Los 20.000 millones que quiere recortar el Gobierno equivalen a las ayudas que ha recibido la banca

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Luis de Guindos, ayer, en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros. / Ángel Díez (Efe)

El Gobierno tiene que recortar unos 20.000 millones de euros este año debido a las exigencias del déficit. Es sabido por todos y lo aceptamos resignadamente. Pero resulta doloroso comprobar cómo se han otorgado ayudas públicas por importe superior a los 15.000 millones de euros a las entidades financieras a través de dos tramos del FROB, lo que unido a la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos llega a esa cifra o incluso la supera.

Lo desesperante es que todavía falta mucho para que el sistema financiero esté limpio. Luis de Guindos dice que hacen falta otros 50.000 millones más y en el sector se ríen porque consideran esta cifra poco menos que ridícula.

Mientras tanto, el Ejecutivo ya ha aprobado una fuerte subida de impuestos a la ciudadanía, en lo que constituye de verdad la primera medida efectiva tomada, y negocia una reforma laboral que probablemente creará empleo pero dejará algo más desprotegido al empleado.

Los préstamos del primer tramo del FROB alcanzaron los 10.000 millones y de ellos se beneficiaron Bankia, Banca Cívica, Banca Mare Nostrum, Catalunya Caixa, Novagalicia, Unnim, BBK, sin contar los 3.775 millones que fueron precisos para CCM.

De estas entidades, cuatro han sido intervenidas: Catalunya Caixa, Novagalicia, Unnim y, por supuesto, CCM. No se han visto ejecutivos cesados ni mucho menos juzgados. Nadie ha renunciado a sus indemnizaciones millonarias y si se han conocido ha sido porque el mismísimo FROB las ha filtrado para que, al menos, sufran escarnio público.

Sin embargo, estos malos gestores son los que han generado la crisis tan grave que sufrimos todos o al menos son parte muy responsable. Es cierto que también la sociedad se sumó a la orgía del consumo sin medir. Muchas familias han comprado los pisos que no debían, los coches que no podían mantener y se endeudaron, en definitivamente, más allá de lo razonable.

Pero quienes lo hicieron posible fueron unas entidades financieras que colocaban los créditos sin mirar, por unos ejecutivos que sólo pensaban en la cuenta de resultados y el bonus. Fueron quienes se creyeron que todos los años se podían presentar incrementos de beneficios del 40%, tomar participaciones en empresas cotizadas y financiar operaciones inmobiliarias megalómanas.

El futuro es complicado. Con un paro de 5,3 millones de personas y una subida de impuestos, la capacidad de pago de la ciudadanía no tiene mucho más recorrido. Pero todavía quedan muchos desmanes que corregir.

2 Comments
  1. Chiquitina says

    Que pagen los bancos,no los ciudadanos, aellos si ayudas peros los ciudadanos a la calle, cuando no puede pagar la hipoteca no es gusto

  2. Jonatan says

    Lo tremendo es que sean los de la derecha quienes rebajen el «sueldo» a los banqueros. Algo para lo que no tuvo valor el gobierno anterior. Manda gónadas. Tampoco sabemos si valdrá de algo. Ya se verá.

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