ETA está "policialmente muerta"

Captura del vídeo en el que tres etarras anunciaron, el 20 de octubre de 2011, el cese definitivo de la violencia. / YouTube

Catorce meses después de que anunciara el «cese definitivo de su actividad armada», la banda terrorista ETA está «policialmente muerta», según han asegurado fuentes de la lucha antiterrorista a cuartopoder.es. Estas mismas fuentes afirman que «apenas quedan 30 pistoleros en activo en la estructura de la banda y, todos ellos ‘sin galones’, lo que en la jerga etarra significa que no tienen peso político ni gran capacidad de liderazgo en el colectivo«. El último referente «con galones» que les queda por encarcelar es, según fuentes del Ministerio del Interior, el etarra Jose Urrutikotxea, alias Josu Ternera, contra quien hay cursada una orden de busca  y captura internacional desde noviembre de 2002.

Precisamente, pese a las informaciones que aparecen publicadas periódicamente y que apuntan que el CNI mantiene localizado a Ternera en diversos puntos de la geografía europea,  «el Ministerio del Interior -según asegura este alto cargo- no tiene pista alguna sobre su paradero. Si la tuviéramos, hubiésemos organizado un dispositivo para proceder a su detención». Sin embargo, en estos diez años  en los que se supone que Ternera ha estado en paradero desconocido, sí existe la certeza de que el dirigente etarra estuvo reunido con el socialista vasco Jesús Eguiguren en Noruega y Suiza.

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De acuerdo con las informaciones que manejan los más expertos de la lucha antiterrorista, la última persona que mantenía una cierta autoridad sobre el colectivo etarra es la que fuera lugarteniente de Mikel Garikoitz Aspiazu Rubina,  alias Txeroki, Izaskun Lesaka. Ésta fue capturada en Francia, recientemente, junto a su compañero sentimental, Joseba Iturbide. En el momento de su detención, en la localidad francesa de Lyon, Lesaka formaba parte del Comité de Dirección de lal banda terrorista ETA y era, concretamente, la responsable operativa, de las armas y los comandos. Por ello, su captura fue considerada en su día por el ministro del interior, Jorge Fernández Díaz, todo un golpe a ETA y a su estructura de mando.

La convicción de que ETA está dando sus últimos coletazos de vida es prácticamente unánime en los diversos escalafones y en todos los integrantes de la lucha antiterrorista consultados por cuartopoder.es.  Sin embargo, pese a que la convicción de que el proceso de disolución de ETA no tiene marcha atrás va ganando adeptos casi todos los días en la lucha antiterrorista, en el Ministerio del Interior no se atreven a lanzar las campanas al vuelo, porque, en palabras de un alto cargo del departamento «nadie nos garantiza que no se produzca una escisión dentro de la propia banda y que se logre avivar algo que hoy, a todas luces, está moribundo«. En la mente de no pocos responsables de la lucha contra ETA está instalada la posibilidad de que exista un último rebrote de la banda terrorista, o una escisión, a imagen y semejanza de la surgida en el IRA irlandés, el  IRA auténtico.

Desde el Ministerio  del Interior insisten en que no hay nada que negociar ni contrapartida que ofrecer a la banda. Y no la habrá -repiten- hasta que no haya una disolución formal y un certificado de defunción de ETA, expedido por ellos mismos. «Hasta entonces– aclara una fuente gubernamental- no hay nada de qué hablar. NI se ha negociado ni se negociará«