Democracia vs miedo: el PSOE quiere ser “un dique de contención” contra Vox

  • El PSOE ha ganado las elecciones en Andalucía, pero a costa de una derrota histórica y de la pérdida de 14 diputados
  • Emerge el discurso antifascista: Díaz y Ábalos han apelado a las fuerzas "constitucionalistas" y "europeístas" para que den "la batalla de la democracia frente al miedo"

El PSOE ha ganado las elecciones en Andalucía, pero a costa de una derrota histórica y de la pérdida de 14 diputados. El partido que lidera Susana Díaz se ha desplomado desde los 47 escaños de 2015 hasta los 33. Por primera vez, se abren las puertas de San Telmo a un gobierno de derechas. Los 26 escaños del PP, los 21 de Ciudadanos y los 12 del ultraderechista Vox suman 59. Como ya hizo en campaña, Díaz ha prevenido contra Vox y se ha agarrado a la necesidad de construir “un dique de contención contra la extrema derecha” para pedir el voto a los “constitucionalistas”. Junto a la extrema derecha, en Andalucía se desempolva también el discurso antifascista.

La noche del domingo ha constatado el fracaso de las izquierdas. Adelante Andalucía ha sacado tres escaños menos que en 2015, cuando se presentaron por separado Podemos e Izquierda Unida y lograron 20. Por tanto, sus 17 diputados autonómicos tampoco podrían sostener el Gobierno de Díaz. Si los socialistas querían un “territorio libre de derechas”, como dijo Ángeles Ferriz a este medio, las urnas han colocado a Vox en el Parlamento autonómico. Solo un desacuerdo entre los tres partidos (especialmente entre Vox y Ciudadanos) podría truncar un cambio hacia la derecha, que ahora está fragmentada.

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A la luz de los resultados, la campaña del PSOE de Andalucía ha sido un fracaso. No han logrado movilizar a su electorado, ni siquiera con las advertencias sobre Vox, que solo han conseguido dar espacio a la formación ultraderechista, pero sin agitar en el voto socialista. Aunque Susana Díaz había apostado por una campaña en la que solo se hablase de Andalucía, las formaciones que han aumentado sus escaños lo han hecho colocando en el centro un discurso con ecos nacionales. Al final, sí sale rentable seguir hablando de Catalunya.

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Ahora Díaz ha decidido quemar otro cartucho para intentar quedarse en San Telmo. Ha apelado a la división de fuerzas en dos bandos: los demócratas y los ultraderechistas, que “quiebran de la convivencia”, hacen discursos “xenófobos” y justifican la violencia. Con el semblante serio que merece una noche “triste” para el PSOE, ha recordado que ha sido su partido el que ha ganado las elecciones. Ha prometido, por tanto, que llamará al resto de fuerzas políticas para saber “si quieren vincular sus votos a la extrema derecha” o “quiere impedir” que sean la llave del cambio de Gobierno. En este nuevo escenario, quizá haya faltado algo de autocrítica por parte de la expresidenta de la Junta.

Con el mismo tono de seriedad compareció minutos después el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, en Ferraz. También con el mismo mensaje hacia las fuerzas que se consideran “constitucionalistas” y “europeístas”. Piden que den “la batalla de la democracia frente al miedo”. Al ministro de Fomento tampoco le ha gustado la “reconquista” que pretende iniciar Vox, una palabra que más que a “cambio” le “suena a otros periodos de la historia”.

Pocos minutos antes, Ciudadanos y PP habían confirmado que habrá un cambio de Gobierno y que optarán a liderarlo, una situación con la que también ha ironizado Ábalos: “La Junta de Andalucía necesita un presidente en todo caso, pero no tres”.

Díaz: de derrota en derrota

En 2015, el PSOE de Susana Díaz logró 47 escaños. El resultado no fue brillante y provocó que se tardase unos 80 días en formar gobierno, al no tener mayoría absoluta. Finalmente, fue Ciudadanos el que selló un acuerdo para dar soporte a los socialistas durante la legislatura con sus 9 diputados, un apoyo que parece que Juan Marín, disparado hasta los 21 escaños, no va a reeditar. El equipo de Díaz daba por descontado que el PSOE ganaría las elecciones este domingo, aunque pensaban que los pactos poselectorales serían complicados . Sin embargo, este resultado era totalmente inesperado. La encuesta del CIS tampoco acertó.

Para esta campaña, Díaz había optado por centrarse en las propuestas puramente andaluzas y evitar la ‘contaminación’ del debate nacional. Pedro Sánchez solo ha coincidido en dos actos con la expresidenta de la Junta de Andalucía, mientras el resto de líderes nacionales se han volcado con sus candidatos. De hecho, Susana Díaz ha seguido los resultados en el hotel Meliá Sevilla, mientras el presidente del Gobierno ha decidido hacerlo en la madrileña sede de Ferraz con su equipo. Ahora tendrán que abrir un proceso de reflexión sobre qué ha fallado.

Tras esta debacle se abren varias incógnitas. Entre ellas, si esta primera derrota influirá en la convocatoria de elecciones a nivel estatal que tiene en su mano el presidente del Gobierno central. Primera lección que deja Andalucía: es mejor no fiarse del CIS. El propio Pablo Casado, dirigente del PP, ya había sentenciado que “si Susana Díaz tiene que dejar San Telmo, a Pedro Sánchez le quedan dos telediarios como presidente”.

Sin embargo, Sánchez aparece en pocas ocasiones en las fotografías de los actos, que se han convertido este domingo en las imágenes que han fraguado la derrota. Los que antaño fueron enemigos en las primarias del PSOE, son dos perfiles muy diferentes y Ferraz se esforzará por marcar esas distancias. Que el PSOE pueda perder por primera vez en 36 años el Gobierno de Andalucía coloca en una situación de debilidad evidente a la que fue rival de Pedro Sánchez. Perdió las primarias para la Secretaría general del PSOE en 2017 y ahora puede perder San Telmo.

“¿Le conviene al PP el candidato que ha tenido las dos derrotas electorales más grandes o la candidata que le gana por 10 puntos?”, le preguntaba Díaz a Sánchez en el debate durante las primarias del PSOE en las que ambos se enfrentaron en 2017. Quizá ese interrogante se vuelva como bumerán hacia la mujer que este domingo ha ganado las elecciones de Andalucía, pero ha cosechado uno de los peores fracasos del PSOE en Andalucía.