Talegón, ni a los altares, ni al paredón

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Beatriz Talegón, en una imagen de archivo. / psoe.es

Aguafiestas que es una, no vacilé en decir recientemente en una tertulia de televisión que Beatriz Talegón me parecía maja pero muuuuy floja por no decir que me parecía un completo bluff, y que sólo en el actual escenario de hambruna política se entiende la súbita canonización de alguien así. ¿Porque yo viera mal que hubiera afeado a los socialistas europeos su afición a los hoteles de cinco estrellas y a los coches de lujo? Qué va, si afearles esto está la mar de bien, en mi opinión. Lo que no entiendo es que para eso haya que llegar a secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas. ¿De verdad no se había percatado hasta ahora del marco incomparable en que suelen tener lugar todos los congresos de casi todos los partidos, empezando por el PSOE?

A mí personalmente el discurso de Talegón, por lo conocido hasta ahora, me suena a una ristra de ajos bastante repetidos, y el hecho de que esté tan evidentemente encantada de haberse conocido me produce cierta vergüenza ajena. También el hecho de que ella misma considere “muy normal” un sueldo neto de 1.500 euros (dietas aparte) en un joven de su edad. ¿Lo dice en serio?

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Pero tampoco me parece bien que la abucheen los de la plataforma de los desahucios y que tenga que salir escoltada por la policía. Podría yo ahora hasta intelectualmente regocijarme con un hecho que refuerza mi tesis de salida (la escasa importancia y originalidad política de esta mujer…), pero lo cierto es que los que quieren empujar a Talegón al paredón me decepcionan y me deprimen tanto como los que han pretendido elevarla a los altares.

Tratemos de ser sensatos: Beatriz Talegón ni es la Marisol del socialismo, ni hay derecho a que le nieguen el derecho a acudir a todas las manifestaciones que le dé la gana. Sin duda su reciente experiencia de zarandeo y abucheo, de la que salió bañada en lágrimas, habrá pinchado un poco el globo mediático en que estaba tan felizmente metida. Pero esto no tenía que haber sucedido jamás así. A Talegón tenía que ponerla en su sitio el sentido crítico y común de la gente, no una banda de exaltados que, aun teniendo razón en unas cosas, no pueden pretender apropiársela en todas, y mucho menos en exclusiva. ¿Qué puñetas significa eso de “no nos representan”? Si alguien no te representa a ti, ¿no es posible que represente a alguien más? ¿Qué pasa, que la calle es tuya, en plan Manuel Fraga?

Es verdad que la autoproclamada izquierda española presenta en general una carencia tan impresionante y alarmante de autocrítica que en la práctica sólo suele entender sus errores por la vía del patadón y tentetieso. Pues qué triste, ya me perdonarán. Sin ir más lejos a mí también me da la impresión de que la gala de los Goya parece cada vez más un mitin del Movimiento Nacional. ¿De verdad es humanamente posible que no haya un solo actor en este país que no sea proPSOE y antiPP? ¿Qué pasa, que los que no piensan igual son sistemáticamente los más cortados y tímidos, o mejor se callan si saben lo que les conviene? ¿Eso es libertad de expresión o es una secta? Bueno, pues a mí no se me ocurre ir a la gala de los Goya a abuchear ni a zarandear a nadie, y eso que el cine español mayormente tira por subvención, es decir, por mis impuestos y los tuyos y los de más allá…Pero aun así, que manifiesten lo que quieran, ¿no? Yo pienso hacer lo mismo. ¿Este no era un país casi libre?