La violencia y la indiferencia en tiempos de covid-19 en el Sáhara Occidental

  • Marruecos ha guardado silencio sobre el número de infectados entre sus soldados en la ciudad de Dajla ocupada

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Las autoridades de ocupación marroquíes interceptaron el domingo pasado a 50 emigrantes, entre ellos, 37 personas infectadas con el covid-19 en la ciudad de Tarfaya, en la frontera con el Sáhara Occidental. Se preparaban para emigrar a las Islas Canarias en una patera.

Las fuerzas marroquíes detuvieron a muchos emigrantes y les han metido en centros de internamiento. La redada se inició después del anuncio de las autoridades de la isla de Fuerteventura (España), que informaron del hallazgo de 11 inmigrantes subsaharianos que habían llegado a sus costas en una embarcación neumática para sumarse a los otros 14 inmigrantes con COVID-19 que llegaron a la misma isla recientemente, según la agencia de noticias española EFE.

En una llamada telefónica con Equipe Media, un migrante subsahariano que prefirió no revelar su identidad ha relatado: "Las autoridades marroquíes atacan a los migrantes africanos y nos someten a abusos y discriminación. Esto se puede contrastar remitiéndose a las autoridades de salvamento canarias que observaron lesiones entre los inmigrantes llegados de las costas del Sáhara Occidental". Algo que contrasta con la falta de transparencia en las informaciones proporcionadas por las autoridades de ocupación marroquíes.

Sobre la discriminación a la que fueron sometidos los migrantes, señala: "Las autoridades marroquíes se niegan a realizar análisis médicos a los marroquíes que habían estado en contacto con nuestros enfermos y heridos. Al mismo tiempo hacen campañas de intimidación y arresto que alcanzaron a más de cincuenta migrantes africanos en El Aaiún".

Desde la declaración del estado de emergencia y cuarentena, los saharauis en los territorios ocupados han demostrado un alto grado de responsabilidad en su compromiso con los procedimientos de higiene y cuidados siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud para limitar la propagación del mortal coronavirus.

Un gran número eligió mudarse fuera de las ciudades ocupadas, y retornar a la vida tradicional de los nómadas y beduinos. Otras personas se quedaron en sus hogares y se adhirieron a las indicaciones  de la OMS de seguridad sanitaria y separación social para evitar infecciones. Los comportamientos conscientes y responsables han asegurado a los saharauis y los han mantenido alejados del riesgo de enfermedad.

Sin embargo, el peligro se ha mantenido en el territorio, a pesar de las medidas anunciadas por las autoridades de ocupación, como el cierre de los aeropuertos de El Aaiún y Dajla y la restricción del movimiento de marroquíes al Sáhara Occidental, algo que duró poco ya que las autoridades de ocupación dieron órdenes para facilitar el movimiento de decenas de pescadores que trabajan para la empresa y conservera SUD PROCESS FISHING. Entraron al puerto de El Aaiún el pasado 15 de abril, sin ser sometidos a la prueba de Covid o una cuarentena temporal, poniendo en peligro consciente al pueblo natal del territorio saharaui .

Esas autoridades han guardado silencio sobre el número de infectados entre sus soldados en la ciudad de Dajla ocupada, sin mencionar otros posibles focos similares entre los marineros que vienen de ciudades marroquíes o la demora en revelar los análisis de los colonos marroquíes que llegaron a Boujdour el 28 de marzo afectados de coronavirus.

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