Lecciones de juristas feministas en torno a las acusaciones a Plácido Domingo

  • Conversamos con dos juristas feministas españolas para despejar las dudas sobre la manera de abordar el asunto desde el punto de vista legal
  • Para la jueza Lucía Áviles “ahora mismo es imposible conocer el grado de certeza que tienen estos hechos”, algo que “solo se puede determinar con un proceso judicial”

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Ha ocurrido de nuevo. Unas denuncias por acoso sexual hacen que se tambalee la carrera profesional de un hombre convertido en mito. Esta vez ha ocurrido con un artista español, Plácido Domingo. Con más de 4.000 actuaciones y 150 personajes distintos a sus espaldas, este referente internacional de la ópera es hoy objeto de polémica.

La mezzo-soprano Patricia Wulf y otras siete cantantes, además de una bailarina, han acusado al tenor español de acoso sexual durante la época en la que trabajaban con él. Associated Press, la agencia que ha recogido estos testimonios, asegura haber recopilado decenas de testimonios de personas cercanas al tenor que corroboran esta versión de los hechos.

Las comparaciones son inevitables con el movimiento del MeToo ( o del 'yo también'), la oleada de testimonios de víctimas de acoso sexual que se disparó con el productor Harvey Weinstein, quien se enfrenta ahora a varias acusaciones ante la Justicia. Después llegaron otras acusaciones a actores estadounidenses y escándalos como el del artista Jean-Claude Arnault, marido de una de las académicas que concede el Nobel de Literatura. El origen fueron las denuncias de un diario sueco que, una vez en los juzgados, resultaron en dos años de prisión por violación para él.

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En época de redes sociales y de instantaneidad en los medios de comunicación, se ha generado polémica en torno a la presunción de inocencia del artista, que ha recibido la cancelación de dos espectáculos, y la denuncia de estas mujeres a través de una agencia de noticias sin pasar, de momento, por los tribunales. Conversamos con dos juristas feministas españolas para despejar algunas dudas sobre la manera de abordar el asunto desde el punto de vista legal.

Las particularidades de los delitos de acoso sexual, a tener en cuenta

El movimiento Me Too ha enseñado o dado a conocer un mismo patrón que se repite. “Se utiliza la jerarquización, en una situación de inferioridad de la mujer, para obtener favores de tipo sexual. Este contexto y el hecho de que las víctimas de esta clase de delitos suelen sufrir culpabilización serviría para explicar por qué se ha tardado tanto en denunciar y las motivaciones para no hacerlo”, sostiene Lucía Avilés, jueza y miembro de la Asociación Mujeres Juezas de España (AMJE). Además, algo a destacar es que “estos delitos están prescritos”, añade.

Por otro lado, Paula Fraga, jurista feminista y miembro de Mujeres por la Abolición, pone el acento en que ante hechos tan traumáticos como el acoso o los abusos sexuales, muchas mujeres prefieren no denunciar. “Yo recomiendo que se vaya a sede judicial, pero comprendo que no se haga después de haber visto muchas sentencias con revictimizaciones y que han hecho mucho daño. Si estas mujeres han hablado unas con otras y han descubierto que eran víctimas del acoso sexual de una persona, están en su legítimo derecho de denunciarlo públicamente”, añade.

¿Hay peligro de vulnerar la presunción de inocencia?

Para Áviles “ahora mismo es imposible conocer el grado de cereza que tienen estos hechos”, algo que “solo se puede determinar con un proceso judicial” que salvaguarde “todos los principios y garantías que incluye el derecho a la presunción de inocencia”. A los juristas, “debe guiarles la cautela”, recomienda esta jueza.

Sin embargo, la presunción de inocencia, subraya Fraga, “es un derecho fundamental que opera en sede judicial”. El tenor, no obstante, tiene ahora mismo dos ases en la manga que podría utilizar en caso de que quisiera demostrar que no ha cometido el delito del que se le acusa. “Si lo denuncian judicialmente él podría denunciar a las mujeres por falso testimonio y pedir resarcimiento porque le hayan cancelado actuaciones. Si la denuncia de ellas no llega a los tribunales, él podría demandarlas por calumnias, por acusarle de un delito falsamente”. De momento, el cantante no ha comunicado que planee realizar ninguna de estas actuaciones.

¿”Las reglas y valores son muy distintos a los del pasado”?

El tenor ha publicado recientemente en el que dice que se han cometido “inexactitudes” y que siempre creyó que “todas sus relaciones eran siempre bienvenidas y consensuadas”. Sin embargo, también apunta a que “las reglas y valores por los que hoy nos medimos, y debemos medirnos, son muy distintos a los del pasado”. Las declaraciones han resultado polémicas en el movimiento feminista. ¿Tiene razón el artista al realizar esta afirmación?

Algo que tener en cuenta es que si las supuestas víctimas denuncian al tenor por vía judicial, "su abogado podría decir que estas palabras suponen un reconocimiento de los hechos”, apunta Fraga. “Tiene razón en una cosa: que la laxitud que se ha tenido frente a la violencia sexual no es la misma que se tiene ahora”, indica Avilés. “Sin embargo, el mismo hecho delictivo sería antes y ahora, otra cosa sería la percepción que tenga la persona que la comete antes y ahora”, subraya la jueza.

4 Comments
  1. Farrack says

    Estos ataques de dignidad después de décadas y coincidentes con que han perdido la flor y la pasta que en su día les proporcionó esta, son como poco, sospechosas.
    ¿Cuanto pide ahora esta?

  2. florentino del Amo Antolin says

    Se habla del mito, o del pito ?. Coger la moviola, ahora, u cuando cortaban rabos y orejas ?. Uno puede ser: Labrador, abogado, fontanero, cura, cantaor… muy bueno en su oficio; pero María, el derecho de pernada por nobles, se extendió y derivó, en aquellos sustratos sociales altos, terratenientes, medicos, farmaceuticos… Llegó el celuloide y con él otra escala (nunca mejor dicho) de personajes lúdicos, preñados de voces graves, caras bonitas y curvas deseadas… Siendo creyentes, o manejar el púlpito para decir una cosa, pensar otra y saltarte a la torera lo que pareces ser; tiras la escala y como dicen en mi pueblo: ¡ Mandas todo a «cascala» !. Te follas al polluelo, cambias de ama de llaves (amancebas a otra) y ofreces esa escala de trepar que al fin y al cabo nadie se va a enterar, y si esto llegara… ¡ Los tiempos cambian que es una barbaridad !. Y mis abogados llegarán ahí más pronto que tarde. Soy fulanito de tal (pon el nombre que sepas), un noble de la voz y un mártir, que no hay derecho de quebrar el mito de la voz… Y ¿ el pito ?. ¡ Con la de manolas que nos hemos y hacemos en la intimidad !. El vicio, nunca puede ser atenuante; por que por un ficticio «Akelarre» interrogando a niños del 1.600, fueron a la hoguera. No, no se trata de volver a la santa Inquisición, si no de ver el lado sutil, de fumarte algo que ahora: ¡ No, es No y antes también !.
    La sociedad poco avanzamos en estos aspectos, son las mujeres las que desbordan con sus denuncias, precisamente por estar hasta el moño de tener que pedir permiso… para denunciar. ¡ Ellas, si están cambiando !. Falta la compañía humana, jurídica, cívica, de la otra cara del compañero de fatigas en la vida; en un mundo por revertir sin excusas de ningún tipo, ya seas cantor, o pintor… ¡ Laxitud y sobretodo unas leyes hechas por los hombres machistas, de derechas y falta de derechos actualizados al mundo de mañana !.

  3. Juanito says

    Eran los tiempos recatados y recortados del franquismo y de un clericalismo tan rampante y obscurantista como el actual.

    Pero, cuando uno piensa cuantos buenos mozos de mi pueblo, muy a su pesar, se quedaron mozotes ad eternum, por no atreverse a dirigirse («a entrarla, se decía) a una moza.
    ……….Y como tampoco acertó a casarles su padre, ni su madre, ni siquiera su tía solterona.. !!!!!!!
    ……

  4. caipira says

    Como dice el propio Plácido, eran otros
    tiempos… Pero aún en esos tiempos, el tratamiento de muchos ( la mayoría) de hombres con respecto a la mujer eran mas honorables.

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