Israel, Jonás y la ballena

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El rabino Daniel ben Itzjak, en la terraza de la sinagoga Hurva de Jerusalén, el pasado 28 de febrero. / Isabel Ortega

(Dedicado a Eugenio Bulygin, filósofo del Derecho de renombre mundial. El 18 de julio de 1994 una explosión procedente del exterior rompió todos los cristales del piso bonaerense de Bulygin, cercano a la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Conmocionado, Bulygin se abalanzó sobre el precioso jarrón de porcelana china que reposaba sobre la chimenea del salón dispuesto a salvar su bien más preciado. En medio del temblor de los muebles de la habitación, el afamado maestro de la lógica jurídica cazó al vuelo el hermoso jarrón chino y lo sujetó firme entre sus brazos hasta que el movimiento involuntario de su vivienda cesó. En el atentado que destruyó por completo el edificio de la AMIA murieron 85 personas, de las que 18 eran viandantes o vecinos de los inmuebles contiguos. Además, otras 300 resultaron mutiladas o heridas de gravedad. Pero el hermoso jarrón chino de Eugenio Bulygin se salvó y continúa siendo, según el corazón, la vista y las manos de este gran filósofo argentino, el bien más importante de su casa.)

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1.- La tarde es luminosa y desde la azotea, en una de las escarpaduras más altas de Jerusalén, se divisa, como si se pudiera tocar con las manos,  al Haram al Sharif, la maravillosa Explanada de las Mezquitas. Es una ilusión óptica porque estoy del lado de acá del Kotel, el Muro de las Lamentaciones, en la casa del rabino Daniel ben Itzjak, gran conocedor de la Kabalá (su obra ha sido publicada, en nuestro país, por la editorial Edaf y por Ediciones Obelisco). Lo que, por desgracia, no es una ilusión sino una realidad muy amarga, en contraste con la animación del Kotel, es el vacío que se ha adueñado  del interior de al Haram al Sharif, cerrado hace meses por las autoridades israelíes debido a razones de seguridad.

Le pregunto a Dani, que pertenece al rito ortodoxo y, en política, es de ideas derechistas, su opinión sobre las revueltas en los países islámicos, especialmente la que afecta a Egipto. Le veo reticente a hablar del tema, pero al fin se decide: “creo que no pasará mucho tiempo hasta que los egipcios vengan aquí a por nosotros”, me responde. Cuando le digo que hasta la fecha no hay ningún atisbo de agresividad contra Israel por parte de los jóvenes protagonistas del movimiento de emancipación de la dictadura egipcia, el rabino asiente pero no les concede ninguna posibilidad de futuro. Me dice, insistiendo: “no seas ingenuo, la democracia no se hace de un día para otro; las aspiraciones de muchos egipcios fracasarán, habrá un segundo ‘round’ que ganarán los Hermanos Musulmanes y sus acólitos islamistas; y pronto todos juntos nos atacarán”.

Me despido de ben Itzjak. Antes de volver a la estación de autobuses de Jerusalén para regresar a Tel Aviv, bajo un momento al Kotel. Me acerco al Muro y deposito entre sus piedras la hojita con mi plegaria. Pido primero la felicidad de mi hijo, que desde hace unos meses vive muy lejos de sus padres. El segundo renglón lo destino a la preservación de Israel y para que los vientos del cambio traigan, por fin, la reconciliación sincera entre los israelíes y todos sus vecinos. ¿Le pido a Dios un imposible?

2.- Comparto la cena del sabat con viejos amigos en el restaurante del hotel de Tel Aviv en el que me alojo. Tengo la suerte de que mis comensales hacen de amigos comunes y me presentan a otros invitados a la cena, entre ellos varios israelíes. Les formulo –a todos- la misma pregunta que le he hecho al rabino Daniel ben Itzjak.  Su renuencia a tratar el asunto es similar a la del rabino cabalista. Pero también ahora uno de los –hasta hoy- desconocidos vence el escrúpulo, aunque no da su opinión, sólo informa al grupo de lo que sabe. Y, a mi juicio, sabe bastante porque tiene una relación, estrecha y profunda, con algunas autoridades locales. Según él, el Gobierno israelí, en líneas generales, mantendrá un “perfil bajo” si las cosas no se complican para la seguridad del Estado. “Algunos miembros del Gobierno –continúa- son incluso optimistas, en privado, respecto al futuro de Israel con los árabes y los palestinos. Pero los mandos del Ejército contemplan los sucesos con una escala cromática diferente; a medio plazo predomina el negro y a corto, ahora mismo –desde la expulsión del poder de Mubarak- Israel está en la situación preventiva de ‘alerta militar naranja’”. –“¿Con la preocupación a flor de piel?”, apostillo. “Sí, estamos más preocupados que esperanzados”, es la contrarréplica final.

3.- “¿Usted qué opina?” Es la pelota de ping-pong que me devuelve el camarero de la playa de Tel Aviv un segundo después de hacerle la pregunta consabida. El camarero, un hombre todavía joven y muy atento, me habla con los restos que aún conserva de su ladino materno, la lengua de su familia sefardí procedente de Serbia. Me confiesa sus simpatías por Meretz, aunque minoritario el único partido significativo que queda de la otrora poderosa izquierda de Israel. Cuando insisto en que me gustaría conocer su opinión, el hombre descubre su pensamiento en pequeñas dosis y me dice –y yo creo en su sinceridad- que les desea lo mejor a los egipcios, entre otras cosas porque también sería bueno para los israelíes. Pero este sentimiento se solapa con otro: está igualmente muy preocupado, ve muy improbable que la revolución democrática en el Sur cuaje porque la pobreza y la demografía de Egipto lastrarán sus aspiraciones de libertad y el malestar popular, ante una demanda previsiblemente insatisfecha, impondrá posteriormente sus reglas de acero.

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En el vuelo de regreso a Madrid me asalta un pensamiento irónico. Mientras el suelo del Oriente Medio tiembla, la tienda de Israel no se ha movido, permanece firme con sus clavijas bien sujetas a la tierra. ¿Será la venganza histórica del Judío Errante? La respuesta afirmativa me parece dudosa. Israel no es país para viejos, pero decenios de prosperidad y autosatisfacción apenas contenida quizás no sean el mejor de los pasaportes para viajar por el futuro en estos tiempos inciertos. Lo único que está claro, paradójicamente, es que toda la región está sumergida en una nebulosa, en el comienzo de un proceso histórico que no tiene vuelta atrás aunque todavía no se sabe lo que hay de frente. El filósofo Otto Weininger, hace más de cien años, propuso la palabra hénide para designar los datos psíquicos en el estado más primitivo de su iniciación. Según Weininger, aunque la hénide prefigura el acontecimiento de la idea o del pensamiento humano (al que él denomina “contenido completamente articulado”), se diferencia de éste “por un menor grado de conciencia, por la ausencia de contornos, por la fusión de lo accesorio con lo principal, por la falta de un punto de mira en el campo visual”. Demasiado complicado para mí, pero simbólicamente muy gráfico –en mi opinión- como instantánea de las incertidumbres que les reserva el destino a, sin distinción, todos los habitantes del Magreb y del Oriente Medio. Aunque, personalmente, prefiero la leyenda de Jonás para el viaje hacia lo desconocido que ahora emprende Israel dentro de la ballena. Jonás-Israel es muy pequeño para resistirse a la ballena. No va a poder evitar ser tragado por los acontecimientos.

Yo creo que Israel debe exigirse en estos momentos una predisposición mental del tipo “como si”. Israel debe afrontar los acontecimientos “como si” fueran una gran oportunidad para la convivencia en paz en la región porque si triunfa la causa de la democracia entre sus vecinos sólo puede salir beneficiado. Jonás-Israel tiene que conservar la tranquilidad, la firmeza y la confianza en sí mismo. Es lógico que esté preocupado, pero no puede ser imprudente si desea que la ballena le expulse indemne en la playa. Sólo así –y con más de un poco de buena suerte- Israel dispondrá de la misma rapidez de reflejos que, en medio de la conmoción, tuvo el bueno de Eugenio Bulygin para salvar su precioso jarrón chino.

4 Comments
  1. celine says

    Ese «como si» nos vendría bien a todos, Bornstein, no sólo a Israel. Y sí; estoy con usted. Una vuelta de tornillo mental sería saludable y -quién sabe- esencial para salvar el jarrón chino. Ójala. Lo que pasa es que los judíos conocen a sus primos hermanos y desconfían de que sean capaces de transformar la euforia y la adrenalina que aún les da la hazaña que han realizado en paciencia y eficacia para construir su democracia.
    Y luego está la impaciencia de los EEUU sobre Libia, pero ese es otro cantar. Salomón nos asista, amigo.

  2. Aguila says

    Todavia es muy prematuro para saber el futuro de toda esa revuelta en el mundo arabe. Siglos de historia no pueden ser borrados por unas revueltas que no tienen un claro perfil, lo mejor que puede hacer Israel es mantenerse observando y estar preparado para lo peor. Lo mismo para Occidente, el futuro esta ligado con Israel.

  3. Mara9 says

    Hacer «como si» fuera lo que no es para que a lo mejor sea. Menos es nada.

  4. J Mos says

    Si uno ve todas las banderas juntas de los paises que van desde Marruecos a Iran observa que abundan los colores del Panarabismo (negro, blanco, verde y rojo) y el creciente luna con la estrella del antiguo Imperio Otomano. Tan solo hay un pais que tenga el azul en su bandera, Israel, con la suya blanca y azul con la estrella de David.
    Si a continuación vemos un mapa de la zona, observamos en embudo que se forma en el canal de Suez y la peninsula de Sinaí entre los paises del Norte de Africa y el Suroeste de Asia. A la salida de ese estrechamiento en su zona asiatica y cortando por la mitad como una espada, está Israel.
    Israel no solo es distinto sino que está en medio y en mitad de todas las comunicaciones de este mundo arabico e islámico. Es lógico que miren con sospecha, siempre lo han hecho, la nueva tormenta del desierto, ahora realmente democrática y autóctona que asola esta región. Pero todos creemos en la demócracia, que es lo mejor , aún contodos sus males, y es de justicia y motivo de felicitación que estos pueblos arabes y megrebies anhelen ese camino que nosostros ,e Israel iniciamos hace tiempo, ademas, los dictadores y tiranos son mortales, y todoe s cuestión de tiempo.
    Respecto a Jonás, los Cristianos suelen comparar diciendo que igual que estuvo jonas tres días en el vientre del cetaceo, antes de que le vomitaraen la playa, Jesucristo pasó tres dias en el sepulcro y luego resucito.
    Jonas fue otro hombre despues de su terrible experiencia y Jesus entro en otra vida, la eterna, desconocida para nosotros.
    Esta claro que tan terrible experiencia es previa a un profundo, beneficioso e irremediable cambio. Lo unico pidamos al destino que ese cambio, sea breve y sobre todo incruento.

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