El PCE recupera el leninismo al cumplirse el centenario de la Revolución de Octubre

XX Congreso del PCE
Dos banderas colocadas en el auditorio del XX Congreso del PCE. / PCE (Facebook)

El Partido Comunista de España (PCE) no podría haberle hecho un mejor homenaje al primer centenario de la Revolución Rusa en el XX Congreso del partido. Este sábado, la formación ha recuperado el leninismo 40 años después de que se descartara en el IX Congreso y un siglo después de la Revolución de Octubre. Aunque aún no se ha elegido al secretario general que sustituirá a José Luis Centella, el abogado Enrique Santiago se perfila como el único candidato bajo una lista de consenso.

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El debate sobre la necesidad de volver a incorporar explícitamente el leninismo como guía del PCE siempre ha estado vivo, con más o menos intensidad, dentro de la formación. Después de la legalización del partido bajo la Secretaría General de Santiago Carrillo, el IX Congreso suprimió el término “leninista” en 1978 de su definición en plena Transición. Sin embargo, este sábado ha decidido por “aplastante mayoría” volver a basar el “análisis de la realidad y su práctica política en las aportaciones del marxismo-leninismo y el socialismo científico”, que se combinarán con “prácticas revolucionarias, antiimperialistas y de liberación de los pueblos”, según el texto debatido al que ha tenido acceso cuartopoder. El XX Congreso comenzó el viernes y continuó durante la jornada del sábado en Madrid.

“El Partido Comunista siempre ha reconocido las aportaciones del leninismo al marxismo. Lenin le otorgó la práctica política a los estudios de Marx, que no había desarrollado una teoría sobre cómo tomar el poder y gestionarlo”, explican fuentes del partido. El primer cambio que verán los militantes será en el logo, al que se incorporará una estrella internacionalista de cinco puntas, en referencia a la unión de los obreros de los cinco continentes.

Esta vuelta al leninismo se concreta, entre otras cuestiones, en apostar por el centralismo democrático, que se basa en la “disciplina consciente” y la “unidad de acción” de los individuos, apuntan fuentes de la nueva dirección. Cuando los órganos elegidos toman una decisión, todos los miembros del partido deben acatar la posición mayoritaria tras un debate democrático y con una rendición de cuentas. Esta forma de organización ha causado algunas dudas en el seno del partido, que han sido disipadas por la mesa del Congreso, tras aclarar que este modelo es compatible “con la apuesta histórica del PCE por una república federal de estados”, tal y como ha informado la organización.

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El partido también quiere implicar más a la militancia y convertir a todo afiliado en un activista. “El reto de la dirección va a ser que hasta el último militante tenga un trabajo que realizar en nuestros frentes de lucha”, explicaba Enrique Santiago en su discurso. Otra de las prioridades de la nueva dirección será dar la batalla en la calle contra el neoliberalismo y las políticas del PP. “Queremos poner encima de la mesa el tema de la movilización y el conflicto capital-trabajo. No se trata solo de hablar de alianzas en las elecciones, sino también de tener el poder en la calle para tener capacidad de acción frente al liberalismo”, explican fuentes del partido.

Algunas militantes también han querido que el partido haga autocrítica sobre los comportamientos machistas en el funcionamiento interno de la formación presentando un documento ante la mesa del Congreso, según ha explicado la organización. Han pedido equidad en detalles como los turnos de palabra o los espacios. Predicando con el ejemplo, la nueva comisión de transición hacia la nueva dirección está formada por 6 mujeres y 5 hombres y se ha constituido con un 82,4% a favor de esta nueva dirección.

 

Enrique Santiago, el abogado estrella de IU

Al Congreso se ha presentado una lista unitaria con Enrique Santiago al frente. Será el futuro comité central el que elija al nuevo secretario general, pero el abogado no tiene rival, así que se espera que sea nombrado próximamente. No es la primera vez que el letrado se enfrenta a este proceso. En 2004 ya intentó alcanzar la secretaría general del PCE, pero finalmente se impuso Gaspar Llamazares en un proceso plagado de polémica.

Durante estos últimos años, Santiago ha tenido un destacado papel como abogado en la negociación del acuerdo de paz en Colombia, donde demostró sus habilidades para tejer pactos. Sus apariciones mediáticas también se multiplicaron cuando representó como acusación particular a Izquierda Unida en el Caso Bárcenas.

Entre Santiago y el líder de IU, Alberto Garzón, hay buena sintonía. Respecto a la visión de esta formación y de sus alianzas, se espera una línea continuista, que estaba ya trazada en la primera fase de su XX Congreso y la XI Asamblea de IU. El PCE quiere aglutinar un “movimiento político y social” que vaya más allá de la idea clásica de partido.

“La prioridad no es tanto la construcción de una convergencia electoral, sino de la unidad popular, en minúscula. Tenemos que estar unidos en la lucha contra los despidos, la siniestralidad laboral, nuevas leyes para recuperar derechos, etc. Son luchas para las que siempre hemos estado convergiendo con gente muy diversa de otras sensibilidades. Si esta unidad popular es fuerte, cotidiana y útil, la unidad popular con mayúsculas, la electoral se hará efectiva”, explica un miembro de la nueva dirección sobre las relaciones con otras formaciones como Podemos.

En su discurso, Santiago ha apostado por la “convergencia junto a políticas de alianzas en defensa de una auténtica democracia económica y social” y ha llamado a la unidad interna: “Nosotros vamos a dar ejemplo al valorar lo que nos une y dejar de destacar tanto nuestras diferencias. Ni un minuto de nuestra militancia puede ser desperdiciado en estériles batallas que no llevan a ningún lado”.