Sánchez apoya al PSC, pero no compra su idea de Gobierno transversal para Cataluña

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Ferraz tiene prioridades y una de ellas es no enemistarse con uno de los barones que ayudó a Pedro Sánchez a alcanzar la secretaría general. Las visiones de PSOE y PSC en la solución a la crisis catalana no coinciden algunas veces, pero el secretario general no cree que haya “nada que recomponer” entre las dos formaciones porque “no se ha roto nada”. Así ha contestado a los periodistas en una rueda de prensa convocada este lunes para explicar por qué su formación no apoyará los Presupuestos Generales del Estado que ha diseñado el Gobierno.

Las últimas desautorizaciones del PSOE a las propuestas del PSC parecen no haber pasado factura, al menos aparentemente, a la buena sintonía de la que Pedro Sánchez y Miquel Iceta hicieron gala tras las primarias socialistas. En Ferraz restan importancia a la propuesta de “un gobierno de concentración” que esbozaron los socialistas catalanes y que el propio Iceta ha reconocido que"no es posible" en este momento. En Ferraz siempre lo han visto como una aspiración más que como una propuesta con proyección política y, por tanto, al secretario general no le compensa obstaculizar su relación con Iceta por esta cuestión. Las posturas son claras. Aún así, permanece un doble discurso: mientras Iceta intenta tender puentes, Sánchez deja claro que el PSOE no pactará en ningún caso con los independentistas.

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Las tensiones entre el PSOE y el PSC han sido frecuentes en la historia de las dos formaciones. Los discursos suelen diferir en Madrid y en Barcelona. Como prueba, basta el polémico estatuto de autonomía de 2006. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero dijo que aprobaría lo que saliese en el Palament. Sin embargo, el documento fue “cepillado” (en palabras de Alfonso Guerra) al llegar Congreso. Tras años de tensión, ambas formaciones consideran que ahora, pese a las discrepancias en lo concreto, las relaciones pasan por una buena época. Si la propuesta de indulto a los encausados en plena campaña electoral catalana no acabó de sentar bien en el PSOE, la propuesta de un Gobierno transversal ha causado mucho menos impacto al hacerse fuera del periodo electoral. Sánchez, sin embargo, sí coincide en algo con Iceta: "Es evidente que Cataluña necesita un Gobierno ya".

La amenaza de Ciudadanos

Aunque el río independentista parezca revuelto, en Ferraz no descartan un acuerdo de los soberanistas que evite una nueva cita electoral en Cataluña a última hora. Saben que esa pelota está en su tejado. Sánchez se encuentra en un complejo equilibrio. Mientras Iceta intenta reestablecer la convivencia en Cataluña con un discurso conciliador, otros barones socialistas expresan su preocupación por cómo favorece este discurso al avance de Ciudadanos, con una dialéctica mucho más dura contra el independentismo.

Entre algunos barones, antaño susanistas, no gusta el concepto de "plurinacionalidad" que el 'nueva PSOE' ha dejado ya en un segundo plano. Algunos creen que desdibuja su postura en el debate que ha paralizado el país en los últimos meses. Sánchez convenció a los más escépticos cuando se puso el traje de Estado para alinearse con el Gobierno en la aplicación del 155, pero las propuestas de Iceta no se leen igual dentro y fuera de Cataluña, a pesar de que todos reconocen su pericia política.

Algunos barones se atreven incluso a hacer cuentas en los medios de comunicación. “Yo calculo que por cada tres votos que le resta el PP, le quita uno al PSOE”, aventuraba el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Paje en una entrevista con El Mundo. Sin embargo, el PSOE maneja sus propias encuestas internas y cree que, por el momento, Rivera pesca de manera mayoritaria en el caladero de la derecha. “Las únicas encuestas que nos interesan son las que publican las urnas”, ha despachado Sánchez en rueda de prensa. En principio, las elecciones generales se prevén, si nada cambia, en 2020 y, por tanto, el PSOE prefiere centrarse en las municipales, autonómicas y europeas de 2019.

Aumento de la tensión social

La defensa por parte del PSOE de la aplicación del 155 ya produjo las primeras tensiones en el seno del PSC. Incluso la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet,  Núria Parlon, dimitió de la Ejecutiva del PSOE. Ya entonces, en Ferraz empatizaban con los alcaldes del PSC que tenían que defenderse, cara a cara, de los reproches de sus vecinos en un clima crispado y que no dejaba hueco a discursos moderados. Aun así, la comunicación entre Sánchez e Iceta era fluida.

Sin embargo, desde que se produjo la detención del president cesado Carles Puigdemont, la tensión en Cataluña ha ido creciendo. Sánchez es consciente de que los socialistas catalanes están “en primera línea” de fuego y por tanto, les han trasladado “el cariño, el apoyo y la solidaridad” del conjunto del socialismo español.  Los Comités en Defensa de la República han centrado la atención mediática, unos grupos que el secretario de Organización, José Luis Ábalos, llegó a tildar de “germen de la kale borroka", una apreciación que también comparte el PP, en un intento de comparar la situación catalana con los años duros del País Vasco.

El PSC ha registrado en las últimas semanas medio centenar de pintadas o actos vandálicos en sus sedes. Sánchez se ha preocupado por la "violencia" en Cataluña, un discurso en el que sí coincide con el líder del PSC, que advertía este mismo lunes de “unos brotes de violencia” que hay que “apagar” para “que no acaben en un enfrentamiento".

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