Los presos más famosos, sus hobbies y su derecho a votar desde la cárcel

Han acumulado poder y contactos a lo largo de su vida: políticos, empresarios de relumbrón y hasta un miembro de la familia real han dejado atrás sus intensas vidas para dar con sus huesos en la cárcel. El que fuera todopoderoso vicepresidente del gobierno y Director Gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, el cuñado del Rey Felipe VI, Iñaki Urdangarín, el empresario y ex presidente de la patronal española, Gerardo Díaz Ferrán, o el ex vicepresidente de la Generalitat y líder de ERC, Oriol Junqueras, entre otros, cumplen condena en unos casos o se encuentran en prisión preventiva, pero han dado, de un modo u otro, con sus huesos en la cárcel.

Desde diferentes centros penitenciarios, todos sobrellevan el internamiento en la prisión aferrándose, entre otras cosas, a actividades físicas, deportes y juegos con los que matan su tiempo.

A Gerardo Díaz Ferrán, por ejemplo, le han visto jugar al parchís él solo, con los cuatro cubiletes en la mano, manejando 16 fichas y defendiendo a la vez los intereses de los cuatro equipos (rojo, azul, verde y amarillo). “Es un preso disciplinado, que nunca ha dado problemas”, comentan funcionarios de instituciones penitenciarias.

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Los hay que, sin embargo, prefieren otras aficiones que tienen que ver más con el equilibrio del cuerpo y la mente, como Rodrigo Rato, quien, tras pedir perdón a la sociedad, ingresó en la prisión de Soto del Real, donde aficionado al tai chi, practica esa técnica oriental ante el asombro de funcionarios de prisiones y otros presos.

En su época en la prisión de Estremera, el ex vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Oriol Junqueras dedicó parte de su tiempo a escribir cuentos para sus hijos, Lluch y Joanna. Junqueras les enviaba periódicamente esas historias infantiles e incluso llegó a recopilarlas en un libro publicado este año bajo el título de “Cuentos desde la prisión”. El prólogo corrió a cargo del ex entrenador del Barça y actual entrenador del Manchester City, Josep Guardiola.

Junqueras es, quizás, el preso más activo. De hecho, en unas imágenes que se filtraron de sus inicios en el citado centro penitenciario, Junqueras aparecía dando una charla sobre los filósofos griegos. Cuentan también sus allegados que, durante esa etapa, el propio Junqueras y el ex conseller de Interior, Joaquim Forn, empezaron a jugar al tenis.

Fue, según comentan, una especie de terapia que se inventó Junqueras para mantener distraída la mente de Forn y evitar que cayera en un principio de depresión. Según estas mismas fuentes, Junqueras, que es muy dado a relacionarse con todo el mundo dentro de la prisión, hizo amistad con un preso, virtuoso del tenis, que se empeñó en darles clases a ambos, a Junqueras y a Forn. Así pasaron los días y la depresión del ex conseller de Interior de la Generalitat.

Otro de los presos que evitó entrar en depresión fue Raül Romeva, el ex conseller de Asuntos Exteriores de la Generalitat, responsable del Diplocat, que se dedicó a impartir clases de natación a otros presos, ayudado por Jonathan Gómez, atleta dedicado a la natación en aguas libres. Ambos se tuvieron que apañar con la piscina de la cárcel de LLedoners.

Por último, el ex Duque de Palma, Iñaki Urdangarín, pasa su tiempo en la prisión de Brieva con más recogimiento que cualquier otro recluso, en la prisión de Brieva, donde no existe módulo para hombres y donde, según fuentes del centro penitenciario, pasa su tiempo entre lectura y deporte, mientras recibe las visitas periódicas de su esposa, Cristina de Borbón y Grecia, sus hijos y los más allegados.

Todos ellos, con sus pasatiempos y entretenimientos, pasarán la jornada de reflexión en la cárcel y la mayoría de ellos podrán ejercer su derecho al voto. Algunos, como Junqueras, incluso, concurre a los comicios, como cabeza de lista de su partido, para las elecciones generales.