La Asociación de Editores de Diarios pretende precarizar aún más el periodismo

Luis Enríquez, consejero delegado de Vocento y presidente de AEDE. / aede.es

Que la profesión periodística está sufriendo una crisis sin precedentes lo sabe todo el mundo. Los despidos  y cierres de medios se suceden y no hay una semana en que no se produzcan varias informaciones en este sentido. Los dueños de los medios se llenan la boca defendiendo el periodismo como adalid de la democracia, aunque ese ente abstracto se concrete en periodistas que cada vez trabajan en condiciones más precarias y con un salario más reducido.

En este contexto, la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE)  y los sindicatos más representativos del sector (CCOO, UGT y FESP) han comenzado los contactos para negociar el IV Convenio Colectivo de Prensa Diaria. Este convenio es el que rige a los medios pequeños, ya que los grupos de comunicación y la mayoría de los medios tienen convenio propio, con mejores condiciones.

El punto de partida de la negociación  es un convenio con las tablas salariales congeladas desde el año 2010 y con unas condiciones sociales y laborales inferiores a las de los medios más grandes. Es además un convenio que cada vez afecta a menos periodistas y menos diarios, pues los continuos cierres hacen que, no más de 25 periódicos y menos de 1.000 trabajadores se engloben bajo su regulación.

A pesar de la falta de relevancia que podría tener en principio este convenio, la patronal ha puesto sobre la mesa unas condiciones inaceptables e incluso ilegales como punto de partida. En un principio planteó una rebaja salarial general del 20%, sobre los salarios vigentes, del año 2010. La categoría más alta del convenio, redactor jefe, contempla un salario anual de 26.355,26 euros, 20.331,21 la de redactor y 17.636.23 euros la de ayudante de redacción. Con la rebaja del 20%, las categorías inferiores del convenio quedaban por debajo del salario mínimo interprofesional.  Tras poner de manifiesto los sindicatos la ilegalidad, han rebajado sus pretensiones a una rebaja general del 10%, acompañado de la supresión del plus por trabajar en domingo y la inclusión en el convenio de artículos del Estatuto de los Trabajadores, claramente perjudiciales para los trabajadores, como es el descuelgue salarial, la posibilidad de que una empresa deje de cumplir el convenio, a pesar de haberlo suscrito.

Los sindicatos advierten que la presión empresarial por negociar tan a la baja no está en el propio convenio del sector, que como ya hemos dicho apenas tiene repercusión, sino que el interés viene de los grupos de comunicación. Todos ellos esperan que uno a uno vayan venciendo sus convenios propios para negociar importantes reducciones salariales. Cuanto peores sean las condiciones salariales y laborales de este acuerdo marco que ahora se negocia, más presión podrán hacer sobre sus trabajadores, en la aprobación de los propios pues, si no se llega a acuerdos, se aplicaría éste.

Por ello, desde la representación de los trabajadores van a iniciar una campaña en todos los medios de comunicación para informar de la posición de la patronal en la negociación del convenio. Lo que aquí se firme tendrá influencia en la toda la profesión, así que esperan que la presión de los profesionales sirva para que, en la próxima reunión entre las partes dentro de un mes, las posiciones estén más cercanas y se pueda aprobar el convenio antes del mes de julio.

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España ha apoyado a los sindicatos en su rechazo a la propuesta de la patronal. Entienden que no se puede pretender hacer un periodismo de calidad, con las redacciones mermadas y mal pagadas. La única solución que los editores aplican desde 2008 es el recorte de gasto de personal, a pesar de que ha quedado probado que no es la solución.

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