Los especuladores sobre el crudo, encantados con la tensión internacional

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Y ahora viene Arabia Saudí. La tensión en el Magreb amenaza con extenderse a Oriente Medio y los especuladores lo saben. El precio del barril de crudo está condenado a subir, salvo que haya una improbable vuelta a la tranquilidad en esas zonas, por lo que las posiciones en derivados sobre el petróleo son más que nunca y continúan aumentando. Aquí, de nuevo, lo pagamos todos.

En un escenario de crisis y de paro, el precio de las gasolinas es la guinda que le faltaba al pastel. Los combustible nos asfixian a todos y aportan un inevitable encarecimiento de precios que esboza el fantasma de la temida estanflación, es decir, estancamiento económico con inflación.

Ahí está, sin ir más lejos, esa posible subida de tipos de interés que ha dejado caer Jean-Claude Trichet, que causará estragos a las familias si llega, porque disparará el crédito y subirá las hipotecas. Esto último ya es casi una realidad, después del tirón del Euribor en los últimos días, gracias a las revueltas en Túnez, Egipto y Libia.

Evidentemente, ya han aparecido oportunos informes y opiniones de bancos de inversión que hablan de un barril a 200 dólares. Son los mismos que tienen las posiciones abiertas en derivados, evidentemente y a quienes da exactamente igual las consecuencias de un recalentamiento brutal del precio del crudo, si ellos van a favor de viento.

Pero es una política casi suicida. Si realmente hay revueltas en Arabia, se abrirá un nuevo escenario en el que los riesgos de suministros serán reales y los países deberán mirar con mucho cuidado sus reservas estratégicas. Eso lo sufriremos todos, incluidos los más ricos, aunque saquen tajada económica del asunto.

De nuevo se pone sobre la mesa la necesidad de una reforma en esta crisis que no ha llegado. Una de ellas, la de la especulación financiera sobre materias primas, incluidas, por supuesto, las alimentarias. El dinero ha huido de las bolsas en los últimos tiempos y buscar refugio en estos segmentos, lo que está contribuyendo en gran medida a esta burbuja.

Ahora mismo, los contratos no finalistas sobre el crudo están en máximos y siguen subiendo. Un desastre en toda regla, aunque nadie dice nada. Ni lo analistas ni mucho menos los políticos. Tampoco se escucha a expertos en política internacional diciendo algo clave: ¿estas revueltas serán positivas para la paz internacional y, por supuesto, para el suministro energético global?

Seguiremos hablando, por supuesto, del papel de la banca de negocios, de las agencias de rating y las auditoras. Es un asunto sobre el que hay una resignación general en todas partes, aunque casi todo el mundo coincide en que es precisa una absoluta revolución sobre el mismo.

3 Comments
  1. aqui no pasa nada, mientras tengamos el futbol, no nos quejaremos, estos españoles… somos unos personajes

  2. procuradores en puente genil says

    se me olvidaba, un precio de barril a 200€, nos puede costar a nosotros el litro 1,70€, asi no vamos a salir de la crisis

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