Grande-Marlaska arremete contra “la migración violenta” y prioriza “seguridad y protección”

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comparecido este miércoles para explicar las políticas migratorias del Gobierno de Pedro Sánchez tras la polémica decisión de devolver a Marruecos a 116 migrantes que el pasado 22 de agosto saltaron la valla de Ceuta, mediante un acuerdo bilateral entre ambos países que raramente se ha activado. En su intervención, ha subrayado que esta decisión tuvo un objetivo compartido entre las autoridades marroquíes y las españolas de mandar un mensaje claro a “las organizaciones criminales que trafican con personas”.

Según ha indicado el minsitro, ese día la Guardia Civil pudo verificar que hubo “un asalto al perímetro fronterizo” del lado marroquí de más de 200 personas. Consiguieron entrar más de un centenar utilizando “cizallas, mazas, piedras, productos químicos y excrementos”, ha detallado el titular de Interior. “No vamos a permitir la migración violenta que atente contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”, ha subrayado Grande-Marlaska.

Así, el ministro ha hecho hincapié en la prioridad del Ejecutivo: “seguridad y protección”. Grande-Marlaska ha trazado una línea de diferenciación entre aquella migración por necesidad y “supervivencia” y aquella con fines violentos. “Seguridad y humanidad, pero humanidad no es igual a permisividad”, ha subrayado.

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Para sostener esta idea ha recordado también que el pasado 26 de julio también hubo una entrada del vallado fronterizo de Ceuta con “gran violencia”, consiguiendo entrar “un total de 602 irregulares”, 132 necesitaron asistencia sanitaria y 11 fueron trasladados al hospital, con el resultado de 22 miembros de la Guardia Civil heridos y cuatro en el hospital.

En su explicación, el ministro también ha hecho varias veces referencia a la ausencia de medidas en política migratoria que, en su opinión, ha caracterizado la gestión del Gobierno anterior del PP. Aunque se ha producido un incremento de la llegada a las costas españolas por el Estrecho, considera que era un fenómeno que "se podía prever", ya que el número de llegadas aumentó en la misma proporción de 2016 a 2017, que de 2017 a 2018.