleras que inicialmente querían haber denunciado, sólo alrededor de 30 de ellas consiguieron evitar la expulsión del país de forma violenta", relatan. De esas treinta mujeres, solo diez se han atrevido a denunciar el caso.

Aseguran que la empresa que las contrató les debe "más de 3.600 euros" del trabajo que realizaron como jornaleras de la fresa. Además, en su caso, aseguran que existe un factor social añadido a su situación: deben volver a su país "sin mancha, acreditando que todo el sufrimiento ha sido fruto de un abuso y no voluntario".

Por todo ello, piden ayuda a través de un crowdfunding con el que pretenden recaudar 15.000 euros como mínimo para conseguir cubrir los costes del proceso judicial y de la manutención de las temporeras que permanecen en España a la espera de que se solvente su situación.

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