Irene Montero: “El PSOE termina la campaña pidiendo a Cs que le quite el cordón sanitario”

  • Entrevista a la número 2 de Unidas Podemos por Madrid

Elecciones generales decisivas el próximo domingo, 28 de abril. La campaña se acelera y entra en el sprint final. Los partidos repasan sus estrategias de cara a estos últimos días para intentar arañar votos a los contrincantes y seducir a las personas indecisas. Los debates del lunes y el martes han decantado una campaña que venía a medio gas por el parón en Semana Santa. Entre los debates, el martes por la mañana recibe a cuartopoder.es Irene Montero (Madrid, 1988), candidata al Congreso número 2 por Madrid de Unidas Podemos. La que fuera portavoz del Grupo Confederal Unidos Podemos la pasada legislatura repasa la actualidad, reflexiona acerca de la importancia histórica de estos comicios y sobre los errores del pasado y el papel que debe jugar en el futuro Unidas Podemos.

— Le quería preguntar por cuando descubrieron que la cámara de vigilancia de su casa estaba pinchada. ¿Cómo se sintió al saber que se veía en abierto por internet su casa en directo?

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— En lo personal, la necesidad de proteger a mi familia. Creo que es lo que hubiese sentido cualquier persona que tenga hijos, la necesidad de preservar tu intimidad. Tu casa es el sitio en el que tienes que estar más protegida. Esa necesidad de protección es lo que sentí a nivel personal. A nivel político, se ve que ha llegado demasiado lejos una trama criminal que, siempre presuntamente, involucra al Gobierno, a policías corruptos que se han hecho multimillonarios con estos tratos de favor con los principales empresarios de este país y con políticos, así como a algunos medios de comunicación, fundamentalmente, a aquellos más grandes.

Han creado, presuntamente, una trama criminal para inventarse pruebas falsas con el objetivo de que un candidato, en este caso Pablo Iglesias, no gobernase. El objetivo hemos sido nosotros en este caso, pero en realidad es la ciudadanía. Se ha generado todo esto para que la gente "vote bien", que "no se equivoque al votar", que no llegue a gobernar la opción que la gente "erróneamente" ha decidido.

— Después de haberse evidenciado esta policía política y esta voluntad influir en las decisiones de la ciudadanía y de modificarlas, ¿tenemos la certeza de que estas elecciones serán unas elecciones limpias?

"El objetivo no era espiarnos, era condicionar a la opinión pública"

— Tenemos que trabajar para que así sea. Lo que se evidencia de las cloacas del Estado es que nuestra democracia está dañada. No solamente porque se pueda crear una trama criminal y pruebas falsas para perjudicar a un adversario político con el objetivo de alterar un resultado electoral o la composición de un gobierno, sino porque estamos viendo constantemente que esta trama criminal era utilizada por los principales propietarios de este país, que el señor Francisco González, presuntamente, utilizó los servicios de Villarejo para espiar al Gobierno, cómo podrían estar implicados en los usos de esta trama importantes empresarios y constructoras que, a su vez, financiaban al PP y cómo hay un silencio atronador por parte de las principales fuerzas políticas. En el Congreso de los Diputados, PSOE, PP y Ciudadanos se han negado sistemáticamente a que Villarejo compareciese en una comisión de investigación donde hay obligación de decir la verdad y decir mentira es un delito que se puede perseguir penalmente. 

Por otro lado, el número 2 de la comunicación del presidente Sánchez, trabajando en Moncloa hasta hace dos semanas, ha tenido que dimitir porque está presuntamente implicado en la fabricación de pruebas falsas contra Pablo Iglesias. ¡Del PSOE del presidente Sánchez! Ya no me refiero a que PP, PSOE y Ciudadanos se han negado a que compareciese, no solo Villarejo, sino también Alfredo Pérez Rubalcaba, bajo cuyo mandato en el Ministerio de Interior se ha condecorado a personajes como Villarejo. Es que lo que revela toda esta trama es que nuestra democracia está muy dañada porque hay gente que sin presentarse a las elecciones manda tanto que crea una trama criminal e intenta alterar la opinión pública. El objetivo no era espiarnos, era condicionar a la opinión pública a través de escándalos mediáticos. Pensar que eso está ocurriendo en nuestra democracia nos hace ver que nuestra democracia está muy limitada y que hay que limpiar mucho para poder cambiar esto.

— El candidato por Valencia de Unidas Podemos, Héctor Illueca, escribía un artículo en cuartopoder.es en el que señalaba estas elecciones como "materialmente constituyentes". Viendo cómo esta transcurriendo su campaña, se podría pensar que se refería a que en estas elecciones iban a dar clases sobre la Constitución...

"Las derechas quieren que en este país haya una especie de feudalismo moderno"

— Además, recibidas por Héctor Illueca serían un completo honor. No solo por él, Pilar Garrido, Roberto Uriarte, Rafa Sainz, María Eugenia Rodríguez Palop... Tenemos gente que sabe mucho de esto. Fuera de bromas, creo que son unas reflexiones muy acertadas las de Illueca. Formalmente, son unas elecciones más y dentro de cuatro años habrá otras. Pero, materialmente, sí que son unas elecciones en las que se deciden muchas cosas de largo alcance para el país.

Hay unas derechas muy sobreactuadas con la cuestión catalana, pero que tienen un proyecto político sólido. Quieren que en este país haya una especie de feudalismo moderno, una esclavitud moderna, que se puede resumir en que toda la legislación española y la realidad política, mediática e institucional esté preparada para que la gente trabaje muchas horas, la mitad de ellas no pagadas, descanse poco, tenga poco acceso a la cultura y al ocio, a la conciliación con la vida familiar y, además, se muera pronto porque pensiones no hay para tanta gente mayor.

Ese modelo económico, el de las tres derechas, se ve un poco opacado por la sobreactuación catalana que, además, olvida otros problemas territoriales, como la España vaciada: las dificultades de emprender una vida en el mundo rural o que se encarcele y se penalice a chavales que desarrollan proyectos de repoblar pueblos. Ese es el proyecto de país si gobiernan las derechas o si gobierna el PSOE con Ciudadanos, aunque lo hagan de forma más disimulada.

Frente a eso, hay otro proyecto de país, el de la garantía de derechos, la igualdad, el horizonte morado. No me refiero solamente a políticas netamente feministas, sino a que este sistema económico es incompatible con la vida. Hay que hacer contratos indefinidos, acabar con el fraude de la temporalidad, acabar con los falsos autónomos, subir el SMI, que la educación, sanidad y dependencia sean servicios públicos y fuertes y que nazcas en el barrio que nazcas tu educación vaya a ser de calidad. Ese proyecto es el que está poniendo encima de la mesa el movimiento feminista y los jóvenes, en la lucha contra el cambio climático, pues no tenemos otro planeta, hay que tomárselo en serio y no vale con un compromiso individual. Que yo compre con una bolsa de tela y no de plástico está bien, pero tienen que haber leyes que regulen que la mayoría de empresas de alimentación produzcan tantos plásticos, que impidan que se tiren recursos al mar o que el suelo de un incendio se pueda recalificar tan pronto y que alguien se pueda beneficiar de un incendio.

— Hemos visto a Pablo Iglesias apoyarse en los artículos de la Constitución para sus discursos en campaña. En el debate del lunes, dijo que no hacía falta reformar la Constitución, sino que bastaría con cumplirla. ¿Qué queda de ese discurso de Podemos de romper con el Régimen del 78?

"Siempre hemos dicho que hace falta un proceso constituyente"

— Paradójicamente es lo mismo. Siempre hemos dicho que en España hace falta un proceso constituyente, que los acuerdos sociales están rotos y, más allá de que formalmente la cuestión consista en reformar la Constitución en determinados artículos, materialmente necesitamos recomponer la convivencia. Habíamos llegado a unos acuerdos como que tiene que haber sanidad y educación pública o que todos somos iguales ante la ley. Años después, nos hemos dado cuenta de que seguimos teniendo un ciudadano, el rey, que es irresponsable ante la ley, seguimos teniendo un sistema de corrupción que sirve para que los recursos públicos terminen en manos privadas, ya sea con la concesión de obra pública, autopistas, el proyecto Cástor, la privatización de la sanidad o de la educación. Lo que habíamos pactado, que era tener unos servicios públicos de calidad y cuidar lo común, no se ha cumplido y lo han traicionado los que han gobernado y unos pocos que mandan sin presentarse a las elecciones. 

Ese proceso constituyente, que más allá de que la formalidad consista en redactar un nuevo texto constitucional, implica recomponer los acuerdos. Ahora mismo, está tan dañado el consenso social que la propia Constitución del 78 es revolucionaria. En lo que atañe a derechos sociales y servicios públicos, no se cumple ninguno de sus artículos: vivienda, sanidad, educación, pensiones, dependencia, derecho al trabajo, que la riqueza del país esté en manos del interés general... ¡El artículo 128 dice que la riqueza de España, sea cual fuere su titularidad, está al servicio del interés general! Se reconoce la iniciativa pública en la economía para regular la convivencia y su dinero, señor Florentino Pérez, aunque sea de titularidad privada, está al servicio del interés general. Si con su dinero está manteniendo una concesión de limpieza que no permite que las calles estén limpias, lo prioritario es el interés general, es decir, que las calles estén limpias. Eso lo dice la Constitución.

Defender los artículos sociales de la Constitución es lo más revolucionario que se puede hacer en este momento, porque es devolverle la pelota a ellos. Dicen que son constitucionalistas y, a día de hoy, que la Constitución del 78 se cumpla implica hacer un proceso constituyente que rearticule los consensos sociales. Evidentemente, formalmente, hay que cambiar la Constitución. Para que el rey deje de ser irresponsable ante la ley, eso hay que cambiarlo. Claro que seguimos pensando que hay que cambiarla, pero paradógicamente es lo mismo.

— En este sentido, Sánchez viene asegurando que, en relación a Catalunya, no habrá "ni referéndum, ni independencia". ¿Qué encaje cabe para Catalunya dentro del Estado?

"Unidas Podemos gobernando es una garantía para Catalunya"

— Con el PSOE y con Sánchez es imposible responder a esta pregunta. Un día dicen una cosa y al siguiente, la contraria. No tienen un proyecto de país, no saben lo que quieren ni en la cuestión territorial, ni en el encaje de Catalunya en España, ni en cuestiones esenciales como los recursos públicos o las reformas laborales. Acaban de decir que no van a derogar la reforma laboral ni hacer un estatuto de los trabajadores sin el consenso de la patronal.

En concreto, respecto a la cuestión de Catalunya, creo que si gobierna el PSOE, será imposible de resolver. Solo si Iglesias es presidente puede haber una rearticulación de la convivencia en lo territorial y un respeto de la pluralidad consustancial a nuestro país, pues no es solo Catalunya, es también el País Vasco, Navarra, las realidades insulares, Galicia, Castilla, el reconocimiento de Andalucía que se lo ganaron los propios andaluces. Unidas Podemos gobernando es una garantía para Catalunya.

— Hoy la caravana de Unidas Podemos va a Barcelona, concretamente al barrio de Sant Andreu. Durante la campaña, están visitando algunos de los barrios más populares de las ciudades que visitan. Vemos cómo es la gente más pobre la que más se abstiene, tradicionalmente, en las elecciones. ¿Qué ha hecho mal Unidas Podemos en este sentido?

"Hemos hecho autocrítica, nos hemos parecido a lo que queríamos evitar"

— Los sectores populares normalmente participan menos en la política, según dicen los datos: a menor nivel de renta, mayor abstención en esos barrios y más desconfianza de que la política pueda ser una herramienta útil para cambiar la vida de la gente. El hecho de que nosotros, no tanto en nuestras propuestas políticas, sino en la gestión de los problemas internos, nos hayamos parecido a un partido más, empezando por la dirección estatal y terminando por los propios conflictos locales, puede haber contribuido a ese descreimiento o a no haber mejorado en el sentido contrario, es decir, a una mayor participación en la vida política.

También creo que los movimientos sociales, que siempre tienen ciclos de mayor y menor activación, están teniendo las mismas dificultades para implicar a más gente, sobre todo de las clases populares. Eso es algo que con el 15M y, sobre todo, con el movimiento en defensa de la vivienda digna parecía que estaba cambiando y que mucha gente que no había participado en política se estaba movilizando.

Por esto estamos haciendo este tipo de campaña electoral. Nos presentamos como lo que somos, con nuestros errores y con nuestros aciertos, esto es lo que hemos aprendido estos años en la institución. Pedimos el voto, no porque hayamos sido todo lo que se esperaba de nosotros o porque no hayamos cometido ningún error, sino porque con lo que somos, hemos conseguido que el SMI se suba a 900 euros con un presidente, Sánchez, que jamás lo habría subido si Iglesias no lo hubiera negociado con él. Porque si los pensionistas salen a la calle y se movilizan, aunque nos digan que no hay dinero para las pensiones, al final ese dinero existe.

Por tanto, la herramienta es útil para mejorar la vida de la gente, tanto la política institucional como la de la calle. Si la política no fuese una herramienta útil, ¿por qué nos mandan las cloacas del Estado? ¿Por qué tanto interés de las empresas estratégicas de este país en comprarse a políticos que tienen contactos y de un ministerio pasan a un consejo de administración? Pedimos una oportunidad para demostrar que, si gobernamos, la factura de la luz puede bajar. El objetivo es que quien participe de estas elecciones no solo sea Villarejo, sino que sean las clases populares, que no tienen otra herramienta para cambiar su vida que la política.

— ¿Qué debe hacer Podemos en un futuro para implicar a estas clases populares más allá de la campaña?

— A nivel interno, tenemos muchos retos. Primero, de una forma contundente, hemos hecho autocrítica y decimos que nos hemos parecido demasiado a lo que queríamos evitar, que estamos arrepentidos y tenemos que cambiarlo. ¿Cómo organizar una fuerza política que crece tan aceleradamente y tiene tantas tareas a la vez? Este sigue siendo el reto, no tengo una varita mágica. Creo que, honestamente, nos lo hemos preguntado. A pesar de los errores que hemos cometido, hay mucha gente en Podemos honestamente preocupada por cómo desarrollar una organización política que siga siendo porosa a distintos niveles de participación, por cómo generar mecanismos de control para que tengamos limitaciones de mandatos y económicas que impidan que hagamos de esto nuestra forma de vida... 

También hay cosas que estamos haciendo bien: las donaciones, la limitación de salarios, la limitación de mandatos... Esto es fundamental para que nadie crea que esto es su forma de vida. Esto es una entrega temporal y la profesión es otra y la forma de vida, otra. Creo que, tradicionalmente, la izquierda nunca ha encontrado fórmulas perfectas, ni siquiera los movimientos sociales. Las formas de organización, desde las más asamblearias a las que combinan eso con más verticalidad, ninguna se ha desvelado perfecta o ausente de errores para permitir la participación.

Mi opinión es que vamos a ir detectando problemas y soluciones. Aún así, lo fundamental es que para que Unidas Podemos, o Podemos, sea una herramienta útil para las clases populares, no tiene que ver tanto con la organización interna, sino con que en las instituciones seamos útiles para cambiar sus vidas. Por eso, pedimos una oportunidad para gobernar. Hemos aprendido que desde el parlamento se pueden cambiar cosas, pero desde el gobierno un jefe de una eléctrica te respeta más si eres ministro y, sobre todo, presidente.

También, en la relación con los movimientos sociales, tenemos que trabajar. Una de las dificultades que ha existido siempre en la izquierda es cómo articular la relación entre partidos con representación institucional y movimientos sociales, que aspiran a relacionarse con los partidos y quieren ser otra cosa. Ahí, hemos experimentado distintos formatos estos años, algunos exitosos y otros con muchas decepciones, y hay que seguir explorando esa relación. Cuando los trabajadores de Alcoa deciden venir al Congreso, ¿cuál es la posición de nuestros diputados? ¿Cómo relacionamos los movimientos sociales con los ayuntamientos, cuando estamos en posición de gobierno? Porque no es lo mismo estar gobernando que estar en un grupo de oposición. Todo esto lo estamos experimentando.

— ¿Qué es peor, que en un debate entre cuatro candidatos a presidentes del Gobierno no se hable o se hable de pasada de feminismo o que cuatro hombres se pusieran a hablar de feminismo?

"El feminismo está en el centro del debate"

— Creo que las dos cosas revelan la importancia del feminismo, que el feminismo está en el centro del debate político. Estamos en un fin de época en este sentido, probablemente estemos en las últimas elecciones en las que todos los candidatos sean hombres. Aún así, creo que los hombres están aprendiendo mucho del feminismo, que algunos llevan muchos años haciéndolo y otros se han puesto ahora y están aprendiendo a pasos acelerados.

Por otro lado, el objetivo del feminismo no es que en el próximo debate electoral haya alguna candidata a la Presidencia, es decir, que algunas mujeres lleguen a los puestos de responsabilidad, que es muy importante, sino que todas lleguemos. Que haya cambios legislativos, obviamente si las mujeres estamos ahí será más fácil que estos cambios se hagan, que nos permitan tener empleos decentes, conciliar nuestra vida laboral y familiar, que no nos pregunten si nos vamos a quedar embarazadas cuando vamos a acceder a un curro, que no tengamos que decidir si queremos prosperar en nuestro trabajo o ser madres, que se pueda disfrutar del ocio...

El feminismo dice que este sistema económico es incompatible con la vida, especialmente para mujeres, pero también para los hombres. Queremos cambiar el sistema económico, no solo estar mejor nosotras o tener una presidenta. Si tenemos una presidenta del Gobierno, pero los contratos siguen siendo temporales en el 90% y los alquileres están por las nubes, arreglamos poco. El hecho de que me haga esta pregunta quiere decir que el feminismo está en el centro del debate y que estamos ante un fin de época.

Precisamente, aquí se ve que las elecciones sean materialmente constituyentes. Si gobiernan las derechas, va a haber una ruptura muy fuerte entre una España que quiere derechos, igualdad, cambiar el sistema económico para compatibilizarlo con la vida, y unos legisladores y gobernantes que van a estar cuestionando el derecho al aborto o en preguntarte si dices sí hasta el final, es el nivel en el que estamos.

— Sánchez intenta romper ese cordón sanitario de Ciudadanos con respecto al PSOE durante la campaña, se ha visto en el debate, pero también ha dejado claro cuál es su proyecto: un Gobierno socialista con ministros independientes...

"Habrá un gobierno de coalición"

— La gente no es tonta. Todo el mundo está viendo de qué van estas elecciones. Todos aspiramos a ganar y gobernar en solitario, pero la gente no es idiota y ve que el panorama político está lo suficientemente fragmentado como para que sea muy difícil que haya un gobierno en solitario. Lo que va a acabar pasando es que habrá un gobierno de coalición. Básicamente, que gobierne el PP con Ciudadanos y Vox como en Andalucía, que haya un gobierno de Unidas Podemos con el PSOE o, lo que creo que va a pasar si el PSOE puede, que haya un gobierno de PSOE con Ciudadanos.

A partir de ahí, nos tiene que preocupar que todas seamos capaces de decir con honestidad lo que queremos, con quién vamos a querer pactar. De ahí que nosotros también, a la gran cantidad de indecisas, sobre todo mujeres, decirles que si quieren un gobierno progresista, el voto va a ser para Ciudadanos. El PSOE termina la campaña pidiéndole a Cs que le quite el cordón sanitario.

También que la gente piense en las garantías de cumplimiento de nuestras propuestas. Si se lee el programa electoral del PSOE, como gobierne en solitario, las reformas laborales se quedan con los contratos temporales hasta el infinito, con millones de horas extras sin pagar a la semana, no van a tocar nada que asuste a la CEOE, lo han dicho así de claro. Además, para algunas cosas que proponen, ¿qué garantías de cumplimiento aportan? Cuando digo que quiero pedirle a los bancos los 60.000 euros del rescate, es porque a mí no me financian mi campaña los bancos. El PSOE no puede decir eso. Es difícil que le puedan tocar las narices a ese poder que les financia la campaña y les perdona las deudas.

Si yo digo que voy a bajar la factura de la luz, es porque no tengo a ningún exministro en una eléctrica y, cuando he gobernado como en Barcelona, he creado una empresa pública de energía que está dando luz y suministro a todos los edificios públicos, también a familias, y bajando la factura de la luz a esas familias. Aportamos garantías de nuestras propuestas, con memoria económica y, sobre todo, con la fuerza de los hechos. Eso, el PSOE no lo puede aportar. Por eso decimos que hemos cometido errores, pero solo si gobernamos nosotras es posible que baje la factura de la luz o que la banca devuelva el dinero.

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Irene Montero. / María Artigas

— Ha hablado de los 60.000 euros de rescate de la banca. Newtral dice que eso no es así. ¿Es así? En todo caso, ¿están enfados con ustedes en Newtral y La Sexta?

"Newtral debería hacerse un fact-checking a sí mismo"

— No sé si están enfadados, pero la realidad es que eso es así. Nuestro secretario de Economía, Nacho Álvarez, hace unas semanas, porque esto lo dijo también Ana Pastor en la entrevista que tuvo con Pablo Iglesias, ya explicó cómo es esto (datos aquí, y también aquí). Entre los fondos reservados, las ayudas institucionales... Son 60.000 en ayudas directas. Podríamos hablar, además, de los créditos que se siguen dando desde el Ministerio de Hacienda a las empresas del Ibex 35 en compensación por las pérdidas sufridas desde la crisis. Ahora nos dicen que ya no hay crisis, pero seguimos pagando los créditos fiscales a las empresas del Ibex 35.

En los consejos de administración del Ibex 35 también está la banca. La banca es propietaria de constructoras, de medios de comunicación... El entramado económico que tienen consiste en la detracción de recursos públicos para el beneficio de las grandes corporaciones. En 20 años, 80.000 millones de sobrecostes. Sobrecostes, no dinero empleado en infraestructuras que se pueden considerar útiles o inútiles, no, sobrecostes. Esto es transferencia de dinero público a ACS, FCC, Carlos Slim, Florentino Pérez, Villar Mir.... Lo del 15M de esto no es una crisis, es una estafa, es tal cual.

Por eso, proponemos que si gobernamos, la banca no pueda comprar medios de comunicación ni financiar campañas electorales de partidos políticos. El dato en ayudas directas a los bancos son 60.000 millones, porque si contamos también la transferencia de dinero público al ámbito privado de empresas participadas por la banca y de las que la banca es copropietaria, de infraestructuras, educación, dependencia o limpieza de las calles... Creo que Newtral debería hacerse un fact-checking a los bancos para intentar echar las cuentas de eso.

— Se ha bromeado mucho con la tarjeta que sacó Rivera en el debate del lunes. Pero, es cierto que dependiendo de que el paciente sea de una comunidad autónoma u otra, el grado de discapacidad por una misma enfermedad varía. De igual manera, a veces hay problemas para adquirir un medicamento con una receta de otra comunidad. ¿Qué proponen sobre esto?

"El modelo instalado por el PSOE abre la privatización de la sanidad"

— Todo esto son competencias transferidas a las comunidades autónomas. Creemos que hay que respetar la la descentralización, no solo desde lo estatal a las comunidades autónomas, sino también desde estas a los ayuntamientos, pues cuanto más cercana es la administración, mayor capacidad de gestionar recursos esenciales para la vida de la gente. Pero, al mismo tiempo, hay que combinar esto con que haya un suelo de mínimos en los que se pongan de acuerdo los distintos niveles de la administración. Hasta ahora, la lógica es de competencia territorial, ha habido un modelo instalado por el PSOE que se abre la privatización de la sanidad y han permitido que lo que eran derechos sean bienes susceptibles para especular y, además, hay poca inversión estatal y una regulación muy laxa a nivel estatal.

Además, la financiación autonómica es un desastre, son reuniones de barones territoriales donde todo el mundo pide que qué hay de lo suyo y todos salen insatisfechos diciendo que su comunidad es la más agraviada. Queremos darle la vuelta a esto, hay que establecer un suelo de ingresos para garantizar las necesidades de la gente en todos los territorios y, a partir de ahí, estudiar juntos los diferentes ámbitos territoriales para conseguir ese dinero. Impuestos a la banca, al lujo... En concreto, hemos presentado varias leyes sobre ampliar la cartera de servicios básicos, porque aunque sean competencias transferidas a las comunidades autónomas, podemos hacer un debate a nivel nacional de cuáles son los servicios que la cartera de salud debe de cubrir. Entre ellos, el fin del copago sanitario, que es un repago, porque se paga dos veces, que el dentista pueda entrar como parte de esos servicios porque la salud buco-dental es básica y hay gente que mucha gente humilde no se lo puede permitir.

Atendiendo a una diversidad territorial, tiene que haber una reflexión estatal de qué servicios tienen que estar reconocidos sí o sí. Eso implica una mayor inversión, de un 7,5% como mínimo en una legislatura. El PP lo ha dejado debajo del 6%. Hay que aumentar más de un punto en sanidad en los PGE. No te puede faltar un medicamento o una atención sanitaria en función de la comunidad en la que vivas. No creo que ninguna se opondría a ello. Creo que el problema es de financiación.

— Para finalizar, ¿nos recomienda algún libro para leer la jornada de reflexión?

— Recomiendo la novela que me estoy leyendo, voy muy lenta porque entre la maternidad y la campaña no doy a basto. Galíndez, de Vázquez Montalbán. En general, creo que es útil leerlo en la jornada de reflexión porque son novelas que permiten leer algo que es novelado pero ayuda a entender España a través de los ojos de una persona con mucho conocimiento y tocando las teclas más sensibles de nuestra sociedad. Lo recomiendo.