La moción de Sánchez: primero, “Gobierno del PSOE” y después, elecciones sin fecha

Primero, Gobierno del PSOE y estabilidad y después elecciones, pero sin concretar plazos. Esa es la propuesta de Pedro Sánchez, que ha decidido presentar la moción de censura contra Mariano Rajoy para "recuperar la dignidad de la democracia que hoy se ve cuestionada", después de que la Audiencia Nacional condenase por el caso Gürtel, al propio Partido Popular como beneficiario. Esta moción se registra para desalojar a Rajoy y poner "un Gobierno del PSOE" con cuatro propósitos: recuperar la normalidad, regenerar la vida democrática, poner en marcha "una agenda social que atienda a las urgencias sociales de los ciudadanos" y, en último lugar, para convocar elecciones

Por su parte, Ciudadanos ha lanzado un órdago: "O hay elecciones o hay moción". Sánchez ha recogido el guante y le ha recordado a los naranjas que "las mociones de censura están tasadas y son constructivas para darle un gobierno al país". Es decir, sí convocará elecciones, pero no de manera inmediata, aunque tampoco ha detallado plazos concretos. La prioridad del PSOE es un Gobierno con "fundamentos sólidos y una hoja de ruta clara". 

Preguntado por la búsqueda de apoyos que posibiliten la moción se ha querido dirigir "a los 350 diputados para pedirles responsabilidad" y ha recordado que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, también salió elegida con votos de formaciones nacionalistas. Sin embargo, también ha aclarado que el posible Gobierno socialista "garantizará que cumplirá y hará cumplir la Constitución española".

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La Ejecutiva ha sido corta y ha durado menos de media hora. Ya estaba todo decidido. Esta misma mañana, el PSOE ha registrado la iniciativa en el Congreso . En el documento, justifican esta exigencia de responsabilidades con el objetivo de "recuperar la dignidad de las instituciones y restablecer la imprescindible estabilidad política".

Con el apoyo incondicional de Podemos, ahora debe tratar de sumar la mayoría absoluta en la Cámara Baja que requiere la Constitución por dos vías no exentas de dificultades. La primera, la de Ciudadanos, que ya ha asegurado que "impulsará" una moción instrumental si el presidente no convoca elecciones. Si a los naranjas no les encajase la propuesta de Sánchez y no la apoyasen, tendrían que contar con el apoyo de los partidos nacionalistas para alcanzar los 176 diputados.

Es la segunda moción de censura a la que tendrá que enfrentarse el presidente del Gobierno, después de que Podemos intentara desalojarle el año pasado con una iniciativa que no salió adelante. Contando la de Sánchez, sería la cuarta de la democracia. Hasta el momento, ninguna de las otras tres ha salido adelante.

Una maniobra compleja

El jueves, el PSOE no quiso precipitarse y la única valoración que hizo a la prensa fue un escueto comunicado en el que consideraba "inaceptable la respuesta del PP y el Gobierno" ante la sentencia,  "que implica políticamente al presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy". Sin embargo, Sánchez no quería apresurarse a la hora de anunciar la moción de censura que tantas veces le ha reclamado Podemos y que desde el jueves cobró fuerza. Antes de dar el paso, quería escuchar la opinión de su núcleo duro y de algunos barones. Ferraz el jueves era un hervidero de llamadas. La secretaria general del PSN, María Chivite, fue de las primeras en anunciar en Twitter que había animado a Sánchez a que desalojara a Rajoy del Gobierno.

Hasta el jueves, el PSOE había rechazado la moción de censura por pura aritmética: no quería llegar a la presidencia del Gobierno con el apoyo de los partidos nacionalistas. Menos aún, con la situación de Catalunya aún abierta. Pero tras la sentencia, Ciudadanos no descartó este instrumento constitucional de forma tajante, lo que podría cambiar las cosas. Si el partido de Albert Rivera facilita la moción, Sánchez podría llegar con más facilidad a Moncloa. Si no le apoya y prefiere mantener al PP en el Gobierno, debilitaría su discurso de regeneración política. Ya no vale con cambiar a la cabeza visible, como ocurrió en la Comunidad de Madrid con Cristina Cifuentes, ya que la Gürtel afecta a todo el partido y no solo a Rajoy.