La noche de las victorias agridulces y las derrotas relativas

  • El PSOE ha conseguido amplias mayorías en Extremadura y Castilla-La Mancha y victorias en plazas difíciles como Castilla y León o La Rioja.
  • Sin embargo, la ansiada Comunidad de Madrid queda en manos del PP, cuyo líder consigue salvar los muebles.

Victoria con un punto agridulce. Así se podría definir la noche del 26 de mayo para el PSOE. El partido de Pedro Sánchez ha ganado las elecciones europeas, locales y en muchas autonomías, incluso en algunas muy complicadas como Castilla y León o La Rioja. Pero se ha quedado sin la joya de la corona electoral: la Comunidad de Madrid, que se queda en manos del PP, Ciudadanos y Vox. El Ayuntamiento, sin embargo, pasa de las manos de Manuela Carmena a las del ‘popular’ José Luis Martínez-Almeida. Lo que comenzó con un discurso de triunfo de Pedro Sánchez, acabó con una petición a Ciudadanos para que levante el cordón sanitario y evite pactar con Vox.

Pedro Sánchez hacía esta petición a los de Albert Rivera cuando los socialistas firmaban su victoria en Aragón con 24 escaños, muy por delante de PP (16), Ciudadanos (12) y Vox (3), que sin embargo podrían alcanzar el gobierno juntos sumando los 3 escaños del Partido Aragonés (PAR). Los naranjas podrían ser la llave de la gobernabilidad que necesita Javier Lambán para mantener el ejecutivo.  

En cualquier caso, el PSOE ha ganado las elecciones ampliamente. Aspiraba a renovar sus gobiernos autonómicos y sumar alguno más. Por el momento, repite victoria en Asturias, donde Adrián Barbón ha relevado a Javier Fernández, y consigue mayoría absoluta en Castilla-La Mancha con 19 actas y en Extremadura  con 14 escaños. El socialista Guillermo Fernández Vara no ha podido evitar recordar la promesa que hizo en 2011, cuando perdió las elecciones y se propuso recuperar la región

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La continuación de Francina Armengol como presidenta de Baleares también es posible gracias a sus 19 escaños y los pactos postelectorales. También han conquistado plazas complicadas. En Murcia, los socialistas han ganado por primera vez en 24 años con 17 escaños, aunque el PP puede mantener el gobierno. En Canarias, han arrebatado a Coalición Canaria la posición como partido más votado.

La derrota de Casado

Pero en los últimos años, las victorias y las derrotas en política son relativas y dependen, casi siempre, de los compañeros con los que se compartan. Tras la debacle del pasado 28 de abril, el líder del PP, Pablo Casado, ha salvado los muebles gracias a que ha podido retener la Comunidad de Madrid. A pesar de que ha ganado el PSOE de Ángel Gabilondo, los pactos de las derechas (PP, Ciudadanos y Vox) pueden encumbrar a Isabel Díaz Ayuso. Los naranjas tendrán la llave también de Castilla y León, que el PP lleva gobernando más de tres décadas. Los socialistas han ganado las elecciones en la región con 34 escaños, sacando 4 al PP, que queda segundo. Aún así, aún pueden retener el gobierno con los pactos electorales.

Durante su comparecencia, Casado no ha disimulado su alivio y ha presumido de la implantación territorial y la solidez de su partido frente a las “pompas de jabón” o el “fuego artificial” que no es, en una referencia velada a Ciudadanos y Vox, con los que el PP tendrá que entenderse. Madrid le ha confirmado como líder de la alternativa al PSOE frente a Ciudadanos, que una vez más, se queda por detrás del PP (30 escaños) con 26 actas.

Este triunfo parece tapar, al menos durante la noche, la pérdida de otra comunidad importante para el PP, La Rioja, en la que el mapa electoral ha dado un vuelco, situando a los socialistas como primera fuerza con 15 escaños. Concha Andreu necesitará las dos actas de Podemos para alcanzar la mayoría absoluta y convertirse en la primera mujer en presidir la región.

Ciudadanos y Vox, la comparsa más influyente

Vox y Ciudadanos no logran liderar ningún gobierno autonómico ni arrebatan al PP su liderazgo territorial, pero eso no significa que puedan arrogarse también alguna victoria. Los primeros han logrado meterse en la mayoría de parlamentos autonómicos, con la excepción de Extremadura y Castilla-La Mancha, y serán influyentes en gobiernos tan importantes como el de la Comunidad de Madrid.

Lo mismo ocurre con Ciudadanos, que tiene en su mano la llave de varios gobiernos como el de Aragón, Murcia o el de Castilla y León. Las próximas semanas serán claves para ver si, tras las elecciones, los naranjas deciden seguir con el cordón sanitario al PSOE también en las autonomías o dan su apoyo al partido más votado.

Podemos y el Gobierno

Las elecciones autonómicas también han arrojado una pérdida de influencia de Podemos, que ahora mismo se encuentra negociando su apoyo o participación en el Gobierno de España. En Madrid, la dirigente Isa Serra ha reconocido la derrota, recordando que han afrontado la campaña en condiciones “muy difíciles”, en las que muchos pensaban que los morados incluso iban a desaparecer. Frente a los 7 escaños autonómicos del partido de Pablo Iglesias, Más Madrid de Íñigo Errejón ha firmado 20. En cualquier caso, como pasó en 2015, la izquierda ha rozado la victoria con Gabilondo a la cabeza, pero a medida que avanzaba el recuento, se les ha escapado de las manos.

El poder territorial de Podemos también merma significativamente en Castilla-La Mancha, de donde ha desaparecido. El extremeño Fernández Vara tampoco necesitará ya los cuatro escaños de Podemos, como sucedió en 2015, para mantener su gobierno.

Con las urnas del 26 de mayo ya resueltas, las formaciones avanzarán también en la negociación del Ejecutivo español. En las próximas semanas, se verá si los malos resultados de Podemos tienen efecto también en el precio de su apoyo al PSOE para mantenerse en Moncloa.