¿Qué va a pasar con Twitter?

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Twitter recortará al 8% de su plantilla en todo el mundo. 336 empleados de todos los departamentos serán despedidos. / Shutterstock

Hay analistas que dicen que los despidos son señal de que una empresa está desesperada y ya no sabe qué solución tomar para enderezar el rumbo. Si la reorientación de los objetivos o las apuestas por diversificar el negocio no producen el resultado esperado y los beneficios no acompañan, no queda otra -dicen- que realizar recortes de personal en un intento por salvar la compañía.

También hay quien ve en la restructuración de personal una oportunidad de sanear un negocio y sacarlo a flote, pero lo cierto es que siempre es síntoma de que las aguas están muy revueltas en la firma que decide llevar a cabo los recortes.

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De esta segunda manera ha tratado de 'vender' Jack Dorsey, CEO de Twitter, los 336 puestos de trabajo que va a recortar la red de microblogging en todo el mundo en el email corporativo que ha enviado a los más de 4.100 empleados que tiene –de momento− la compañía.

“El mundo necesita un Twitter más grande, y esto es sólo un paso para llegar ahí”, señalaba el directivo, que tomó las riendas de la empresa de forma interina a finales del mes de junio, tras la dimisión de Dick Costolo, y que el 1 de octubre se hacía con el cargo de forma permanente tras haberse llevado a cabo un proceso de búsqueda de un nuevo líder sin que se encontrase a la persona idónea (o sin haber llegado a un acuerdo con ella).

No ha sido una decisión fácil ésta para Dorsey, cofundador de Twitter allá por 2007, pero, según él, era “necesaria”. Sea como sea, es una decisión dura que supone prescindir del 8% de la plantilla. La reestructuración afectará a todas las áreas de trabajo de la compañía, aunque especialmente al área de Producto y de Ingeniería, la que más miembros tenía y la que más había crecido en los últimos años.

Desde que Twitter saliera a bolsa en 2013 –recordemos que protagonizó uno de los mejores estrenos de la historia sobre el parqué de Wall Street− la compañía ha doblado su número de empleados, sobre todo incorporando desarrolladores e integrando dentro de la plantilla a los miembros de las múltiples empresas que ha ido adquiriendo.

A todas luces, pasar de 2.000 empleados a más de 4.100 en sólo dos años parece exagerado para una compañía que, en sus ya casi 9 años de historia, todavía no ha conseguido dar beneficios. Twitter está presente globalmente y obtiene cuantiosos ingresos por publicidad, pero no son suficientes.

En la última comunicación realizada al organismo regulador de Estados Unidos, la SEC, precisamente para detallar los despidos, la red de microblogging realiza una mejora de sus previsiones de resultados para el tercer trimestre del año. Señala que, en lugar de esperar 545 millones de dólares de ingresos, obtendrá alrededor de 560 millones, sin contar los costes que conllevarán los despidos (en torno a 10-15 millones de dólares) y que serán imputados a las cuentas del cuarto trimestre del año. Dorsey aseguraba en su correo que la compañía hará lo posible por ofrecer los mejores “packs de salida” (indemnizaciones) a las personas que deban abandonar la firma y eso conlleva también numerosos gastos.

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Captura del 'tuit' en el que Jack Dorsey, CEO de la compañía, anunciaba los recortes en la plantilla. / Twitter

Además de afectar a todos los departamentos de la empresa, los despidos no sólo se producirán en la oficina central de San Francisco o en la sede de Nueva York (donde ya ayer hubo empleados que vieron cómo se impedía su acceso a las cuentas de correo corporativas y eran enviados a casa, según publicaron en sus propias cuentas de Twitter), sino que también salpicarán al resto de países en los que la compañía tiene presencia.

Desde cuartopoder.es nos hemos puesto en contacto con la filial de la compañía en España, con sede en Madrid, para conocer el alcance de los recortes en nuestro país. Sin embargo, desde la red social han rechazado realizar cualquier comentario y remiten al email oficial escrito por su CEO y que él mismo ha publicado en su cuenta de Twitter públicamente. A final de 2014, la oficina de Twitter en España empleaba a 12 personas, aunque se han producido varias incorporaciones –y alguna que otra salida− a lo largo del presente año.

Dar a conocer un proceso de restructuración no es cosa fácil y hace saltar todas las alertas. Máxime cuando éste es el primer gran anuncio de despidos en una red social de utilización masiva en la actualidad desde los que acometió MySpace hace unos años para intentar “sanear” la compañía. Hoy, reconvertida en una web de música, prácticamente ha caído en el olvido. ¿Podría ocurrir esto con Twitter en un futuro?

No es probable, pero la realidad es que los inversores de Twitter están muy nerviosos y han forzado el proceso de reestructuración. A Dorsey no le ha quedado otra opción, obligado no ya por no obtener beneficios (que sí ingresos), sino por una realidad: el servicio no crece. El número de usuarios de Twitter se ha quedado prácticamente estancado y no aumenta como lo hace en otras plataformas sociales.

La red de microblogging no puede comparar sus actuales 316 millones de usuarios activos con los 1.500 millones que posee Facebook, pero sí que mira con envidia los 900 millones que tiene WhatsApp y el espectacular crecimiento de Instagram, que suma ya 400 millones (100 millones de ellos adquiridos en los últimos 9 meses).

A los internautas les cuesta trabajo hacerse con la forma de uso de Twitter. De hecho, son muchos los que abren cuenta en el servicio pero lo abandonan al poco tiempo aturdidos por no comprender el uso de los hashtags, cómo se realizan las menciones o por qué el timeline funciona con una cronología temporal inversa.

Twitter, en las últimas semanas, ha tratado de simplificar el servicio añadiendo funcionalidades que parecen hacerlo más amigable, pero que en realidad no hacen sino sumar posibilidades a una herramienta que debería ser más sencilla de usar. Por ejemplo, a marchas forzadas ha estrenado una nueva funcionalidad, llamada Moments, que añade una nueva pestaña al servicio y en la que se prescinde del timeline para poder seguir, a través de Twitter, las noticias y eventos de actualidad sin ni siquiera tener que ser usuario de la plataforma. Suena prometedor, pero no deja de ser un añadido a la plataforma que ya a muchos les cuesta trabajo usar.

Fidelizar y, sobre todo, atraer a nuevos miembros al servicio es la clave, tanto si se quiere reflotar la compañía como si se busca alguna otra salida. Desde hace meses planea en el horizonte una hipotética venta de la plataforma y, entre los posibles novios para la compañía, siempre ha sonado con fuerza el nombre de Google, una vez que la compañía del buscador parece haber dejado a su suerte a Google+, la que fuera su gran apuesta para hacer frente a Facebook y que a pesar de la expectación inicial no ha conseguido calar del todo entre los usuarios. Tampoco está claro su futuro.

Sea como sea, todas las miradas están puestas ahora en el próximo 21 de octubre. En esa fecha Twitter celebrará Flight, su conferencia anual para desarrolladores, y en ella se espera que Jack Dorsey ofrezca las bases en las que se fundamentará la compañía y el nuevo camino que dibujará para lograr sus objetivos. Mientras los inversores conserven la paciencia, claro.

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