Hacia el rescate de la UE

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A Europa no le queda más remedio que salvar de nuevo al euro las próximas semanas de la idiocia de sus actuales líderes. Las últimas semanas han quedado en evidencia sus desacuerdos internos y con los EEUU sobre cómo lograrlo y evitar la recesión global y acelerar la salida de la misma por Occidente; solo se han puesto de acuerdo en comprar tiempo. Las próximas semanas tendrá que concretarse la operación y evitar así una catástrofe mundial económico-financiera. Mientras los países del euro cumplen antes de que termine el mes los primeros deberes de avanzar en la integración fiscal y ponen en marcha el rescate de Grecia y de sus propios bancos, los EEUU apoyarán la operación desde el FMI, aunque difícilmente podrán conseguirlo sin la ayuda de los países emergentes.

El escenario de catástrofe económica mundial que se derivaría de la ruptura del euro y de la UE ya ha sido anticipada los últimos meses por los mercados financieros. En su huida del riesgo hacia los paraísos del dinero, esos mercados casi han dejado sus funciones teóricas de controlar la eficiencia técnica y asignativa del conjunto de la economía al intermediar entre los flujos reales de ahorro e inversión, para centrarse en competir con los estados por la redistribución global de rentas. El resultado ha sido la prioridad total a la seguridad en detrimento de la producción, expresado en la subida del oro y la bajada del rendimiento de la deuda pública de las mayores economías (la otra alternativa de seguridad), que ya tiene un interés real negativo, por debajo de la inflación: 2,05% los bonos americanos a diez años y 1,86 los alemanes, mientras los griegos rondan el 20%, los italianos el 5,5% y los españoles el 5,3%.

Clamor mundial para que Europa se una

Estas posiciones anticipan que lo ocurrido hace tres años con la quiebra de Lehman Brothers sería enormemente amplificado si quiebra algún país. De ahí que los principales bancos centrales del mundo -la Reserva Federal, el BCE, Japón, Reino Unido y Suiza - acordaran el pasado viernes una acción concertada para evitar el colapso financiero europeo y mundial, anunciando que facilitarán liquidez en dólares sin límites a la banca mediante tres subastas a tipo fijo con vencimiento a tres meses, que se celebrarán el 12 de octubre, el 9 de noviembre y el 7 de diciembre.  Los bancos franceses e incluso los alemanes celebraron como el conjunto de las bolsas de valores (+6% la pasada semana) la decisión impulsada por el BCE, ante sus dificultades para recibir líneas de crédito en dólares y la amenaza de la rebaja de solvencia. Pero quedan varias semanas de alta incertidumbre y de clamor del resto del mundo hacía los políticos europeos para que actúen sin mayores demoras, antes de las próximas elecciones de Alemania y Francia.

Ese clamor se acentuará desde el próximo fin de semana en las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo del Banco Mundial, a las que asisten cada año a directores de bancos centrales, ministros de Hacienda y Desarrollo, ejecutivos del sector privado y académicos con el objeto de debatir temas que generan preocupación en todo el mundo, tales como las perspectivas económicas mundiales, la erradicación de la pobreza, el desarrollo económico y la eficacia de la ayuda. Como anticipó la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, persiste el "riesgo real" de retroceso de las grandes economías debido al "círculo vicioso" de deuda y débil crecimiento, "exacerbado por la indecisión y disfunción política" del que reconoció que sólo se saldrá a través de la "voluntad política". Eso es también lo que pidió el secretario del Tesoro de EEUU, Tim Geithner, a los ministros de economia y finanzas europeos reunidos el pasado jueves en Wroclaw (Polonia): voluntad política para estimular sus economías fiscal y monetariamente a fin de evitar una segunda recesión, tras recordar que sus divisiones internas implican "riesgos catastróficos" para la estabilidad.

Tales diferencias entre los europeos y con los EEUU harán necesario el auxilio de los países emergentes o Brich (Brasil, Rusia, la India y China, en orden inverso a su importancia), que discutirán el viernes en una reunión con el FMI cómo ayudar a los estados de la UE con problemas de deuda soberana, en especial a Grecia, Portugal e Italia. Lo harán aunque sigan a las puertas del desarrollo y la consiguiente emergencia en ellos de varios miles de millones de personas como futuras clases medias. Les interesa hacerlo para evitar una abrupta caída del comercio mundial y una amenaza de recesión en sus países, como las ya registradas el año 2008. Quizá quieran hacerlo poniendo difíciles condiciones, como la de China de comprar deuda sólo si se levanta el embargo de armas. Se aproxima el escenario que planteamos el 11 de julio: los EEUU alcanzarán un consenso interno y pararán el disparate, echando un cable a la UE, al menos por temor a que lo hagan los chinos. China sigue generando con su superávit comercial cerca de la mitad del excedente mundial de ahorro, por lo que tendrá que invertir fuera en lugar de hacerlo aun más dentro. Los eventuales acuerdos con los emergentes tendrían que ser ratificados semanas después por la asambleas del FMI y del BM y de los gobernadores de bancos centrales, donde se les volverá a plantear que demoren su incorporación al mundo desarrollado; es decir, que aprecien sus divisas para dejar a Europa y los EEUU depreciar sus respectivas monedas y poder crecer algo mas mediante unas exportaciones que restauren así sus mercadas posiciones competitivas.

Duro calendario integrador europeo

Con todo ese anticipo de potencial conflicto entre países y beneficiarios del bienestar presente y futuro, el principal impulso para salir de esta situación y evitar la catástrofe tendrán que darlo los países del euro, empezando por Alemania, donde Ángela Merkel tiene una cita con el Parlamento el próximo dia 29 a fin de que este ratifique junto a los de los demás países durante lo que resta de mes los acuerdos que permitirán poner en marcha los rescates de Grecia y de la banca europea al incrementar el Fondo Europeo de Estabilidad financiera, que dispondrá de 440.000 millones de euros para ayudar a países y bancos en problemas cuando se cierren definitivamente los acuerdos a los que llegó el Eurogrupo para el segundo rescate de Grecia el pasado mes de julio.

Aunque el presidente del BCE, Jean Claude-Trichet, replicó a las recomendaciones de Geithner que "la eurozona en conjunto está en mejor situación que otras grandes economías", tendrá que demostrar que el rescate de Grecia (e indirectamente de los bancos alemanes y franceses) permite a los lideres europeos salir de su idiocia (del griego idios, solo, aislado) mediante la integración europea. Ya escribimos el 16 de julio que los resultados de las últimas pruebas de esfuerzo de la banca europea no detendrían el proceso de decadencia (El cisne negro que oscurece Occidente). Han tenido que pasar otros dos meses para que los ministros de economía y finanzas europeos respaldaran el viernes la propuesta de la Comisión Europea que concedió tras aquellas pruebas un plazo de seis a nueve meses para que la banca reforzara sus bases de capital, mediante reestructuraciones y fusiones y adquisiciones. El objetivo fue evitar que en una primera instancia las medidas de soporte de la banca, que ha recibido ya inyecciones directas de capital y compra de activos dañados por unos 400.000 millones, volvieran a recaer sobre los contribuyentes.  La UE seguirá así el modelo seguido en España con las cajas de ahorro, que ahora parecen necesitar antes del esperado plazo de finales de septiembre más capital que los apenas 15.000 millones estimados por el Banco de España antes y después de tales pruebas. Si pasado estos plazos español y europeo, algunas entidades siguen con problemas, corresponderá a los organismos específicos de cada Estado, como el FROB en el caso de España, su saneamiento.

En suma, avanza implacable el calendario del curso más difícil del siglo, con todas las miradas centradas en la capacidad de los líderes europeos de asumir el calendario de integración fiscal demorado los dos últimos años a la espera de que se sacrifiquen mas los países  y bancos rescatables para castigar como el Lehman Brothers el riesgo moral y no tener que pedir mas dinero a los contribuyentes. La gran duda es si, como entonces, la operación no saldrá al final más cara para los bancos centrales y para las haciendas públicas de todos los países implicados.  Pero si mercados, políticos y medios conocieran el contenido literal del acuerdo entre el directorio franco-alemán formado por Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy, quizá muchas especulaciones vanas aunque costosas se habrían evitado. Ambos se conjuraron para salvar el euro de los 17, siempre que los países en cuestión cumplan los planes de austeridad impuestos, para lo que dieron la voz de “ya mismo” y pusieron fechas. Una vez que los parlamentos de todos ratifiquen el reforzado mecanismo de rescates, a fin de que esté operativo antes de terminar el mes, antes de que termine el año todos los países deberán concretar cómo afrontarán los eventuales ajustes adicionales para encarar en los próximos años el envejecimiento de la población, que en España mermará el PIB un 0,3% anual hacia 2020, y el 0,4% en la década siguiente. Y antes del próximo verano los 17 estados de la eurozona deberán incorporar en su legislación una norma fiscal de presupuesto equilibrado superior, a su ley presupuestaria, como hizo Alemania y acaba de aprobar España.

La integración europea sigue así, como explico este mes en la revista Consejeros, su pauta de reforzarse ante las crisis, aunque nunca antes el avance ha sido tan costoso por cuestionado. Pero políticos y economistas coinciden en que mucho más cara sería la ruptura. De hecho, para esta vía los tratados seguirán sin fijar el procedimiento, aunque en los próximos meses ya habrá un mecanismo indirecto de “autoexclusión” por quienes no cumplan las condiciones de la ayuda. Aun así, ha sido concebido más como amenaza o disciplina de la condicionalidad de los rescates que como opción abierta o deseable por la mayoría de los países, pues se piensa que ningún país se arriesgará a incumplir las disciplinas y a ser sancionado con la pérdida de los fondos europeos mientras sigue aportando como miembro al presupuesto de la UE.

3 Comments
  1. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    Sí, esto sería menester, que se unieran todos los Países de la Europa Comunitaria para que, de una vez por todas saliésemos de este marasmo en que nos tienen sumidos.
    Pero no nos hagamos ilusiones. No.
    Porque no son pocos los hijos de putas que cuando uno de ellos ha dicho ‘vale’, y por un instante parece que se arregla la ‘cosa’, aparece uno de ellos mismos para, interesadamente, desarreglar la ‘bolsa’.
    Y, algo que está más que claro es, que aquí arrebañan todos para sus adentros…
    ¡Y la Justicia, de vacaciones!

  2. Surbhi says

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