Bañez contra “la tozuda realidad”: las mujeres son quienes más sufren el paro

La ministra de Empleo, Fátima Báñez.
La ministra de Empleo, Fátima Báñez, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. / Congreso de los Diputados (Facebook)

“La recuperación en España es una recuperación en femenino”, insistía la ministra de Empleo, Fátima Báñez, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. A esta afirmación le acompañaban otras frases entusiastas como que hay “más mujeres trabajando que nunca”. La política quería trasladarle a la oposición una visión positiva de la gestión de su pesadísima cartera. Sin embargo, los sindicatos no comparten su optimismo. Recuerdan que la precariedad y el desempleo siguen acechando a las trabajadoras.

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Báñez aseguraba que “hay más oportunidades que nunca para las mujeres” ante el pleno y en respuesta a la diputada socialista Adriana Lastra, en un rifirafe en el que le recordaba que sus políticas están convirtiendo en tendencia “la feminización del empleo y la pobreza”. Los expertos consultados advierten de que los datos, a pesar de usarse envueltos en un halo de objetividad, también pueden maquillar algunas situaciones.

“La tozuda realidad dice que el desempleo femenino se mantiene por encima de la insoportable cifra de los dos millones mientras que el masculino sigue muy por debajo de estas cifras, con 1.465.663 desempleados”, explica Elena Blasco, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de Comisión Obreras. De las 7.255 personas que se registraron en los servicios de empleo en noviembre, 6.969 eran mujeres.  Estas incorporaciones arrojaban una cifra de 3.474.28 en la cola del paro, de los que  2.008.618 son trabajadoras.

El primer dato que no anima al entusiasmo es la brecha salarial entre hombres y mujeres, aunque la ministra no miente. Como dice Báñez, la española se sitúa en 14,9 %, por debajo de la de la Unión Europea que asciende hasta el 16,3%, atendiendo a los datos de 2015 de Eurostat. Sin embargo, la vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas, asegura que está atascada y que los motivos poco tienen que ver con una mayor igualdad: “En España la brecha salarial no disminuye porque las mujeres ganemos más, sino porque en los años de crisis todos los sueldos han bajado, incluidos los de los hombres”.

Bañez presume de liderar un año en el que se ha alcanzado la cifra más alta de mujeres trabajando, con más de ocho millones y medio en sus puestos. Antoñanzas replica con su propia interpretación. Recuerda que con la llegada de la crisis, muchas mujeres que estaban inactivas se incorporaron al mercado de trabajo si a sus parejas les habían despedido o rebajado el sueldo: “Había que tener ingresos dentro de la unidad familiar”. 

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CCOO cree que las afirmaciones del Ejecutivo “no son del todo ciertas”. El sindicato compara las cifras de ocupación del tercer trimestre de la EPA 2008 (8.714,9) con el tercer trimestre de 2017 (8.628,7) para demostrar que la recuperación no ha sido completa ni de calidad. “La precariedad se extiende entre las mujeres y esa supuesta calidad del empleo se traduce en 273.000 mujeres menos trabajando a tiempo completo y 187.000 mujeres más contratadas a tiempo parcial”, zanja Elena Blasco.  Los sindicatos advierten de que las mujeres acaparan la mayoría de los contratos temporales y parciales, lo que hace que también sea más fácil despedirlas: “Suelen tener contratos temporales en el sector servicios, donde hay picos de contratación y despido por temporadas”, explica Antoñanzas.

A Báñez también se le han olvidado algunas de las conclusiones del informe ‘La situación de las mujeres en el mercado de trabajo’, que asegura que tener hijos sigue penalizándoles más a ellas que a ellos. “La maternidad es uno de los factores que inciden negativamente sobre la participación de la mujer en el mercado de trabajo, condicionando su posterior carrera profesional, mientras que entre los hombres su impacto es positivo”.