Tània Balló: “La idea de que la mujer en 1936 coge un arma y va a la guerra cuesta aceptarla”

  • Entrevista con la creadora de Nina Producciones, proyecto que recupera la memoria de mujeres ignoradas
  • En 2015 lanzó un proyecto transmedia, Las Sinsombrero. En 2018, junto al historiador Gonzalo Berger, dio luz a Milicianas

Tània Balló Colell nació en 1977 en Barcelona. Es escritora, gestora cultural, productora y directora de cine. Acabó de formarse en la Universidad de Nueva York y en 2015 lanzó un proyecto transmedia, Las Sinsombrero. En 2018, junto al historiador Gonzalo Berger, dio luz a Milicianas. Tània ha sido reconocida por sus 20 años de profesional pero otras mujeres han sido borradas e ignoradas. Balló se ha propuesto recuperarlas.

Y lo hace a través de sus obras con Nina Producciones, junto a Gonzalo Berger, doctor en Historia. Un combo de habilidades y conocimiento que culmina en sinergia: recobran archivos encarpetados y los hacen accesibles al contarlos bien sea en una pantalla, bien en una exposición en la Plaza Mayor de Madrid. Ese afán por compartir lo demuestra Balló atendiéndonos a las nueve y media de la noche, nada más llegar a casa tras un día ajetreado. En cuartopoder.es conversamos con ella tanto de su trayectoria individual como conjunta con Gonzalo Berger.

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–¿Cómo describes tu relación con el género del documental?

– La constante en mi carrera ha sido el interés por recuperar la memoria histórica y desde hace diez años también incorporo la perspectiva de género. Considero que el documental es un patrimonio que debemos proteger porque es un género directo y actual que cuenta historias cercanas y reales.

Las Sinsombrero empieza con un profesor que manda una tarea. Después se la pide a los chicos y dice “¿están todos, no?”. Una voz tímida replica “faltan las mujeres”. ¿Faltan mujeres en la historia de España?

– Personalmente, que haya gente que descubre a Maruja Mallo o a Rosa Chacel, miembros hasta ahora poco conocidas de la Generación del 27, me parece positivo pero no se trata solo de reivindicar nombres y su legado. Se debe impulsar un cambio de relato que incluya la perspectiva de género. Todo lo que pasó, pasó también con la participación de las mujeres, sea poca o mucha. El éxito total de Las Sinsombrero sería que se reescribiera la Generación del 27 con todas las personas que formaron parte de ella.

– Una de las entrevistadas en Las Sinsombrero, la doctora en Filosofía Mercedes Gómez- Blesa, comenta que saber de estas mujeres tan fuertes y tan modernas le hizo reconciliarse con la historia de España. ¿Persiste una idea única de la mujer en el pasado?

–Mujeres que han actuado ha habido en todos los tiempos. En España, a finales de los años 20 y al inicio de los 30, ellas se empoderaron y con la llegada de la II Republica sus sueños de igualdad y libertad por fin parecían posibles. Pero por desgracia con la llegada de la dictadura franquista , al perderse la guerra, se impuso un nuevo rol femenino acorde con la ideología nacional-católica imperante. Pero incluso durante la dictadura algunas mujeres se rebelaron, con todas las consecuencias que ello traía.

En Milicianas, Berger , Jaume Miró y tú partisteis de un diario anónimo y de una foto. ¿Fue difícil dar con quiénes eran esas cinco mujeres fusiladas?

"Vivimos en un país que no avala ni cuida su memoria, y eso dificulta mucho ese tipo de investigaciones y trabajos"

– Recuperar la identidad de cinco milicianas fusiladas al inicio de la guerra, en septiembre de 1936, en Manacor (Mallorca) fue muy dificultoso, pero a la vez apasionante. Fueron dos años de mucho trabajo, de caminos que muchas veces no nos llevaban a ninguna parte, y otras veces seguíamos una pista que de repente te iluminaba el camino. Gonzalo había hecho su tesis sobre las Milicias Antifascistas en Cataluña, y conocía muy bien los archivos, y eso nos ayudó mucho. Así que dimos con los documentos adecuados. Pero tenemos que tener en cuenta que vivimos en un país que no avala ni cuida su memoria, y eso dificulta mucho ese tipo de investigaciones y trabajos. Por suerte contamos con archiveros y archiveras que a pesar de la falta de recursos, luchan por la conservación de la documentación.

– El documental cierra con la falta de confirmación de la identidad de la autora del diario. ¿Ha habido algún avance al respecto?

–A veces el resultado de una investigación no va a tu favor y ello demuestra que es complicado. El tiempo transcurrido, más de 80 años, y la falta de acceso lo dificultan. Dar nombre a lo cotidiano, a lo anónimo, es complejo. Yo quiero pensar que esa quinta mujer representa a todas las mujeres que de algún modo o otro fueron represaliadas durante la guerra y la posguerra.

– Cynthia Young, del International Center of Photography, comentaba en Milicianas que la Guerra Civil dio pie al primer fotoperiodismo bélico y cómo hay historias de los retratados que desconocemos. ¿Por qué no se puso foco en humanizar estas imágenes?

– No creo que Robert Capa y Gerda Taro, no humanizaran sus fotografías, todo lo contrario. A los dos fotoperiodistas les fascinó, por ejemplo, la visión de un grupo de milicianas entrenando en una playa de Barcelona. Ellos captan una situación. Un hecho colectivo. En cambio, Edith Bone, otra fotoperiodista que también estuvo en Barcelona ese verano de 1936, cuando decide retratar a María García, una de las milicianas que investigábamos, su objetivo es captar el rostro de una mujer que representa unos valores concretos. En ese caso es un retrato de alguien a quién Bone conoce, y eso se ve muy claramente, no solo por la proximidad en la que hace la foto sino porque incorpora su nombre en el reverso de la instantánea. Además esa foto combate, la idea de mostrar, a modo propagandístico, a la miliciana como una mujer guapa. Esa foto se publicó en la revista Life en noviembre de 1936.

Mujeres en Guerra es un proyecto que tenéis en marcha Berger y tú, ¿en qué consiste?

"Mujeres en Guerra es un proyecto para impulsar un cambio de relato sobre cuál fue la participación de la mujer en la guerra del 36"

– El documental Milicianas y el diario inédito de Pilar Duaygües, una adolescente que cuenta la Guerra Civil en Querido diario: hoy empieza la guerra forman parte de Mujeres en guerra. Este es un proyecto que parte de una web que incluirá, distintas herramientas para impulsar un cambio de relato sobre cuál fue la participación de la mujer en la guerra del 36. En dicha plataforma, se podrá consultar un base de datos con los nombres de todas aquellas mujeres que participaron como combatientes durante la guerra. Nombres que son fruto de una intensa investigación a partir de documentación primaria, esto es, directamente de la época. La idea es ir construyendo la vida de estas mujeres, con la colaboración de más expertos y de los propios allegados, que ya hoy contactan con nosotros ofreciéndonos información sobre algunas de estas mujeres. Ocurrió así con Pepita Laguarda Batet, miliciana de 17 años.

Nosotros queremos reivindicar sus vidas. La mayoría fueron mujeres vitales que tomaron decisiones increíbles en momentos difíciles. De cierto modo fueron mucho más libres de lo que nosotras somos ahora. Te encuentras mujeres que podrían ser tu tía o tu abuela, aparentemente normales, y al ponerlas en contexto son aventuras apasionantes.

– ¿Cómo es contactar con las familias tantos años después?

–La miliciana como tal fue una figura que ha tardado muchos años en ser reivindicada. La mayoría no transmitieron su memoria oral, cosa que sí pasó con los hombres. A veces hemos contactado a sus allegados dando datos concretos y lo han negado diciendo “nos lo habría dicho”. La idea de que la mujer en 1936 decide por convencimiento propio y voluntad propia coger un arma e irse a la guerra sin ser obligada cuesta aceptarla.

– ¿Y por qué cuesta aceptarla?

"La historia en general se ha escrito desde una perspectiva masculina y por esa razón a la mujer y sus actos se tienden a paternalizarlos"

– Bueno. porque la historia en general se ha escrito desde una perspectiva masculina y por esa razón a la mujer y sus actos se tienden a paternalizarlos. Por ejemplo, este 5 de septiembre fue el aniversario de la muerte de las cinco milicianas que protagonizan el documental y aún a día de hoy las llaman enfermeras. No lo eran, eran combatientes que una vez en el frente, como pasaba con algunos hombres, acaban en tareas auxiliares. Pero no nos hacemos preguntas sobre ellos, no vamos al detalle con ellos, no se dice que si uno pelaba patatas era cocinero y no miliciano.

Sin embargo, ellas, que se reivindican milicianas, que entrenaron y que iban con peto azul, se las llama enfermeras. A pesar de que en la misma foto hay otros hombres con brazalete de la Cruz Roja que desempeñaban las mismas funciones, se tutela su voluntad.

Ellas iban con la misma conciencia y libertad que ellos y llamarlas enfermeras las infantiliza. Parece que decir que eran milicianas es decir que se merecían lo que les pasó porque iban a luchar. En esa foto de la que parte el documental ellas sabían que iban a ser fusiladas, como el resto de 35 milicianos que aparecen retratados. Es importante que se sepa que lo eran para empoderar sus decisiones.

– Patricia Horrillo da visibilidad a mujeres contribuyendo a que lo consulte todo el mundo en Wikipedia, ¿conoces su proyecto?

– A Patricia Horrillo hay que reconocerla más porque su labor es muy importante. Nos seguimos la pista mutuamente y hemos coincidido en charlas y presentaciones.