Rosell pide EREs para adelgazar lo que va quedando de Administración Pública

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Captura del gráfico facilitado ayer por CCOO en un comunicado de prensa para responder a Joan Rosell. / ccoo.es

En este país algunas cosas siguen saliendo gratis, por ejemplo, insultar a los árbitros, hacer bromas soeces a costa de las protuberancias pectorales de las compañeras de trabajo, machacar a los políticos, insultar a los aficionados a los toros y, por supuesto, poner a parir a los jodidos funcionarios. En esto último, el amigo Juan Rosell, el presidente de la patronal, nos ha salido un españolico más y ha empezado a decir jaimitadas sobre los funcionarios que sobran y sobre qué habría que hacer con ellos, que no es otra cosa que ponerlos en la calle.

El discurso se parece mucho al de su predecesor, el ínclito don de Gerardo de Díaz de Ferrán, que siempre dijo que el mejor empleo público es el que no existe, aunque si uno observa su procelosa trayectoria profesional podría pensar que don de Gerardo aplicó el axioma también a la empresa privada, concretamente a las suyas, que dejaron de existir por sus chanchullos y por su manifiesta incapacidad para dirigir con cordura y atino sus negocios. Y si no que se lo pregunten a las miles de familias que don de Gerardo dejó tiradas en Marsans, Viajes Halcón o tantas otras empresas, argentinas o no argentinas. No sé yo qué pensarán los abnegados funcionarios de prisiones de todo esto.

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Dice Rosell que la legión de profesores de apoyo de la escuela pública, los policías, los técnicos de Hacienda y los médicos de las urgencias hospitalarias, además de los bedeles, claro está, se pasan el día mano sobre mano y que lo que habría que hacer, por lo menos con unos cuantos de ellos -todavía no ha dicho el número, pero en cuanto hable con Arturo, sí hombre, el de CEIM, el amigo de La Espe, seguro que lo hace- es ponerlos en la calle, como hace él con sus currelas cuando vienen mal dadas.

Yo asistí a una situación absolutamente delirante sobre este asunto, y fue por estas fechas, en una cena de Navidad en la que la sección autónoma y empresarial de la ¿familia? se palmeaba con fuerza los muslos y se descojonoba a pecho partido porque a la otra parte de la mesa, la funcionaria, le había bajado el sueldo Zapatero. "Qué ganas tenía", decía uno de los comensales, uno que defrauda al fisco lo que no está escrito y que, por lo menos aquella noche, lamentablemente no se atragantó con las uvas.

Y es que aquí -quizás la herencia del irrepetible Forges haya contribuido en esto-, cuando uno piensa en un funcionario piensa en un tío que hace crucigramas detrás de un mostrador. Y eso no es. Basta con echarle un vistazo al Informe sobre los servicios públicos presentado el pasado mes de octubre por UGT para darse cuenta de que, en la mayoría de los casos, las cosas no son así. ¿Que por qué no? Pues porque una cuarta parte de los trabajadores de la función pública, por ejemplo, no tiene un empleo fijo, a pesar de la leyenda urbana que la patronal y la derecha llevan años intentado instalar en nuestras ibéricas azoteas. Es más, en sectores como la Sanidad, la Educación o la Administración Local, las tasas de temporalidad llegan a superar el 35%. Según fuentes sindicales, la temporalidad afecta a cerca de 800.000 trabajadores públicos.

Y además, y por llevarle la contraria al señor Rosell, me gustaría recordar que en España la población empleada en el sector público es inferior al 16% de la media de la UE-15 (el 17% en Francia,  por no hablar del 25% de los daneses, cuyo mercado laboral tanto gustaba a don de Gerardo). Empezamos mal. Además, según la EPA, el porcentaje de empleados públicos sobre la población activa se ha mantenido estable (incluso reduciéndose) al pasar del 13,8% en 2005 al 13,3% en 2010.

¿Y de los salarios? ¿Que decimos de los salarios? Pues que, según el informe de UGT, el mileurismo afecta también a gran número de los trabajadores públicos y que, por decir alguna cosa más, los médicos extremeños se van a trabajar a Portugal porque allí les pagan más. La bicoca total.

Si de lo que se trata es degradar servicios esenciales como la Educación, la Sanidad o la Seguridad para que contratemos todos pólizas de AsíSISA o hagamos caso al pesao ese de La Sexta que está todo el día metiéndote el miedo en el cuerpo con lo de que van a entrar a robar en tu casa y que para eso lo mejor es hacerse de Securitas Direct, pues que lo digan y que dejen de darnos la murga. Lo público es otra cosa que nos quieren birlar. Y lo malo es que lo harán.

P.D. Quería haber escrito también algo sobre lo de los minicontratos, pero cuando estaba empezando me ha dado como un dolor en el costado, como un flato de esos, y lo he tenido que dejar. No sé si me explico.

9 Comments
  1. QUatto says

    Funcionarios hay muchos, es más, son el 10% de todos los trabajadores del país. El kit de la cuestión es que como hay de 4 tipos (A,B,C,D) si hay que tocar sueldos, deberían de tocar los sueldos de los A y B que son los que más ganan, porque si tocan los de la clase D, que son mileuristas, ni llega, es cuando la van a liar. Si a un profesor que gana 2300 euros le quitan 100 euros tampoco se va a morir, si a un médico que gana 4500 euros le quitan 150 tampoco se va a morir. Pero si a alguien que gana 990 euros al mes le quitan 100 euros lo van a joder vivo, puesto que no va a llegar a final de més. 1saludo.

  2. Jonatan says

    El «quid», amigo QUatto. El «quid» de la cuestión.

  3. vox says

    Cierto.Hay que recortar,de esto estamos todos conscientes.Pero para hacerlo correctamente,debería haber transparencia para tener idea correcta por donde cortar.Y ahí le duele.Esta democracia provoca muchas desconfianzas y ya se vé la corrupcion que hay por todas partes

  4. RONTEKY says

    Buen trabajo. A pesar de la situación de crisis, tambien en la prensa quedan excelentes periodistas. Este trabajo es un ejemplo de ello.

  5. antordonez says

    Que el Sr. Rosell no quiera pagar lo que no necesita, me parece lógico ¿nos pide él que le paguemos la cuota de su clínica privada o la del colegio, por supuesto, privado de sus hijos?, pues no. Por qué tiene que pagar los servicios públicos del resto de los ciudadanos que él no utiliza, bueno esperemos que el de hacienda sí.

  6. antordonez says

    Por cierto, a mí nunca me han multado en la carretera, voy a pedir a la administración me descuente de mis impuestos la parte correspondiente de la nómina de la guardia civil de tráfico.

  7. funcionarios says

    Hay algo que tenemos también que tener en cuenta y son las horas que cada uno dedicamos a nuestro trabajo en mi caso son 40h, más todas las que hecho demás como suele ocurrir en la empresa privada. Tengo familiares que son funcionarios de tipo D, y ganan 935€ pero ellos trabajan 5 horas al día. Que si hacemos la regla de tres si trabajaran 8 se llevarían 1496€….. toma mileurismo!!

  8. Mari Luz says

    EXCELENTE ARTÍCULO PASCUAL.

    Parece que queremos volver a los antiguos funcionarios públicos que sólo defencian intereses de SUS partidos.

    ¡¡¡no estaría mal que sólo se atendiera sanitariamente a los que han votado o son afiliados del partido ganador !!

    Eso eran antes los funcionarios, afines a un partido, de ello deriva la permanencia en el puesto.

    ¡¡ Por cierto, que a nadie se le olvide que el acceso a la Función Pública es de acuerdoa los principios de Igualdad, Mérito y Capidad, está abierto a todo el mundo, pero la competencia es grande.

  9. Pablo Roncal says

    … Enhorabuena, amigo Paski por el artículo. Al final, después de las cervezas de ayer me he animado a entrar por aquí (y lo malo es que ya pienso ser un okupa). Está claro que si en el sector público también sobra gente, pues apaga y vámonos … lo que no discuto yo es que, sí o sí, es necesaria como el comer una profunda revisión del sector público con el único objetivo de alcanzar una mayor eficiencia en el empleo y en los recursos.

    Amigo Pascual … ver venir … que dicen por aquí.

    Un abrazo

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