Álvaro Aguilera: “El comunismo está de moda, que no nos pongan en el pasado”

Álvaro Aguilera, secretario general del PCM
Álvaro Aguilera, secretario general del PCM durante el décimo congreso del partido. / PCM

Álvaro Aguilera ha sido reelegido como secretario general del Partido Comunista de Madrid en el X Congreso de la formación, celebrado este fin de semana en Madrid. El joven revalida el título satisfecho de la gestión anterior: “El PCM tiene muchísimo más peso hoy que antes de apostar por la unidad popular. Es un actor más reconocido. En nuestro congreso han estado muchas organizaciones, partidos y sindicalismo. Hemos tenido más de 120 invitados. Estamos más fuertes. En IU pasa lo mismo. Está en el Gobierno de Madrid y en muchas alcaldías”, explica a cuartopoder.es. Aguilera quiere hacer del partido una “herramienta” abierta para construir poder popular y “transformarlo todo”. 

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La elección de Aguilera se ha producido después de componer el nuevo Comité Central del partido, que está formado por 53 personas. De éstas, 43 han votado a favor del nuevo secretario frente a nueve abstenciones. La candidatura ganadora tuvo que competir con Inés Martínez, que encabezaba la alternativa a Aguilera. Sin embargo, esta vez el congreso ha sido mucho menos tenso que en otras ocasiones y todas las fuentes consultadas salen con un ánimo constructivo: “Tenemos una visión crítica de la política de confluencias de unidad popular. Creemos que hay que hacer un análisis más concreto de los resultados y rectificar lo que sea necesario en cada caso. Eso sí, hay que hacerlo en un debate todos juntos”, señala una voz crítica, que cree que el cierre del acto ha sido “positivo”. 

Aguilera, próximo a las tesis de Garzón, hace un buen balance de la política de alianzas. Cree que el PCM es hoy más fuerte, al igual que IU. En esto último, sus críticos no están de acuerdo. Recuerdan que siempre ha habido comunistas en las instituciones y que la marca IU ha sufrido un deterioro del que ahora se recupera . El congreso se ha producido en medio de una crisis en Ahora Madrid, donde Izquierda Unida tiene tres concejales Yolanda Rodríguez, Mauricio Valiente y Carlos Sánchez Mato a quienes Aguilera ha trasladado su “cariño” y “solidaridad”. Unas horas después, se conocía que el responsable de Economía y Hacienda ha sido cesado por Manuela Carmena.

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El líder madrileño afronta la nueva etapa con ilusión. Incluso en su discurso ha asegurado que “el comunismo está de moda, es alegría revolucionaria y es actualidad, que no nos pongan en el pasado”, unas palabras que luego ha concretado para este medio: “Se habla constantemente de lo común, del espacio público. El comunismo viene de eso, de la colectividad. En estos momentos se ve claramente que el capitalismo es un sistema que no da respuesta a la mayoría social y nos condena a la pobreza y a la miseria”.

Cuatro líneas de acción para pasar de la reconstrucción “a la ofensiva”

El líder madrileño pretender dar un salto cualitativo en esta nueva etapa. Si sus primeros años se han centrado en la “reconstrucción” del partido, aumentando la presencia de la militancia joven, en los próximos cuatro años pasarán “a la ofensiva”. En su discurso ante el plenario, destacó cuatro líneas de acción. La “unidad popular sin ambages”, que vaya más allá del ámbito electoral; la lucha de ideas y la “contraideología” para combatir la “ideología dominante de los saqueadores”; reforzar su presencia en los conflictos laborales y la intervención política: “El neoliberalismo ha conseguido que nos dé vergüenza ser pobres”, explicaba para concluir que “la desvergüenza es revolucionaria”.

Aunque el informe de gestión presentado por Aguilera fue avalado el sábado por un 86% de los votos, no faltaron las voces críticas que analizaron con lupa algunos datos, como la plataforma ‘Por un partido de clase en Madrid’, para enriquecer el debate. Creen que en el documento hay un diagnóstico errático de las elecciones de 2015 y 2016, se “ha reducido el porcentaje de camaradas activos” y se califica el “deficiente trabajo en lucha de clases”.

En cuanto a la militancia, los análisis de la nueva dirección y los críticos son contrapuestos. Aguilera se enorgullece de haber aumentado la filiación entre las personas menores de 45 años, lo que supone un “rejuvenecimiento” del partido. Sin embargo, miembros de la plataforma crítica creen que ha habido mucha gente que “se ha quedado en casa”. Aguilera argumenta que esto se ha debido a “un cambio de posición política”: “Hubo gente que no estaba en las tesis del partido comunista y se fue. Solo tenían el carnet para influir en IU y hay gente que ve en el Partido Comunista como una herramienta. Ahora la militancia es más activa”. Los miembros de esta corriente política también tienen quejas más prácticas, como el hecho de que el PCM no actualice puntualmente su web.

El PCM se reivindica como un “partido de futuro”, con un secretario general de 32 años, una militancia más joven y cuadros de mando de una nueva generación. Quieren superar la etiqueta de ser una formación “de la Transición” y presentarse como una alternativa actual al poder, capaz de desbancar a la popular Cristina Cifuentes. “Las derechas siempre quieren situarnos en el pasado”, remata.

 

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