Presión fiscal y otros términos que te harán odiar lo colectivo

  • El lenguaje define el espacio en el que nos movemos. Cada vez surgen más eufemismos que dulcifican las consecuencias de imponer el marco liberal.
  • "Hablar de presión nos ubica en un escenario en el que nadie quiere estar", explica Carlos Gutiérrez, de CCOO, que propone "corresponsabilidad fiscal".

"Acción de apretar o comprimir", "fuerza moral o influencia ejercida sobre una persona para condicionar su comportamiento", "acoso continuado que se ejerce sobre el adversario para impedir su reacción y lograr su derrota". Son las tres primeras acepciones para el término "presión" que se convierte en la "relación existente entre los ingresos de la Hacienda pública de un país y el valor del producto nacional neto" cuando se le pone el apellido "fiscal". Una de las grandes batallas entre liberales y socialdemócratas pasa por la redistribución de los impuestos, pero parece que en la terminología ya hay un claro ganador.

"Hablar de presión nos ubica en un escenario en el que nadie quiere estar", explica Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de Comisiones Obreras. La propia palabra ya aporta un tono pernicioso a los impuestos y mucho más a las propuestas de subida. "Sentirse presionado es una sensación o afecto negativo que, además, en este caso, lo genera el Estado o los políticos". Este término es tan frecuente, también en el ámbito especializado, y está tan normalizado que lo utilizan hasta los políticos que pretenden establecer sus propuestas en otro marco, como por ejemplo, los que ligan el aumento de los impuestos al mantenimiento del Estado del Bienestar.

El sindicalista aporta una alternativa a "presión fiscal", "corresponsabilidad fiscal", que a su juicio pondría de manifiesto mucho mejor la "responsabilidad compartida", que es pagar impuestos para mantener los servicios públicos que después usan todos los ciudadanos.

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En el ámbito laboral, Gutiérrez encuentra también varios términos que se usan con cada vez más frecuencia y que 'glamourizan' las condiciones de trabajo más precarias. De hecho, el sindicato inauguró hace unos meses la web 'Precaripedia', que recoge todos los términos que llegaron con la digitalización. Estos son los cuatro eufemismos, escogidos por Gutiérrez, con los que pretenden seducir a los millennials.

Economía colaborativa

"Es un concepto que no tiene un perímetro claro", explica sobre uno de los términos más utilizados para hablar de las plataformas digitales. Aunque son negocios, esta palabra "hace referencia a la colaboración, la participación o incluso, a la voluntariedad o a la ausencia de ánimo de lucro". Tras años usando esta palabra para definir negocios como Deliveroo, Glovo o Uber, Gutiérrez cree que "los dulcifica y permite esconder las relaciones de dependencia y subordinación que viven sus trabajadores que además son llamados "colaboradores", "asociados", etc.". Sin embargo, lo que hay detrás de las plataformas internacionales no tiene nada de colaborativo. Para aquellas aplicaciones que tengan detrás "ánimo de lucro, organización del trabajo y que controles la información relevante del proceso productivo",  propone nombres como "economía de plataformas", "plataformas digitales" o  "empresas digitales". "Denominarlas plataformas digitales y no empresas digitales ya es un intento de situarlas en un mundo diferente al conocido de empresas/empresarios y trabajadores/trabajadora", explica el sindicalista.

Flexibilidad

Es una de las palabras más nombradas por partidos como Ciudadanos, especialmente aplicada a las relaciones laborales. "Es un concepto que frente a la rigidez es positivo", advierte, "pero lo que esconde es el interés de construir un marco en el mercado de trabajo desequilibrado en favor de la patronal, en muchos casos favoreciendo su arbitrariedad a la hora de tomar las decisiones que con otro modelo, en su visión rígido, no sería posible o tendrían que acordar con la representación legal de los trabajadores".
Para Gutiérrez, el balance de esa "flexibilización" suele ser "inseguridad" e "incertidumbre permanente" para los trabajadores.

El emprendedor y la empleabilidad

"Cuando se habla de emprendedor a todo el mundo le viene la imagen de un joven metido en un garaje innovando y desarrollando alguna empresa asociada a la digitalización o una startup", explica el secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo, que también apunta que hay que distinguir este concepto de "autoempleo" o de "pequeña empresa".
"El discurso del emprendedor junto a otros como la empleabilidad, viene a individualizar las relaciones laborales y a situar la problemática social del desempleo en la persona". La diferencia es abismal. Cuando alguien no encuentre empleo, ya no será fruto de una mala gestión empresarial o política, sino que traslada el problema a "las actitudes y aptitudes de la persona a la hora de arriesgar y a la hora de aprovecharse de las oportunidades que el mercado, que siempre funciona correctamente, le provee".

Intraemprendedor

Esta palabra viene a redondear en eufemismo anterior.  "El concepto de "intraemprendedor" (relacionado con emprendedor), pero también el de "asociado" o "colaborador" también supone una individualización, que tiene muchas implicaciones que van más allá del propio trabajador. "Es esconder la situación de dependencia y subordinación, pero también a eliminar la carga política y social que tiene el concepto trabajador", es decir, el objetivo es eliminar todo lo colectivo, incluida la negociación.

Individualizar el hecho del trabajo tiene muchas implicaciones. Las situaciones individuales se resuelven entre empleado y jefe, donde la parte más débil tiene más que perder. ¿Pero qué ocurre cuando los problemas se resuelven de manera colectiva? Esto.