La resistencia del susanismo, el liderazgo de la oposición y la guerra de las derechas, en juego

  • Este domingo, 6.541.748 andaluces están llamados a las urnas.
  • Los sondeos dan una victoria clara al PSOE, pero el reparto de fuerzas puede complicar los pactos poselectorales.

Este domingo, Andalucía será la comunidad autónoma que dé el pistoletazo de salida al nuevo ciclo electoral que se desarrollará durante 2019. Además de las (pocas) ‘ofertas’ que los candidatos le han hecho a los andaluces en sus programas, con el popular Juanma Moreno pidiéndole el voto hasta a las vacas, la decisión que tomen los más de 6.541.748 ciudadanos llamados a las urnas tendrá también lecturas a nivel estatal y a nivel interno. Pablo Casado podrá comprobar si funciona su giro a la derecha, Ciudadanos le disputará la hegemonía por este ala y el Gobierno de la socialista Susana Díaz podría quedar en manos de Teresa Rodríguez. Continuismo, bloqueo o repetición de elecciones. Todos los escenarios están abiertos.

A la luz de las encuestas, todo parece indicar que el PSOE de Andalucía volverá a ganar los comicios. El CIS señalaba que Díaz revalidaría su cargo con una proporción parecida a la que sacó en 2015, con unos 45 o 47 escaños. Otras encuestas rebajan el optimismo, dejando una horquilla de 35 a 45 diputados. Pero el mismo número de escaños puede tener un valor diferente, dependiendo de cómo se proyecten el resto de fuerzas. Díaz podría enfrentarse a un nuevo bloqueo con tres formaciones (PP, Ciudadanos y Adelante Andalucía) incapaces de sumar para una alternativa, pero con la intención de impedir que el PSOE siga gobernando.

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Por eso, Díaz no se ha cansado de repetir que necesita que ninguno de sus votantes se quede en casa para liderar Andalucía en solitario y con estabilidad. Si no quieren apoyarla en la primera vuelta, en la que se necesita mayoría absoluta, le pide a sus rivales que al menos se abstengan en la segunda vuelta.

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Si Ciudadanos fue su apoyo en la anterior legislatura con sus 9 escaños, en esta ocasión podría sacar de 20 a 22, rozando el empate con el PP y Adelante Andalucía. Los naranjas fueron socios cómodos hasta que decidieron sentenciar la legislatura. Sin embargo, en esta ocasión, podrían rechazar reeditar ese mismo apoyo a Susana Díaz, tal y como ha dicho el candidato Juan Marín en campaña. Incluso, ha animado a los andaluces a que acudan a las urnas a acabar “con la pesadilla” del PSOE.

Pactar con los socialistas de los ERE tampoco parece cuadrar en la estrategia nacional de Rivera. Pero los votantes ya están acostumbrados a poner en cuarentena todo lo que dicen los políticos en campaña. De hecho, una de las incógnitas será saber si los andaluces validarán el cambio radical de discurso de Marín, que hasta hace unos meses estaba dando apoyo a ese mal sueño socialista.

Rodríguez: ¿apoyo o alternativa?

Pese a que Teresa Rodríguez ha suavizado el tono con el que solía rebatir a Díaz en la oposición del Parlamento, si Díaz la necesita para gobernar, la líder de Podemos decidirá el precio. Por el momento, descartan entrar en el Gobierno con el PSOE, pero podrían optar por modular su acción desde el Parlamento de Andalucía con acuerdos puntuales.

Todo dependerá de la fuerza que tengan Ciudadanos y PP para intentar desalojar a Díaz. Por el momento, no suman los 55 escaños (de los 109 totales) que necesitarían para entrar juntos en San Telmo. Con ligeras diferencias de votos entre estos tres partidos, está también en juego el liderazgo de la oposición, que hasta ahora poseía el PP con 33 escaños. Si Rodríguez logra ser la jefa de la oposición y, por tanto, la alternativa clara al PSOE, se le podrían complicar mucho las cosas a la actual presidenta de la Junta.

Pero los resultados que saque Adelante Andalucía también podrían tener una lectura interna a nivel estatal. Rodríguez lleva años reclamando a Pablo Iglesias un CIF propio y más autonomía para Podemos Andalucía, al considerar que necesitan un discurso propio y que los deseos descentralizadores de Podemos para España no se cumplen a nivel interno. Si la líder de Adelante Andalucía mejora resultados y amplia su campo de poder, estaría más legitimada para presionar por un grupo propio en el Congreso de los Diputados para la próxima convocatoria electoral a nivel estatal. Podemos no afronta el próximo ciclo en uno de sus momentos más brillantes y, en medio de la campaña andaluza, Iglesias se ha apresurado a convocar primarias ante la amenaza de un adelanto electoral en el Estado.

La hegemonía de la derecha

Si Díaz ha querido evitar interferencias estatales situando el debate en lo autonómico, también ha sacado a relucir el fantasma de la derecha y la ultraderecha, consciente de que Andalucía ha sido la única comunidad en la que el PP no ha gobernado en casi 40 años. Esta idea es un señuelo a los votantes de Adelante Andalucía para intentar que la campaña girara en el eje izquierda-derecha.

Lo cierto es que el PP se lo pone fácil, ya sea con afirmaciones como la de la exministra Isabel García Tejerina asegurando que los niños andaluces saben menos que los de Castilla y León o con Pablo Casado haciendo declaraciones incendiarias sobre los migrantes. “O respetan las costumbres occidentales o se equivocan de país”, ha llegado a decir, consciente de que Andalucía es una de las zonas clave de recepción. Por tanto, estas elecciones son el primer examen de la nueva dirección del PP y su giro hacia la derecha. Sin embargo, la factura de los resultados la pagará Juanma Moreno. Si se cumple la caída pronosticada, puede que su silla esté en juego.

En estas elecciones también se resolverá la pugna por el liderazgo de la derecha. Si en 2015, era claramente del PP andaluz, en esta ocasión podría empatar en escaños con Ciudadanos o, incluso, este último podría adelantar a los populares por un margen muy estrecho, pero significativo. En esta pugna por las derechas también ha entrado en campaña la ultraderechista Vox, que opta a un escaño y ha gozado de una repercusión mediática muy por encima de su representación.

Por el momento, todo está abierto. Durante la jornada del domingo se decidirá si los andaluces finalmente otorgan en las urnas esos tres dragones que pedía Teresa Rodríguez en una metáfora en la que ella se identificaba con la ‘Khaleesi’ de Juego de Tronos o la fuerza se la darán a Juanma Moreno en esta Guerra de las Galaxias en las que ha querido convertir este 2 de diciembre. Pero si de ficciones se trata, quizá los candidatos deberían volver a ver la primera temporada de Borgen.