Rajoy se pone en manos de Alemania: ayudas a cambio de menor soberanía

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Rajoy, ayer, día 28, a su llegada a la sala de prensa del PP, donde respondió a las preguntas de los periodistas sobre la crisis del sistema financiero. / J. J. Guillén (Efe)

Ayer fue una nueva sesión negra para España: la prima de riesgo se marchó hasta 511 puntos básicos, el Ibex cedió un 2,17% y Bankia se hundió alrededor del 13% el día de su regreso a cotización, después de haber llegado a caer casi un 30%. Al cierre de los mercados, actualizó los beneficios de 40 millones de 2011, convirtiéndolos en más de 3.000 millones de pérdidas. El presidente Mariano Rajoy salió a la palestra a las 13 horas, haciendo una nueva defensa de la contención del déficit y asegurando que no habrá comunidades en suspensión de pagos ni rescates bancarios internacionales. Pero, sobre todo, pidió a sus socios europeos una respuesta enérgica frente a los ataques del euro, insistiendo en que la moneda única es un proyecto irreversible. A cambio, anunció el compromiso de profundizar en el proceso de armonización fiscal.

Algo lógico: el euro está en un punto de crisis. No puede seguir así. O se retrocede, y eso pasa por un proceso de salida iniciado por Grecia, que pondría en jaque al sistema bancario europeo, o se avanza. Y eso pasa por cuestiones tales como reorganizar el orden fiscal para reorganizar la solidaridad. Por supuesto, supone una pérdida de soberanía que, entre otras cosas, convertiría a los nacionalismos internos en meras anécdotas. Artur Mas ya no podría quejarse a Madrid, debería hacerlo en Bruselas... y eso queda muy lejos.

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Mientras eso ocurre, el presidente Rajoy pidió insistentemente una ayuda, con cierto decoro, aunque en línea con las palabras de Luis de Guindos, cuando hace pocos días dijo que el Ejecutivo ya ha hecho lo que tenía que hacer y que ahora deben ser las altas instituciones europeas, es decir, el Banco Central Europeo (BCE) o Angela Merkel, que tanto monta, quienes apaguen el fuego. Ojo, una inyección de liquidez que reduzca prima de riesgo y permita al Tesoro financiarse más barato no es la solución en sí misma, sino un poco de anestesia, que alivia el dolor pero no cura.

Hay que reconocer que el Gobierno ha tragado unos cuantos sapos, que le han granjeado implacables críticas desde la oposición y desde sus propios partidarios. Sin duda, Rajoy y su equipo saben que ese desgaste supone no repetir legislatura, como están pudiendo ver en los países vecinos. Y, al menos, piden al Eurogrupo y al BCE, comandadas ambas instituciones por Alemania, que echen una mano.

Con más de 500 puntos básicos de prima de riesgo no hay quien gobierne. Si encima, hay un proceso de recapitalización bancaria durísimo, derivado en gran medida de las nuevas exigencias regulatorias, la cosa está más que complicada. Las próximas semanas se antojan agónicas si la liquidez del BCE no lo remedia, porque ya va quedando muy poco combustible.

El tiempo que debe proporcionar el BCE tendrá que servir para esa mayor integración que pide Rajoy como solución para los males domésticos.

@ManuelLTorrents

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