Cómo pasar del punto de no retorno a la comodidad en apenas tres horas

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Imagen de archivo de Obama y Rodríguez Zapatero, que, ayer, mantuvieron una conversación telefónica. / lamoncloa.gob.es

Intentaré que no me salga demasiado largo este artículo, porque no es necesario. Básicamente se trata de demostrar algo que, aunque es una perogrullada, hay que poner de manifiesto una vez más. Fue salir el Banco Central Europeo (BCE) diciendo que volverá a comprar bonos europeos y la prima de riesgo se hundió 100 puntos básicos.

Esos 100 puntos son especulación pura y dura. Se dice pronto. El bono de referencia doméstico finalizaba ayer en el 5,15%, después de haber llegado a estar la semana pasada rondando el 6,3%, rozando el terrorífico target del 6,50% en el que los expertos señalaban que el mercado directamente se vuelve de espaldas y no compra ninguna nueva emisión de deuda, porque está seguro de que no se va a cumplir con dicho tipo de interés.

Masticando un poco esa situación se puede comprobar cómo en apenas tres horas (que fue lo que tardó la prima de riesgo en estrecharse) un país pasa a estar en una situación de no retorno a una absolutamente cómoda. Recordemos de nuevo que ese punto catastrófico significa para un país no poder financiarse y tener que acogerse a planes de salvamento; a ese modo de caridad global 2.0 que realmente pagan los ciudadanos. Y que las consecuencias de los rescates no son otras que más paro y más pobreza, tanto para los rescatados como para los rescatadores.

Al contrario de lo que pensaba Zapatero, el dinero tiene que salir de algún sitio y por mucho que puedan decir el BCE, Francia y Alemania, inyectar dinero a países en default o a punto de caer es un pésimo negocio para todos. Y eso lo están decidiendo los especuladores, como queda demostrado una y otra vez.

La mañana de ayer fue de una volatilidad enorme, ya que el Ibex también se disparaba un 4% al alza, pero la apertura de EEUU presagiaba una oleada vendedora y los operadores en renta variable optaron por la prudencia. Así, poco antes de la apertura al otro lado del Atlántico nuestra Bolsa ya había anulado las ganancias y cerró un 2,4% a la baja, mucho menos que otras plazas europeas, ya que París se hundió un 4,7% y Frankfurt un 5%. No en vano, las caídas en el Dow Jones y el Nasdaq eran aun mayores.

Nuestra prima de riesgo, sin embargo, no se abrió de nuevo. Puede decirse sin riesgo de error que esos 100 puntos básicos de la semana pasada (como mínimo) eran aplicados por especuladores bajistas, que tiran abajo los precios de nuestros bonos (y por tanto, disparan la rentabilidad) para ganar cuanto más puedan y si se llevan por delante un país, da igual. Conviene insistir en ello muchas veces.

Lo del BCE ha sido como espantar moscas de un manotazo. O, mejor, como un millonario que cuenta por centenas los amigos y se arruina súbitamente. Al no poder repartir regalías y prebendas, comprobará que sólo tiene una o dos decenas de personas a su alrededor. Esos amigos de verdad serían los inversores. La comunidad de gente que le ha dado la espalda, los especuladores.

Trichet ha demostrado que la deuda está absolutamente penalizada por un puñado de operadores kamikazes.

Es cierto que las economías están hechas polvo y que quedan muchas reformas por hacer. Resulta penoso, por ejemplo, ver a Obama balbucear que EE UU es un país triple A. Pues claro que no lo es y mientras siga hablando en lugar de actuar, seguirá sin serlo.

La mayor economía del mundo ha visto cómo su principal región, California, que en teoría sólo ella estaría entre los 10 países más ricos del mundo, suspendió pagos en 2009. Años antes, el país entero protagonizó unos bochornosos apagones en sus principales ciudades, que dejaban clara la antigüedad de sus infraestructuras.

Qué decir de las caídas de sus colosos industriales y financieros (WorldCom, Enron, Lehman Brothers, Freddie Mac, General Motors...), de su tasa de paro o del esperpento de las últimas semanas, evitando un default in extremis, entre las peleas de su clase política. No, no es triple A. Ni en broma.

Pero, retomando el asunto de las reformas pendientes, una de ellas es afrontar la capacidad de apalancamiento de los inversores, capaces de generar una enorme volatilidad sin apenas aportar capital.

Es urgente reformar la regulación al respecto. Después de todo lo que hemos sufrido, continuamos con unos bancos de inversión capaces de dispararnos el precio de las materias primas y después de eso, pasarse a los bonos para, directamente, llevarse por delante a la ciudadanía. Eso no debe continuar más.


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3 Comments
  1. Ismael says

    Os pondría un +1 si estuviera el botón.

  2. celine says

    ¿Buenos líderes se atreverían a poner en cintura a los especuladores kamikazes? Eso es de lo que no tenemos y temo que pasará tiempo sin que los tengamos. No es necesario conocer sus nombres. ¿Alguien sabe quién está ahora gobernando la Confederación Helvética, también conocida como Suiza? Pues Suiza está creciendo un 3 %, según tengo entendido. Acostumbrada a ser corcho flotante, por ser país no alineado, Suiza sabe también flotar en medio de la galerna que nos está ahogando a todos.

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