PANDEMIA COVID-19

La idea de una “Tasa Covid”, también en otros lugares y momentos históricos

  • La idea de un impuesto a los sectores económicos más pudientes para afrontar la crisis toma forma en distintos países
  • En crisis pasadas, se han adoptado distintas fórmulas para recaudar de las clases altas

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El gran debate político que viene es el económico. Por un lado, cómo se gestionará la deuda pública de los estados que se generará en la brutal crisis económica a la que nos dirigimos a nivel europeo, por otro, de qué forma se repartirá el pago del gasto social que el Gobierno está impulsando para paliar los efectos de la crisis en el aspecto social. Qué nuevos impuestos o reformas de los ya existentes se impulsarán desde el Gobierno y el Congreso será una de las principales disputas políticas de los próximos meses. Algunos grupos políticos, como es el caso de ERC o Más País, vienen hablando de una "Tasa Covid", una expresión y una idea que también cala en Unidas Podemos, trabajan en iniciativas similares, en el seno del Consejo de Ministros.

Ante las crisis, catástrofes y momentos históricos de gran singularidad, como en el que estamos inmersos, se han adoptado distintas medidas fiscales para impulsar el gasto social y evitar que se agudice y cronifique la crisis social. En el presente, además, en distintos países se habla abiertamente de tasas de este calado para afrontar la respuesta a la pandemia de covid-19 y sus consecuencias sociales.

Un impuesto progresivo a la riqueza europea para financiar la respuesta europea a la covid-19 (A progressive European wealth tax to fund the European COVID response), explícito título de un artículo publicado por los prestigiosos economistas Gabriel Zucman, Emmanuel Saez, Camille Landais publicado en Voxeu, un portal de investigación económica. En este artículo, repasan algunas de las medidas históricas que han adoptado los países en momentos de crisis y subida exponencial de la deuda pública, como la Europa de mediados de siglo pasado.

Para el momento actual, como el título del artículo indica, consideran que un la creación de un nuevo impuesto europeo, temporal y progresivo, sobre la riqueza del 1% más rico de la población, podría neutralizar en una década la deuda que generará la crisis derivada de la pandemia de covid-19. Un impuesto progresivo, de tal manera que los patrimonios superiores a los 2 millones de euros abonen un 1% de su riqueza, un tipo que se elevaría al 2% en el caso de que se superen los 8 millones y al 3% si sobrepasan los 1.000 millones. Con esto, según calculan los economistas, se podría financiar un fondo dotado con el equivalente al 10% del PBI de la UE, para pagar, en diez años, toda la deuda que genere la actual crisis.

A nivel estatal, este debate se está planteando en otros lugares. En el caso de Italia, el Partido Demócrata se fija en la renta para poder impulsar un impuesto especial para la actual coyuntura, el Covid Tax. Hablan de un impuesto progresivo a los ciudadanos con rentas superiores a los 80.000 euros anuales durante los años 2020 y 2021. Esta medida ha sido rechazada por el primer ministro, Giuseppe Conte, y también parte de los partidos que apoyan al actual ejecutivo, como el Movimiento Cinco Estrellas. Ha sido furibundamente criticado por las derechas y ultraderechas, por Matteo Salvini y Silvio Berlusconi.

Los demócratas italianos plantean una subida de un 4% en el IRPF para los ciudadanos con rentas entre 80.000 y 90.000€ que iría escalando hasta el 8% para las rentas superiores al millón de euros. Los propulsores calculan que lo recaudado generaría alrededor de 1.250 millones y que afectaría a unas 803.000 personas, entorno al 2% de los contribuyentes. Como curiosidad, el personal médico estaría exento de pagar este impuesto.

En Argentina, el nuevo Gobierno del izquierdista Alberto Fernández habla del Impuesto Patria. Bajo este título peronista se diseña una idea parecida. No existe un consenso ni en el seno del Gobierno, ni en el Frente de Todos, la fuerza política que lo sustenta, de cómo implantar este impuesto hasta el momento. Se especula con que afectaría a las rentas superiores a los 3 millones de dólares, afectaría a entre 1% y 2% de la población y permitiría recaudar entre 2,5 y 3 millones de dólares.

En el pasado

Evidentemente, la "Tasa Covid" no ha tenido lugar en el pasado. Ni siquiera se ha desarrollado en el presente. Tan solo son, hasta el momento, propuestas para el futuro. Sin embargo, hay determinados momentos históricos en los que fijarse para afrontar la gran crisis en la que nos encontramos. Tal y como recordaba Yago Álvarez en El Salto hace unas semanas, "en 1917, el impuesto a las rentas más altas en EE UU subió del 7% al 77% de golpe para las rentas de más de un millón de dólares. En 1925, se volvieron a bajar. El crack del 29 obligó a que se volvieran a subir. El presidente Herbert Hoover lo llevó hasta el 63% y luego Franklin D. Roosevelt lo subió hasta el 94% durante su mandato, hasta el 1945".

La subida de impuestos a las clases económicas más altas durante las grandes crisis políticas y sociales ha sido una solución para evitar endurecer las consecuencias sociales de las mismas, pero también para impulsar la economía. Obligando a las rentas y riquezas más altas a participar de la reconstrucción, se generan inversiones públicas, como ejemplo el New Deal, que ayudan a las clases más bajas no solo a conseguir unas mejores condiciones materiales de vida, sino también a que consuman y participen en reactivar la economía. Hay más ejemplos.

Los profesores de filosofía Carlos Fernández Liria y Borja Villa Pacheco recogían en un reciente artículo en eldiario la experiencia con el general francés De Gaulle. Jorge Vestrynge también hablaba de las experiencias de De Gaulle en cuartopoder. El francés propulsó en 1945 establecer un impuesto único y progresivo sobre los grandes patrimonios del país. Hoy, el economista Thomas Pikkety, propone "un impuesto excepcional sobre toda la riqueza a tasas de hasta el 20% de las fortunas más grandes".

En la misma línea, tras la caída del Muro de Berlón en 1989, Alemania creó un impuesto de solidaridad para “ayudar a la reconstrucción de la Alemania del Este y a la reintegración de sus ciudadanos". Más adelante, se convertiría en un tributo permanente y posteriormente fue rebajado en 1998 desde el 7,5% al 5,5% del impuesto de la renta. En 2019 se aprobó suprimir el impuesto a partir de 2021 para el 90% de los contribuyentes (los trabajadores con ingresos inferiores a 73.874 euros anuales dejarán de abonar el impuesto a partir de 2021) mientras que los asalariados con ingresos de hasta 109.451. Eso fue antes de que la pandemia de covid-19 estallara.

1 Comment
  1. Florentino says

    … Haciendo arqueología social, nos enfrentamos a la búsqueda de caminos para solucionar las emergencias de un bloque humanitario. Sabemos cómo se han paliado en otras épocas, recesiones, pero estamos hablando de una pandemia «global»; que no ha tocado por igual… pero la sanidad insana, nos toca a todos en distintos plazos, al compartir el mismo planeta los «afortunados» y los «indigentes» sudorosos .
    Hay que racionalizar los tributos, incluyendo tasas, tipos, duración; que no sea «beneficencia desgrabadora» cómo se han acostumbrado los más «afortunados» del sudor y explotación ajenos.
    Es hora de compartir los pagos, para poder seguir generandootro tipo de plusvalías más humanas.
    Sato, el nombre es lo de menos, hay que buscar los equilibrios, para una mejor convivencia social, las viejas fórmulas ya no valen, hay que buscar innovación dentro de todas las gamas de producción, gestión y administración. Estas tres premisas deben de ir unidas a las «leyes» que se apliquen en los distintos sectores de producción.
    La regeneración, no quiere decir: «abundar para hacer lo mismo»… ¡ esto ya pasó !. Los trabajadores ya perdieron sus % y rescataron la banca privada…
    Ahora, se está hablando de «sanarnos sanitariamente, social… cívicamente !.

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