Los sindicatos acusan a McDonalds de querer pagar menos impuestos

En 2015, varios sindicatos internacionales publicaron el informe ‘Unhappy Meal’, donde acusaban a McDonalds de evadir 1.000 millones de euros en impuestos en Europa desde 2009 gracias a la ingeniería fiscal. Este documento, provocó varias investigaciones a nivel europeo y puso bajo la lupa las cuentas del gigante de las hamburguesas. Esta semana han publicado un nuevo dossier de 25 folios, llamado ‘Unhappier Meal’ con conclusiones nada optimistas: “La respuesta de McDonalds ante el escrutinio del Parlamento Europeo y la Comisión Europea ha sido aumentar la complejidad y opacidad de sus operaciones”, explica el documento. De hecho, durante estos años ha habido algunos pasos importantes, como que Francia le reclamase a la compañía unos 300 millones de euros.

La Federación Sindical Europea de Servicios Públicos (Epsu), la Federación Europea de Sindicatos de Alimentación, Agricultura y Turismo (Effat) y el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (Seiu) han decidido darle continuidad a la investigación y han destapado las nuevas estrategias de la compañía para pagar los menores impuestos posibles y dar pocas explicaciones. El informe afirma que McDonald’s ha desmantelado la “estructura corporativa” que estuvo bajo sospecha en 2015 y la ha reemplazado “por una estructura más opaca”.

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El primer movimiento para seguir ahorrando impuestos es anunciar el traslado de su base impositiva a Reino Unido, coincidiendo con el Brexit. El segundo es trasladar las operaciones de McD Europe Franchising a Delaware (Estados Unidos), “una jurisdicción con requisitos de divulgación muy limitados”. Por último, reprochan a McDonald’s que continúe confiando en compañías que se asientan en “países incluidos en la lista gris de jurisdicciones no cooperativas de la Unión Europea, incluidas las Islas Caimán, Bermudas o Hong Kong”, ejemplifica el informe.

Utilizando la misma metodología que en el informe anterior, los sindicatos estiman que “los ingresos tributarios perdidos para los gobiernos europeos han seguido aumentando” y los cifran en 260 millones de euros en 2014 y 270 millones de euros en 2015. Los sindicatos quieren que las grandes compañías, que generan beneficios monumentales prestando sus servicios en Europa, contribuyan también con sus impuestos. La ingeniería fiscal puede dar beneficios tan jugosos como la venta de hamburguesas.

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Los sindicatos alertan en el informe de que las líneas entre las prácticas legales e ilegales es “delgada” y estas compañías tienen la capacidad de “moverse más rápido que los legisladores”.  Por ello, piden “una acción rápida de los reguladores europeos y nacionales”. 

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