DÍA INTERNACIONAL DE LAS COOPERATIVAS

Cuatro ejemplos de cooperativas con éxito que se crearon en la anterior crisis económica

  • Aunque no sea el modelo más conocido en España, durante la crisis de 2008 cientos de empresas fueron reconvertidas en cooperativas por sus propios trabajadores
  • Salcedo Mueble, la cooperativa de actividades de música y danza Artemus, Tecnocorte o el laboratorio Galicia 3C son algunos de los ejemplos

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Una de las consecuencias más temidas de la pandemia de la covid-19 es la quiebra de las empresas que no puedan seguir adelante. Su cierre tiene efectos tan perniciosos como la pérdida de talento o la experiencia del personal, así como la eliminación de puestos de empleo. La Confederación Española de Cooperativas de Trabajo (COCETA) sostiene que la reconversión de estas empresas en cooperativas es la mejor opción para evitar su cierre, ya que se trata de un modelo de negocio privado más ético y democrático, además de más resiliente ante las crisis, al estar gestionado por los propios trabajadores y trabajadoras.

Aunque no sea el modelo más conocido en España, durante la crisis de 2008 cientos de empresas fueron reconvertidas en cooperativas por sus propios trabajadores. Entre 2013 y hasta 2019 al menos 404 empresas realizaron la transformación. Actualmente cuentan con unos 314.000 empleados y empleadas. Aquí recogemos algunos ejemplos de éxito de cooperativas de sectores muy distintos que fueron creadas entonces y que pueden servir de ejemplo para la crisis actual.

Un negocio de muebles, convertido a cooperativa

Los vientos de la anterior crisis derribaron a la empresa de Salcedo Mueble en Viana, Navarra. Los antiguos propietarios presentaron un concurso de acreedores en 2010. De los 130 trabajadores con los que la empresa contaba en aquel momento, aproximadamente la mitad estaban interesados en seguir con un negocio que sabían que tenían viabilidad.

Gracias al asesoramiento de la Asociación de Empresas de Economía Social de Navarra (ANEL), 49 trabajadores y tres socios consiguieron hacerse con la unidad productiva. “La fórmula de la cooperativa resultó ser la más sencilla”, cuenta José Mari Martínez, director general de Salcedo Muebles, uno de los socios. Sin embargo, el proceso habitual de reconversión es largo en nuestro país y la empresa corre el riesgo de perder su cartera de clientes. “Fue duro y se hizo largo, aunque contábamos con el apoyo de la propiedad y la administración concursal”, cuenta.

A día de hoy Salcedo Muebles es un negocio con éxito que ha logrado aumentar su facturación y la plantilla, ahora de 64 trabajadores, 56 de ellos socios. Con la desescalada, Martínez indica que tienen un volumen importante de trabajo. “La cooperativa es una figura bastante útil para hacer una reconversión o adquirir un negocio que tiene viabilidad, pero que por cualquier motivo va a cerrar, para que los trabajadores puedan seguir”, recomienda.

La reconversión de un laboratorio en Galicia

La crisis se llevó por delante a Laboratorio del Noroeste (Labornosa), una empresa con unas cuatro décadas de existencia. Varios trabajadores que llevaban en ella desde sus inicios entendieron que debían aprovechar su experiencia y la cartera de clientes del laboratorio, así que decidieron conformar hacerse con la equipación mediante una subasta y conformar una cooperativa social. Cuando empezaron, hace siete años, eran solo tres socios, pero ahora cuenta con otros cinco trabajadores más, ocho en total.

Como todas las cooperativas que han pasado por lo mismo, desde Galicia 3C Calidad y Control reconocen que los comienzos fueron duros. “Hubo que capitalizar el paro. Esperamos un tiempo para cobrar las nóminas”, indica Alberto Rey Novo, socio fundador de la cooperativa y jefe de área. Considera que debería existir un procedimiento más rápido para el cierre de la empresa y más seguridad para la reconversión, sobre todo ante las deudas de la propiedad anterior. “El mayor miedo que teníamos nosotros es que no había una seguridad absoluta de que Hacienda tuviera en cuenta que no éramos la misma empresa”, añade.

Hoy considera que tomaron la decisión adecuada y recomendaría seguir los mismos pasos a otros trabajadores en situaciones parecidas. “Creo que no lo hubiésemos hecho sin el apoyo que teníamos de los clientes. Siempre que se cumplan los requisitos, lo aconsejamos, aunque hay que hacer un pequeño estudio de mercado o de viabilidad”, explica.

Artemus, música y danza

En el caso de Artemus, una empresa que se creó en el 93 para gestionar escuelas municipales de música y danza de la Comunidad de Madrid, fueron los propios dueños de la S.L. quienes decidieron dar el salto a cooperativa. La fórmula les permitía ser flexibles y enfrentar los impagos de los ayuntamientos durante la crisis. Diversificaron sus clases de música y danza en colegios privados y escuelas de música, algo que les ha dado estabilidad. Ahora son tres socios y 110 profesores contratados.

Después de conocer las dos formas, es mucho mejor la cooperativa que una SL, sobre todo en en empresas que tienen que ver con la educación. Lo que buscamos es conseguir un equilibrio, ganar un sueldo. Pienso que nadie se tendría que enriquecer con la educación. Cuando tienes una cooperativa lo compartes todo y le das más importancia al trabajador”, explica María Fernández, presidenta y socia de Artemus.

Según Fernández, las instituciones deberían impulsar estas actividades formativas y valorar qué empresas tienen mejores valores para impartirlas. “Queremos que los ayuntamientos dediquen una parte a la economía social, que ayuden a las cooperativas. En los pliegos de los concursos se debería favorecer con algún tipo de puntuación a las cooperativas porque son los propios profesores quienes tienen su empresa. Hasta ahora no hay nada”, indica.

Tecnocorte en Chiclana (Cádiz)

Los impulsores de Tecnocorte, incluso se anticiparon a la crisis. A José María Vázquez, Nicolás Betanzos y Juan Francisco Fernández ,los tres socios de esta cooperativa que se dedica al corte de materiales por láser y por chorro de agua, se les ocurrió la idea en una caseta, en mitad de una feria de Chiclana. En el sector naval había mucha incertidumbre, así que decidieron reunir su experiencia para conformar su propio negocio. Levantaron la persiana en 2005.

Nos hemos saltado la crisis de 2008 y estamos intentando saltarnos esta también”, indican. Esta empresa multisectorial trabaja con todo tipo de clientes: marmolistas, cristaleros, arquitectos, decoradores... “Vimos que teníamos una serie de ventajas fiscales y ayudas. La única traba es que los asesores muchas veces no están preparados para atender a las cooperativas”, advierten sobre el desconocimiento que pesa sobre la economía social.

Actualmente cuentan con 11 trabajadores, aparte de los tres socios. Recomiendan también a otros trabajadores que se embarquen en la aventura. “Aunque somos socios, nos sentimos parte responsable, ayudando al trabajador, desde la dirección. Tenemos que actuar como trabajadores y dueños y así llegamos al equilibrio”, indican.

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