Enrique Santiago: “Todavía es posible construir una lista unitaria"

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Enrique Santiago, en una imagen de archivo. / Efe

Abogado de profesión, durante los últimos años ha dedicado parte de sus esfuerzos en la querella contra Luis Bárcenas. Además, ha participado activamente en el proceso de paz en Colombia como asesor jurídico de las FARC. Es militante del PCE e integrante de la Ejecutiva Federal de IU y fue secretario general de CEAR. Ejerció como secretario de convergencia de IU hasta que pidió su relevo en junio del año pasado. Intentó antes de las europeas de 2014 construir un proyecto de confluencia llamado Suma y es una de las personas de IU que más relación tuvo con Podemos en los inicios de esta formación. Enrique Santiago (Madrid, 1964), afronta ahora otro reto. Encabeza la lista avalada por Alberto Garzón para presentarse a las primarias de Ahora en Común por Madrid. Considera que es una lista “equilibrada y plural” y apunta errores de Podemos en su concepción de unidad popular. Atiende a cuartopoder.es vía telefónica.

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¿Por qué ha decidido formar parte de la lista avalada por Garzón para las primarias de AeC Madrid?

En primer lugar porque me lo han pedido. Para mi es un honor participar en una lista que surge de un proceso de elaboración colectiva y unidad popular como es AeC. Me parece que es un privilegio poder formar parte de la lista por la que previsiblemente se va a presentar Garzón. Digo previsiblemente porque hace falta ganar las primarias, evidentemente. No cabe duda que es el proyecto que venimos defendiendo en IU y el que se aprobó en la X Asamblea Federal. Es el espacio donde tiene que estar la izquierda y donde puede tener posibilidades para poder convertirse en una alternativa de poder al neoliberalismo.

— Vemos que es una lista con sólo dos personas de IU entre los 10 primeros puestos. Se encuentra gente como el ex-PSOE Alberto Sotillos y personas de movimientos sociales. ¿Cuáles son las características y fortalezas de la candidatura?

— Es una lista que reúne a personas que se han caracterizado por un combate frontal a la crisis económica y las consecuencias sociales de ella. También reúne una amplia pluralidad política bajo el elemento de cohesión de ponerse contra las políticas neoliberales que tanto daño han causado a la población. Se ha intentado construir de una forma representativa entre las distintas formas de lucha y resistencia. El resultado es equilibrado y plural, con gente experimentada y bien preparada de forma profesional, política y técnica. Francamente está muy por encima de la mayoría de las listas que se van a presentar a las elecciones. No es una lista de aparatos políticos sino que expresa claramente las movilizaciones que ha habido estos años.

— Ha habido muchas críticas desde varios frentes al proyecto de AeC. Se marcharon incluso algunos de los promotores y Equo no está participando. ¿Cómo está la salud del espacio?

"IU no exige a nadie que para avanzar en la unidad se integre en la estructura de
un determinado partido político"

— La retirada de algunos de los promotores fue individual, probablemente porque tenían otro proyecto político en la cabeza. Coincidió con un momento de máxima participación en el proceso en Madrid. Con lo cual creo que la retirada no ha tenido efecto organizativo. En AeC se va acreditar la pluralidad por las distintas candidaturas que se van a presentar a las primarias, por lo que es un ejercicio muy saludable. Hay un afán e interés de mucha gente de participar en la actividad política después de una época de mucha desmotivación. Que surjan tantas personas interesadas en cambiar las políticas del país nos tiene que alegrar muchísimo. Acreditamos muy buena salud en AeC. Respecto a Equo, creo que estos procesos no están concluidos. Tomaron una decisión que parece ser que defendía más bien una ubicación en listas electorales. En función de cómo se desarrollen esos procesos de acumulación de fuerzas hay posibilidades de que esos planteamientos se retomen en general, no solamente por Equo. Todavía podemos estar en puertas de construir una lista unitaria. No hay que descartar esta posibilidad.

— ¿Está queriendo decir que tampoco descarta que Podemos y AeC vayan juntos?

— IU ha tenido una posición muy clara, como es concurrir a un proceso plural y no exigir a nadie que para avanzar en la unidad se integre en una estructura determinada partidista. IU nunca ha hecho eso y jamás en su historia ha exigido a nadie, para avanzar en procesos de unidad, que se integre en sus estructuras. Es algo innecesario y pone de manifiesto un error de perspectiva política. Creo que todavía estamos a tiempo de que cunda el sentido común y se genere un espacio lo más participativo y amplio posible. Ojalá fuera así porque creo que es lo que está demandando la sociedad española en estos momentos.

—Pero las estrategias de ambos partidos son muy claras y la escenificación de la semana pasada de la ruptura también lo fue. Garzón dijo que Iglesias y él serían competidores electorales. ¿Aún se le puede dar la vuelta?

— Sí, a fecha de hoy es así, evidentemente. Pero yo lo que digo es que la ciudadanía estaría mucho más encantada si se pudieran aunar más esfuerzos. Creo que esa posibilidad no hay que descartarla. En política las cosas cambian y los acontecimientos también. En cualquier caso, para el proceso de AeC eso no es determinante. Es un proceso que ya está en marcha y reuniendo personas con distintas procedencias. Y así seguiremos. Ojalá que ese espacio sea cada vez más amplio y esa puerta nunca la vamos a cerrar. Por AeC que no quede.

— Usted ha sido una de las personas que más cerca ha seguido las relaciones entre Podemos e IU, sobre todo antes de las elecciones europeas de 2014. ¿Cómo ha visto la relación durante todo este tiempo y cómo cree que serán en el futuro?

"Si IU se hubiera atrevido a poner
en práctica determinadas estrategias que está llevando adelante Podemos habría sido tachada cuando menos de prepotente"

— Han sido relaciones entre organizaciones soberanas. Cada uno ha puesto en la práctica las estrategias que diseña. Yo opino que si IU se hubiera atrevido a poner en práctica determinadas estrategias que está llevando adelante Podemos habría sido tachada cuando menos de prepotente o de estar totalmente errada y dificultar los procesos de unidad. Creo que es parte del peaje que ha de pagar Podemos por su inexperiencia. Son un partido muy nuevo y creado de forma intensa. Eso obviamente te hace cometer errores de cálculo. Es normal en política. Esas cosas se irán corrigiendo cada vez que Podemos se de de bruces con la dura realidad cotidiana de aquellos que queremos cambiar la sociedad y apostamos por un modelo más justo. No es nada fácil, porque enfrente tienes un enemigo muy difícil. Con el tiempo se va perdiendo mucha soberbia y siendo consciente de que lo importante es unir. Siempre se encuentran más cosas que unen de las que separan.

— ¿Y qué se ha hecho bien y mal en IU? ¿Hay un respaldo claro con el proyecto que defiende Garzón?

— No cabe duda de que IU, siempre he sido muy crítico con eso, ha perdido un tiempo precioso desde la X Asamblea Federal, en la que se acordó poner en marcha amplios proceso de convergencia para la construcción de un bloque social alternativo. Ha tenido un gran coste poner en marcha esas estrategias y los desaciertos se pagan en la vida política. Pero en este momento IU ha sabido acertar con los mecanismos adecuados para poner en marcha no una ocurrencia sino, ni más ni menos, la política aprobada en la asamblea. Esto ha provocado una situación de motivación en la militancia y eso va a hacer que se constate que IU siempre ha sido una fuerza muy importante en este país, sobre todo en los momentos más difíciles, cuando el discurso del neoliberalismo caminaba por doquier ante una cierta anestesia que pensaba que todo el mundo podía ser millonario en este país. IU, en esos momentos, aún con un coste electoral alto por defender un discurso a contracorriente, fue capaz de mantener unas posiciones e intentar explicarlas. Esas posiciones desgraciadamente con el paso del tiempo se han demostrado muy acertadas.

IU es una fuerza imprescindible. Obviamente no es solamente la izquierda quien va dirigir los procesos de cambio social. Pero si no hay una izquierda consciente de jugar el papel que corresponde y defender unas políticas alternativas esos procesos difícilmente podrán avanzar. El proceso de mayorías supera con mucho el estrecho marco de las paredes de una fuerza política u otra. Por ello apostamos por procesos de unidad sin ninguna necesidad de perder nuestra identidad netamente de izquierdas. Si no hay una fuerza de izquierdas organizada la inercia del momento genera una confusión que trae un coste en cualquier sociedad.

— Respecto a la situación de la federación madrileña de IU siempre ha hablado claro. ¿Se ha solucionado bien el conflicto? Hay gente que continúa diciendo que ha sido expulsada.

— Creo que sí. Porque la solución que se ha dado ha sido la lógica en cualquier fuerza política. Se han respetado los derechos íntegros de cualquier persona que quiera formar parte de IU. Nadie, absolutamente nadie, ha sido sancionado, no digo ya expulsado, sino ni siquiera sancionado. Lo que ha habido ha sido una decisión política de romper cualquier tipo de vínculo de la organización con una fuerza política que se ha declarado independiente. Que además han estado indebidamente en una denominación que le pertenece a IU. El resultado es que hay mucha gente ilusionada que había dejado de militar porque no soportaba los métodos impropios de una fuerza de izquierdas que se habían instalado en ese partido. Ya vimos el resultado de las municipales y autonómicas y la confianza que los ciudadanos mostraban en ese partido. Ese proyecto no representaba a IU y era imposible que la ciudadanía le diera su apoyo. Esas medidas de desvinculación con esa fuerza política usurpadora habría que haberlas tomado antes. Pero bien está lo que bien acaba.

— Pero en cualquier caso, según los datos que tenemos, la reafiliación no llega ni a la mitad de afiliados que tenía IUCM. ¿A qué se debe entonces?

"Los censos de
ese partido que utilizaba las siglas de IU en Madrid eran irreales e hinchados"

— Los datos de afiliación lo que ponen de manifiesto son dos cosas. La primera es que hay gente que todavía piensa que sigue militando en IU y que no tenía por qué hacer ninguna gestión. Eso se está corrigiendo. Y por otro lado algo que se había denunciado sistemáticamente desde hace años. Los censos de ese partido que utilizaba las siglas de IU en Madrid eran irreales e hinchados. Con domicilios donde había 30 o 40 personas apuntadas, con familiares que aparecían sólo a las votaciones, con empleados de empresarios que aparecían únicamente en las votaciones de listas electorales y escándalos por el estilo absolutamente impropios de una fuerza de izquierdas. Esa es la realidad. El censo que se alegaba nunca fue cierto.

— ¿En qué ha consistido su labor en Colombia y qué significa el acuerdo de paz?

— Yo he sido asesor jurídico de la mesa de conversaciones. Me encargo de asesorar a la delegación de paz de la guerrilla en todo lo que tiene que ver con derecho internacional y derechos humanos. Mi papel ha sido asesorar en la construcción de los acuerdos relacionados con temas de víctimas, DDHH y justicia en los diferentes acuerdos. Finalmente me designaron como uno de los 6 miembros de la comisión de juristas que ha construido este modelo de justicia para la paz, denominado jurisdicción especial de paz, que fue el acuerdo presentado el día 23 de septiembre en La Habana. Ha constituido un precedente en la historia de los proceso de paz y el derecho internacional.

Nunca se había construido un acuerdo tan completo que respetara de forma tan estricta todas las obligaciones de respeto a las víctimas. Se ha construido un sistema integral de verdad, justicia y reparación. Tiene como finalidad combatir la impunidad de todos los hechos que constituyeron violaciones de DDHH en 50 años de conflicto. Tiene competencia para juzgar todas las conductas que han cometido infracciones, no solamente respecto a los combatientes, sino de todos los que han participado de forma directa o indirecta en el conflicto. Por ejemplo, financiadores de la guerra, instigadores, agentes de gobierno, extranjeros, multinacionales, etc. Es un modelo de combate frontal a la impunidad. Me enorgullece decir que ha sido impulsado por la guerrilla de las FARC. Son la primera guerrilla insurgente que no solamente ha aceptado, sino que ha exigido comparecer en un proceso de paz para que dando ejemplo se pueda combatir la impunidad en Colombia.

— Hablando de impunidad, la acusación particular contra Bárcenas de la que forma parte ha recusado a los magistrados de la trama Gurtel recientemente. ¿Cree que existe impunidad contra la corrupción en este país?

— Los hemos recusado por su clarísima vinculación con el PP. No es de recibo que con esa vinculación se encarguen de la Gurtel y de los papeles de Bárcenas. Y Enrique López es ni más ni menos el ponente que tiene que redactar la sentencia que afecta a tantas personas conocidas suyas. En España hay un serio problema para combatir la impunidad. Es estructural. En la política hay sectores que confunden una tarea vocacional con el lucro personal. El problema es la legislación. Tanto la administrativa como la penal son laxas con los delitos de cuello blanco, es decir, los que pueden cometer las personas que tienen un importante patrimonio económico. Tenemos una justicia absolutamente cruel con los robagallinas, con los delitos que tienen que ver con situaciones de pobreza o exclusión social. El Estado no quiere dotar de los recursos necesarios para combatir la corrupción eficazmente. Si hubiera un convencimiento ya se habrían tomado medidas.

Las últimas reformas del Código Penal aún hacen más laxa la persecución penal de este tipo de delitos. En este país no se podrá acabar con la impunidad mientras fuerzas que defienden el neoliberalismo gobiernen, porque defienden la desregulación de la sociedad, es decir, la desaparición de las normas y leyes y el poder del más fuerte, que coincide con el que más dinero tiene. Con la corrupción no van a poder acabar la policía ni los jueces sino hay un cambio profundo en las estructuras de poder en las instituciones y si otras fuerzas no acceden al Gobierno de forma inmediata.