Bodo Ellmers: “Para resolver una crisis de deuda se necesita un árbitro neutral, no el FMI”

  • Entrevista con el encargado de Política y Asesoramiento de Eurodad, la Red Europea de Deuda y Desarrollo, que se ha reunido con el Gobierno.

El número de países en desarrollo con problemas de deuda se ha doblado en los últimos años y los
estados más ricos también están cada vez más endeudados. Esta espiral, de seguir así, solo puede
abocar al desastre: los gobiernos tienen las manos atadas para enfrentar las nuevas crisis económicas que puedan venir. Eurodad es la Red Europea de Deuda y Desarrollo conformada por 47 organizaciones de la sociedad civil que se dedica a hacer lobby en Europa en defensa de la justicia económica.

Actualmente batalla para que la ONU cree un sistema de arbitraje de la deuda pública que respete los derechos humanos y los conflictos se resuelvan con mayor celeridad. Bodo Ellmers, encargado de Política y Asesoramiento de la plataforma, ha visitado a España para tratar de sumar al Gobierno español a la iniciativa. Conversamos con él para conocer los detalles.

– En España el Gobierno del PP ha repetido el discurso de que en los últimos años el país ha salido de la crisis que comenzó en 2008 y que, poco a poco, nos vamos recuperando. ¿Es
cierto?

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«Si llega otra crisis, el gobierno no tendrá espacio fiscal para
estimular la economía»

.– La situación económica en Europa empeora, según los datos de la Comisión Europea. Las
economías de Italia y Alemania tienen cero crecimiento. A principios de año, el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial revisaron sus proyecciones para el crecimiento de la economía
mundial muy por debajo. Las malas condiciones de la economía mundial van a afectar a la de España, que es más vulnerable hoy que hace 10 años. En 2007, la deuda pública era un 36 por ciento del PIB, hoy representa un 98 por ciento. Si llega una nueva crisis, el gobierno no tendrá espacio fiscal para estimular la economía.

– Vivimos en un mundo cada vez más desigual, donde la riqueza se acumula cada vez en
menos manos. ¿Cuáles diría que son las claves de que esto suceda?

– La desigualdad es un gran problema, la desigualdad entre personas y también la desigualdad entre
países. En las últimas décadas, la parte del crecimiento económico que beneficia al capital ha
crecido, la parte que beneficia al trabajo ha disminuido por la reducción de los salarios. También es
más fácil para el capital eludir impuestos. Esos factores empujan a la desigualdad. Del otro lado,
tenemos transferencias de recursos de los países pobres a los países ricos. El sistema de la deuda
juega un rol importante aquí. Es una transferencia de deudores a acreedores por el endeudamiento.

– El endeudamiento de los países avanzados se parece al de la II Guerra Mundial y en los
emergentes también se ha producido un gran endeudamiento ¿Por qué ocurre?

«En Europa, tenemos los niveles de la deuda más altos en los tiempos de paz»

– En Europa, tenemos los niveles de la deuda más altos en los tiempos de paz, son más que un 80
por ciento del PIB en la UE. También vemos una nueva ola de crisis en países emergentes como
Argentina o Pakistán, que viene con brutales ajustes. Y hay una crisis o un riesgo alto de crisis en
más de 30 países de ingreso bajo – los países más pobres– según el FMI. Son países como Mozambique o Ghana.

La desigualdad es una causa muy importante. Gran parte de la población, y una gran parte de los países, no tienen ingresos suficientes para pagar por productos y servicios esenciales. Pero sí tienen acceso al crédito, porque los ricos y los bancos quieren valorizar su capital y prestan dinero. Este sistema no es sostenible, produce crisis cíclicas. Los gobiernos de países ricos incluso incentivan la provisión de créditos en países pobres. Por ejemplo, la UE ha creado el Plan Europeo de Inversiones que subsidia créditos privados, que vienen de inversores europeos, en países de desarrollo con recursos públicos. La UE y sus miembros tienen co-responsablidad en la crisis de los países
emergentes.

–¿Cuáles son los peligros que enfrentan los países altamente endeudados y la economía
mundial con esta deuda global?

«Falta un sistema para resolver una crisis de deuda de manera rápida, justa y sostenible»

— El primero es que estos países transfieren recursos. Transfieren cada vez más dinero a los
acreedores, aunque este dinero es necesario para prestar servicios públicos como educación o salud
y hacer inversiones para promover el desarrollo. Cada euro del ingreso público que se paga a los acreedores podría haber sido utilizado para cosas más importantes.

En los casos extremos, al país endeudado se le niega el acceso a los mercados financieros. Eso es un
problema para todos los sectores económicos. Un país endeudado no siempre debe pagar, pero
falta un sistema para resolver una crisis de deuda de manera rápida, justa y sostenible. En el campo
de insolvencia privada, hay leyes y tribunales para resolver la situación. Pero cuando hay una
insolvencia de un estado, no hay nada. Es un ‘non-system’ y un proceso caótico como hemos visto
en Grecia.

— Desde Eurodad creéis que el FMI tiene demasiadas competencias en deuda global y
proponéis que la ONU también tenga un papel importante en la gestión de la deuda que
contraen los estados.

— El FMI es una institución que presta dinero, es un acreedor, con intereses propios en el juego de la deuda. Pero para resolver una crisis de deuda, se necesita un árbitro que sea neutral. El FMI quiere ser juez y parte, pero esto no funciona bien. Las Naciones Unidas son más neutrales. Además, el FMI tiene una estructura de poder que favorece a los países ricos, que normalmente son los países acreedores. Los Estados Unidos pueden vetar todas las decisiones del FMI, y sabemos que en Estados Unidos no quieren más influencia de las instituciones porque protegen a los bancos y fondos de Wall Street. En la ONU, se pueden encontrar mayorías sin el voto de Estados Unidos.

— ¿De qué manera Eurodad está promoviendo esta iniciativa y cuál es el plan de acción?

— La ONU tiene el mandato de negociar con el fin de crear instituciones para reestructurar deudas
insostenibles cuando un país lo necesite. El problema es que falta un campeón o un grupo de
campeones, países progresistas, que tomen el mando e inicien y continúen el proceso. Nosotros
hablamos con gobiernos de diferentes países para fomentar iniciativas en este sentido. El G77, que
es el grupo de 42 países en desarrollo en la ONU, está a favor de la iniciativa, y queremos que
algunos países europeos se unan.

— Se han reunido con parlamentarios y con el Gobierno español. ¿Con qué objetivo?

— España nos parece un buen candidato. Es uno de los países más poderosos de la UE, tiene mucha
conciencia por los problemas de la deuda, y tiene buenas relaciones con los países en América
Latina que tradicionalmente son los promotores de iniciativas políticas alternativas en el campo de
resolver crisis de la deuda. Para empezar, queremos que España vote a favor de los nuevos
Principios de orientación de evaluación del impacto de derechos humanos en el Consejo de
Derechos Humanos de la ONU en marzo. Estos servirán para analizar cómo los gastos para la deuda y los
ajustes realizados en las crisis impactan a los derechos humanos de los ciudadanos. A finales de marzo hay una votación en el Consejo para aplicar esta nueva metodología. Estamos hablando con países de
todo el continente para que se posicionen a favor de la iniciativa porque ahora mismo falta
información sobre este impacto.