Blanco: “Ayudamos a gente de cualquier nacionalidad. No les pedimos el pasaporte”

Ya hay fecha para el juicio a los tres bomberos sevillanos que fueron acusados por las autoridades griegas de un presunto delito de tráfico de personas, en grado de tentativa, cuando desempeñaban labores de rescate de refugiados en la isla griega de Lesbos. El 7 de mayo los tres acusados, de la ONG Proem-Aid, se enfrentarán a una posible condena de diez años de cárcel que pide para ellos la Fiscalía helena. Este caso fue el primero de una serie de investigaciones judiciales en Europa contra activistas y voluntarios que se han dedicado a ayudar a los inmigrantes y refugiados que huyen de situaciones de guerra, miseria o persecución y que siguen dándose de bruces cada día con las barreras de la UE. Uno de los que fueron detenidos es el vicepresidente de la organización, el bombero Manuel Blanco, quien conversa con cuartopoder.es sobre los pormenores de su citación ante la Justicia helena y aporta su visión de los hechos.

— A usted y a sus dos compañeros les acusan de tráfico ilegal de personas en grado de tentativa. ¿Cómo recibieron la noticia del juicio?

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— Recibimos la citación a través de un juzgado de Sevilla, en el cual se hablaba del documento de la Fiscalía griega. Nos dicen que estamos citados para el 7 de mayo, acusados de facilitar la entrada de personas que no tenían el derecho legal de entrar en Grecia, en grado de tentativa. La verdad que nos parece un poco floja la acusación, porque significa que únicamente teníamos intención de… Sí se ha caído la acusación por posesión de armas. Cada rescatador, además de su casco y sus luces, lleva un chaleco salvavidas en el cual lleva diferentes elementos: mantas términas, un silvato, reflectantes y un cortacabos que es fundamental en el agua para poder zafarte de una red, una cuerda… Ese cortacabos los habían considerado como un arma y la verdad nos quedamos totalmente sorprendidos. Eso se cae, pero no sabemos por qué se ha seguido adelante con la acusación.

— ¿Qué fue exactamente lo que pasó la noche que les detuvieron, el 14 de enero de 2016?

— Nosotros tenemos una embarcación pequeña, semirígida. Nuestro equipo está compuesto por seis, siete personas. Normalmente, tres trabajábamos en el barco y otros tres trabajaban en la línea de playa. La noche que se produce la detención no teníamos nuestro barco porque lo estábamos arreglando. Recibimos una llamada de otra ONG danesa Team Humanity, que nos dice que necesitaban personal de rescate para su barco. La verdad que tenemos buena reputación a nivel profesional porque, a diferencia de otras organizaciones, nos dedicamos los 365 días del año a las emergencias. Esa noche nos llaman y no nos sorprende. Era la primera vez que hacíamos un rescate con ellos. Fuimos navegando, no encontramos a nadie y nos dimos la vuelta, siempre sin salir de las aguas territoriales griegas.

Y de regreso al puerto griego, nos intercepta una embarcación de guardacostas griegos y nos dicen que les acompañemos a puerto. Los acompañamos, vamos a las dependencias que ellos tienen allí. De repente, nos dicen que vamos a estar detenidos y que se nos acusa de facilitar la entrada de personas que no tienen el derecho a la entrada en grado de tentativa y de posesión de armas. Pasamos un par de noches en una celda del calabozo de los guardacostas y, después de una vista con el fiscal, nos permiten salir de las instalaciones sin cargos. Seguimos sin estar con cargos porque no hemos ido juzgados. Podemos entrar y salir del país, no nos retiran el pasaporte.

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— ¿Se esperaban la citación judicial?

«Estábamos en el lugar equivocado, a la hora equivocada»

— El caso ha salido adelante porque alguien ha tenido que considerar que así debía ser, aunque no entendemos el motivo. La verdad sí la esperábamos porque el abogado nos decía que había muchas posibilidades de que nos llegara, aunque por otro lado piensas que se impondrá la cordura. Más en nuestro caso. Cuando llegamos a la isla hablamos con los guardacostas, nos presentamos, les entregamos una carta con nuestras credenciales. Entonces, el que quiera hacer algo malo no se presenta y da sus datos. Creo que estábamos en el lugar equivocado, a la hora equivocada. Nos pilló a nosotros como podría haber pillado a otro.

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Manolo Blanco, vicepresidente de Proem-Aid./
Manolo Blanco, vicepresidente de Proem-Aid.

— Decidieron no regresar a Lesbos, ¿cuál fue el motivo?

— El abogado nos dijo que podíamos entrar y salir del país sin problema. En nuestro caso decidimos no ir por temas familiares. De todas maneras, en mi caso había muchas cosas que había que hacer aquí. Para que un grupo esté allí necesitamos mucha logística aquí: permisos, seguros, financiación, donaciones… Requiere mucho esfuerzo. Tenemos montado un parque de bomberos a 3.000 km de aquí, con la logística que ello conlleva.

— Puede enfrentarse a una pena de diez años de cárcel, ¿cómo asimila esta situación alguien que se dedica de manera voluntaria al rescate de personas en el mar?

— Es una montaña rusa de sensaciones. Por un aparte de esperanza, aunque ahora mismo en manos de una Justicia que está en las antípodas. Que nos acusen de lucrarnos, produce incredulidad, rabia, desasosiego. Otras veces estás un poco más alto y queremos que sirva para que los que vienen detrás tengan una referencia. Sobre todo es una sensación de incertidumbre.

— Su caso fue el primero de una serie de acusaciones a otros activistas o voluntarios europeos que prestan ayuda a los refugiados. Después de vosotros, vinieron casos como el de un sacerdote eritreo acusado de “favorecer la inmigración clandestina ilegal” y la activista española Helena Maleno. ¿Todo forma parte de un plan orquestado por la UE?

«La tendencia es criminalizar la ayuda que prestan los voluntarios»

— La tendencia es criminalizar la ayuda que prestan los voluntarios. Esa primera respuesta que (los voluntarios) dimos antes que los Estados fue brutal. La gente de todo el planeta se volcó por la llegada de miles de personas cruzando el mar todos los días. Fue una muestra de solidaridad brutal que nadie se esperaba, con los riesgos que conlleva. Si quieres quitarte a esos voluntarios de en medio, das un aviso a navegantes y dices ‘verás como no vuelve nadie más y así nos quitamos a la gente de encima’. Creo que, de todas maneras, el efecto no se ha producido. La situación es tan rocambolesca…

— La UE ha ido progresivamente externalizando sus fronteras a otros países, cada vez hay más trabas para que los refugiados puedan llegar. ¿Cuál es su opinión del tratamiento que ha hecho la UE de la crisis?

— Nosotros, que tenemos formación para estar en barcos, estudiamos dos grandes tratados: el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida en el Mar (SOLAS) y la Constitución del Mar (CDM o CONVEMAR), que está elaborada por la ONU. En el artículo 98 de la ‘ley del mar’ dice que cualquier capitán de un barco que tiene constancia de que hay alguien pidiendo auxilio o hay riesgo de que desaparezca en el mar, tiene la obligación de prestarle auxilio, independientemente de las aguas y de lo que esté haciendo. Es una obligación, un imperativo legal. Existe la obligación de rescatar y, si no, podríamos incurrir en otro delito que es la omisión del socorro. Lo que hacemos es rescate y salvamento en situaciones de riesgo. Vista la trayectoria que llevamos, Europa, paladín de esos derechos de solidaridad, que todos hemos oído hasta la sociedad, no ha sabido gestionar esta gran crisis. Los libros de historia dirán que esta crisis no fue bien gestionada por las autoridades europeas y que los estados no estuvieron a la altura.

— Proem-Aid llevó al Europarlamento en Bruselas 132.000 firmas “contra la criminalización de la acción humanitaria”. ¿Han recibido respuesta?

— Paralela a las firmas, llevamos una petición en la cual queremos cambiar la directiva de facilitación, que así se llama, donde dice que los estados miembros ‘podrán no criminalizar la acción humanitaria’, donde se dice que los estados deberán ‘no criminalizar la ayuda humanitaria’ siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos. Es decir, que exista una protección del voluntario, cuando esté haciendo su trabajo. Fue aceptado por la Mesa, tuvo una gran aceptación de los diferentes grupos parlamentarios, algo que no es habitual. Nos recibió (Dimistris) Avramópulos, acepto las firmas, cogió mi camiseta naranja, se la puso por encima. Hable con él es que griego y sabe lo que significa el mar para los griegos. Le dije que nosotros habíamos ido a ayudar a las autoridades griegas.

— El Gobierno o las instituciones españolas, ¿ les han brindado algún tipo de apoyo? ¿espera que lo hagan?

— Vamos a darle tiempo a las instituciones para que reaccionen. Pediremos nos reciban las distintas autoridades para expresarles nuestra situación y nuestra preocupación…. Si hay un juicio, que sea un juicio justo, con las necesarias garantías procesales para que no seamos cabeza de turco o escarmiento. Hemos estado en contacto con las embajadas y las autoridades griegas. Y cuando fue el terremoto en Grecia, nos desplazamos, ayudamos tanto a griegos como a gente de otras nacionalidades. No les pedimos el pasaporte. Es pura vocación de ayudar a la gente lo que nos mueve a todos los compañeros que estamos allí. Como bomberos veíamos una injusticia tan grande que hubiese gente de otras partes del mundo que no pudieran recibir ayuda por los motivos que fueran… Ese día ninguno cambiamos de canal.

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