El IRPF de 2010. Cataluña y Madrid, dos modelos distintos

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Esperanza Aguirre conversa con Tomás Gómez en los momentos previos al debate celebrado en Telemadrid el pasado día 8. / Efe

La rivalidad entre Madrid y Cataluña (y entre el equipo de Mourinho y el Barça) es general y no admite tregua. Es una guerra incruenta que afecta a todos los ámbitos de la vida, públicos y privados. Y no tiene límites. El “forofismo” no sería tal si usara la regla de medir. Yo creo, sin discusión posible, que en los últimos tiempos la victoria pertenece a Cataluña y al club azulgrana. Hay que tomarse las cosas, incluso las más serias, con espíritu deportivo. Y en casi todos los deportes “los polacos” aventajan a los meseteños. Por goleada. Los catalanes juegan mejor al fútbol y encima tienen a Shakira. Lo siento, madrileños y madridistas, pero, hoy por hoy, tenéis que reconocer lo evidente. Otra cosa, ajena al deporte, son las ganas de montar un circo y hacer de la vida pública un espectáculo no siempre digno de los auténticos profesionales del circo. Aquí la relación está más equilibrada, pero cualquier político de los dos territorios puede sacarse un as de la manga para epatar al respetable. Así que atentos, aunque yo sospecho que en Madrid hay más afición para tomarse las cosas más serias a broma. Aunque quizás en esto andemos empatados. Sea como fuere, vamos a suponer que los impuestos son un asunto muy serio que en ambos sitios se despacha con seriedad y raciocinio.

Si acaso en algo se invierte la tendencia ganadora es precisamente en materia fiscal. Una comparativa de las normas autonómicas para la declaración de la Renta 2010 lo acredita. Aunque con los matices que veremos después. Madrid gana a Cataluña (si por ganar se entiende tener un IRPF más “barato”) en tres capítulos nucleares del Impuesto. Respecto a la escala autonómica, la Comunidad de Madrid tiene unos tipos de gravamen mucho más bajos que Cataluña (entre cinco y seis puntos porcentuales de diferencia). Y, en general, los mínimos exentos por descendientes aprobados por Madrid son también más generosos que sus homólogos del Principado. Pero es, probablemente, en la regulación de la deducción por adquisición de la vivienda habitual donde más se aprecian las distintas posturas de ambas partes, delatando la estrategia que cada una utiliza para hacer frente a los rigores presupuestarios en esta fase de severa contracción económica. Y también nos da una buena fotografía de cómo encaran el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Cataluña ha respondido a esta dos cuestiones con una restricción de la deducción por vivienda a sus residentes. Y lo ha hecho (mejor dicho, lo hizo el anterior Govern “Tripartito”) con urgencia y retroactividad, pues el nuevo tipo general de la deducción –el 6%- se introdujo bien entrado el año fiscal 2010, mediante la Ley 19/2010, de 7 de junio (disposición adicional tercera). Una postura inercial habría llevado al “Tripartito” a mantener el porcentaje de deducción del 7,5%, ya que las previsiones del Estado cifraban en el 15% el tipo de deducción general sobre la inversión en vivienda y ya en 2010 el IRPF es un tributo compartido al 50% por el Estado y las Comunidades Autónomas. Ya veremos lo que hace el President Mas en el futuro.

Madrid, por su parte, ha ido por el camino contrario. Para 2010, el grupo que encabeza Esperanza Aguirre ha dispuesto dos medidas expansivas en relación con la fiscalidad de la vivienda que mejoran su tributación en el IRPF. Por un lado, ha concedido una deducción adicional del 1% si la vivienda adquirida es de nueva construcción (primera entrega a efectos del IVA). Además, ha aprobado una “deducción complementaria” para garantizar a sus contribuyentes que el importe de su deducción autonómica, año tras año, no será inferior, respecto a la misma cantidad invertida, que el correspondiente al ejercicio 2008 (incluso en los casos en que no se hubiera invertido durante ese año, ya que lo que sirve de referencia es la norma vigente en 2008). Con esta postura, adoptada en diciembre de 2009, en pleno shock inmobiliario, Aguirre ha exhibido su cólera, no contra Cataluña, sino hacia el Gobierno central. Es toda una rebelión “aguirrista”, usando eso sí sus competencias autonómicas, contra (en la práctica) la supresión de la deducción por adquisición de vivienda promovida por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero con efectos desde 1 de enero de 2011.

Esta última disidencia madrileña será un simple placebo para la declaración de la Renta de 2010. Y, a mayor abundamiento, para todas las viviendas habituales adquiridas con anterioridad a 1 de enero de 2011. En el primer caso, porque el Gobierno no quiso modificar la deducción en el ejercicio 2010. En el segundo, porque las deducciones futuras no sufrirán merma alguna gracias a las normas transitorias que contiene la Ley de Presupuestos del Estado del año en curso. El desafío legal de Esperanza Aguirre (mantenido ahora, en plena contienda electoral) se notará en todo su impacto por los contribuyentes madrileños que adquieran su vivienda habitual en 2011 o lo hagan en el futuro, en un horizonte temporal en principio indefinido. Ésta es una apuesta personal de la Presidenta madrileña, del todo coherente con el conjunto de su política fiscal expansiva de cara a los contribuyentes de su Comunidad. Y, por si fuera poco, es además un banderín de enganche por si, finalmente, da algún día el salto a la palestra política nacional.

Son las señas de identidad de Aguirre. Una política, desde luego, muy popular. Pero también llena de contradicciones ante la crisis de la Hacienda autonómica y de los severos recortes del gasto aprobados por su Gobierno para todos los madrileños. Lo que, en definitiva, no significa otra cosa que drenar recursos productivos a la economía de la región y acentuar el trasvase de su renta interna hacia sus estratos sociales más “distinguidos”. La presidenta de Madrid no engaña, no se aparta ni un milímetro de su línea habitual de conducta política. Y siempre saca muchos votos. La política fiscal traza como ninguna las fronteras de los que compiten en las urnas. ¿Tienen algo que decir al respecto los contrincantes de Aguirre? No queda mucho para el 22 de mayo y, puede que me haya pasado inadvertida, pero desconozco la postura del PSM de Tomás Gómez sobre el IRPF.

1 Comment
  1. J Mos says

    La revolución aguirrista es de armas tomar. lo que no se entiende es en como puede convertirse en bandera de una región donde tanta gente llega con dificultad a fin de mes. es cierto que no hay mucho donde escoger y parece que nos gusta escoger a quién mas caña da, auqnue no sepañmos bien en que dirección.

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