El PSOE negocia con el Gobierno el diseño de un artículo 155 ‘blando’ para Cataluña

Rajoy y Sánchez hablan sobre Cataluña.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la ronda de contactos con el líder del PSOE, Pedro Sánchez. / La Moncloa

Con el requerimiento que ha hecho este miércoles el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la Generalitat para pedirle que aclare si declaró o no la República catalana, el debate ya no es si aplicar o no este artículo constitucional, sino cómo hacerlo. En esta hoja de ruta, el PSOE es clave. Su apoyo no es una carta blanca. La vicesecretaria del partido, Adriana Lastra, ya advirtió el miércoles en la sesión de control del Gobierno que cualquier decisión debe tener “como prioridad mantener, conservar, preservar la convivencia de un pueblo plural y diverso que no se merece este sufrimiento y esta fractura social”. Podría servir, simplemente, para convocar elecciones en Cataluña.

El artículo 155 está muy poco desarrollado en la Constitución y el reglamento del Senado se limita a describir los mecanismos para su aplicación. Sin embargo, nadie sabe con exactitud cuáles son esas “medidas necesarias” para obligar a una Comunidad Autónoma “al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones”. Esto abre un amplio abanico de posibilidades sobre cómo aplicarla con interpretaciones que pueden ser más amplias o más estrechas. Desde las filas socialistas creen que en las últimas semanas el debate sobre este artículo ha acabado demonizándolo y apuntan a la posibilidad una interpretación más restrictiva que permita un “uso quirúrgico”. Es decir, aplicarlo haciendo el mínimo trastorno para que pueda reestablecerse lo más pronto posible la normalidad.

De hecho, en la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva socialista, Sánchez ya ha avanzado que el PSOE tiene “su propia interpretación” del artículo, aunque no ha dado más detalles. Si el Gobierno quiere mantener el apoyo de los socialistas en una decisión tan drástica como el 155, es esperable que tenga en cuenta la visión del PSOE para no perder su apoyo. El uso de esta herramienta constitucional podría utilizarse para convocar nuevas elecciones, tal y como sugiere desde hace días el ‘ciudadano’ Albert Rivera. De hecho, en las últimas semanas Rajoy y Sánchez han tenido varias reuniones, públicas pero también privadas, para tratar esta cuestión, ampliamente hablada por ambos líderes.

El miércoles, Sánchez también anunció la creación de una comisión que abordará el cambio constitucional. Sin embargo, el portavoz del PDeCAT, Carles Campuzano, advirtió el miércoles durante la sesión de control a la portavoz del grupo parlamentario socialista, Margarita Robles: “No es compatible la puesta en marcha del 155 con la comisión territorial. No va a ser posible dialogar sobre el modelo territorial con el Gobierno de Cataluña suspendido. Por tanto, le aconsejo que en aquello que dependa de usted sea capaz de poner el sentido común al Gobierno”.

Los acontecimientos de los últimos meses han obligado al PSOE a variar su posición con respecto al 155. En junio, el portavoz de la Ejecutiva, Óscar Puente, calificaba esta herramienta como “cruenta”. Sin embargo, la tensión de las últimas semanas ha hecho que esta medida, de la que Ferraz ha desconfiado siempre, haya tomado cuerpo. Aún así, esperan que Puigdemont aproveche este requerimiento para volver a la senda de la normalidad, aunque es una posibilidad ante la que se mantienen escépticos.

PSOE y Podemos, relación perjudicada por Cataluña

La alineación del PSOE con el Gobierno de Rajoy para apoyar las medidas coercitivas contra Cataluña, han provocado desilusión en el seno de Podemos. Los morados consideran que ha regresado definitivamente “la triple alianza” de PP, PSOE y Ciudadanos que, según creían, había quedado desterrada con la victoria de Sánchez en las primarias. La relación entre ambas formaciones, que había visto una mejora con la constitución de la mesa de coordinación parlamentaria y los últimos encuentros bilaterales, podría quedar seriamente dañada a raíz de la cuestión catalana. Pablo Iglesias ha vuelto a proyectar, en el pleno de este miércoles, una idea que había dejado aparcada desde hace meses: “Somos la única oposición del Gobierno a nivel estatal”.

La reforma constitucional que el PSOE ha apalabrado con el PP genera desconfianza en Podemos porque la última vez que ambos partidos acordaron modificar la Constitución introdujeron el principio de estabilidad financiera para limitar el déficit –artículo 135– sin someterlo a referéndum. En la formación morada, apuestan por “refundar los consensos sociales” que consideran “rotos por las élites económicas y políticas del país”, pero creen que debe ser un proceso respaldado por la ciudadanía. Fuentes el partido temen incluso que solo sea “un brindis al sol” que otorgue a “la triple alianza” una apariencia restauradora.

La relación entre los socialistas y los de Iglesias se ha tensionado desde que estalló el conflicto catalán. Las conversaciones entre Sánchez y Rajoy en La Moncloa para dialogar sobre la cuestión de Cataluña han dejado fuera a los morados y fuentes de los de Podemos aprecian que los socialistas están más distantes en las conversaciones del Congreso. Por el momento, la mesa de cooordinación parlamentaria, que incluía una agenda común con temas como el rescate a los jóvenes o las pensiones, se encuentra congelada.

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