¿Qué diferenciará la huelga feminista de este 8M respecto al año pasado?

  • Un año más tarde el espíritu de la huelga continúa vivo: las mujeres siguen sufriendo múltiples violencias y discriminaciones.
  • El objetivo es, según la Comisión 8M, “paralizar las tareas invisibles que realizan las mujeres a todas los niveles y en todos los lugares”.

Se han sucedido muchos acontecimientos relevantes desde la huelga del 8M, la primera huelga feminista de nuestro país que tuvo lugar el año pasado. Aunque fuese difícil de medir su seguimiento por no tratarse de un paro laboral al uso, el impacto mediático de la convocatoria fue enorme y una marea de centenares de miles de mujeres inundó las calles para clamar por la igualdad real que todavía no se ha conseguido.

Un año más tarde el espíritu de la huelga continúa vivo: las mujeres siguen sufriendo múltiples violencias y discriminaciones, se enfrentan a techos de cristal, brecha salarial o sobrecarga de cuidados. Por eso continúa la llamada a que todas, ya sea en casa, en el trabajo o en el supermercado, dejen de producir, cuidar y consumir. El objetivo es, según la Comisión 8M, “paralizar las tareas invisibles que realizan las mujeres a todos los niveles y en todos los lugares”.

Sin embargo, un año después el escenario ha cambiado. A nivel interno del movimiento, la experiencia de haber organizado una huelga feminista a nivel estatal deja poso y sirve para fortalecer la organización, corregir aquello que no funcionó y repetir las fórmulas correctas. A nivel externo, las participantes reconocen que la euforia del año pasado ha dado paso a un periodo más incierto con el resurgimiento de fuerzas extremistas como Vox, que intentan destruir consensos básicos como la existencia de la violencia de género. Planteamos algunas de estas diferencias.

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La huelga de cuidados

Este año se pondrá especial interés en la huelga de cuidados, ese trabajo invisible y gratuito que recae sobre las mujeres. Para las activistas feministas consultadas, el paro en los cuidados es un aspecto importante, que distingue esta huelga de una meramente laboral. Sin embargo, su gestión es complicada. Por un lado, existen menos referencias a imitar y, por otro, este tipo de paro implica a terceras personas, normalmente familiares dependientes.

Es muy complejo de montar, pero tenemos que hacer mucha pedagogía y explicarlo bien, así como diseñar alternativas para aquellas que no puedan parar”, explica Alejandra Matallanas, de la Asamblea Feminista de Asturias. “Queremos establecer centros de cuidados en los barrios y poder llevar la idea a la manifestación, ya que el año pasado tuvimos problemas para lograrlo en la protesta de Barcelona”, añade Dolo Pulido, activista de Ca la Dona y Feministes Indignades.

Un movimiento más inclusivo

Una reflexión que se ha hecho a nivel estatal y en las asambleas feministas territoriales es la integración de aquellas mujeres que se sintieron fuera de la huelga del 8M el año pasado. Por ejemplo, el colectivo de Afroféminas, compuesto por mujeres racializadas feministas, decidieron no sumarse a la convocatoria. “Ellas tienen su agenda, que podemos compartir, pero que se olvida de que las mujeres racializadas sufrimos una doble o triple discriminación, y que en muchísimas ocasiones, esas discriminaciones también vienen de las propias mujeres blancas”, denunciaban el año pasado. 

Una red más local

El movimiento feminista quiere huir del centralismo y centrarse en expandir las redes locales y de barrio. Eso incumbe tanto a las pequeñas localidades, barrios de las ciudades, como al mundo rural, que a menudo se ha encontrado alejado de la oleada feminista. Las feministas asturianas directamente decidieron hacer carretera y manta y lanzarse a tejer alianzas fuera de las ciudades. “Un montón de mujeres del mundo rural, que se habían quedado algo fuera del 8M del año pasado, se empezaron a animar y formamos la Comisión de Trabajo del Mundo Rural”, explica Matallanas. Del mismo modo, tanto en Madrid como en Barcelona se están impulsando actos tanto en los barrios como en pequeñas localidades. “Ya no partimos de cero a nivel organizativo”, subraya Pulido.

Vox y la Justicia "patriarcal"

La irrupción de Vox en el Parlamento Andaluz y el hecho de que partidos como PP y Ciudadanos estén incorporando su discurso antifeminista y contrario a la perspectiva de género, inevitablemente dibuja un panorama distinto al pasado 8M. La fuerza de extrema derecha intenta capitalizar la reacción contra el avance en la toma de posiciones del movimiento feminista y las activistas se mantienen alerta.

Tenemos la sensación de que hay que replantear todo nuevo. De momento Vox es solo un mosquito, no nos adelantemos. Algunas venimos de haber vivido el feminismo en una dictadura y no nos da miedo. Y si no, que miren lo caro que le salió a Gallardón su intento de prohibir el aborto”, recuerda optimista Teresa Meana, activista feminista que reside en Valencia.

Sin embargo, ante la oleada de extrema derecha que se vive en todo el mundo este 8M es más importante que nunca tejer alianzas internacionales. “Hay varios países con los que se está trabajando, también de América Latina. Queremos mantener ese espíritu anticapitalista, antipatriarcal, pero también antifascista”, subraya Matallanas.

En junio del año pasado la Audiencia Nacional dejó en libertad provisional a los miembros de La Manada, una decisión que provocó todavía más indignación en el movimiento feminista. Para Pulido, tanto las polémicas sentencias judiciales como la toma de posiciones de Vox forman parte de un único fenómeno: “El monstruo del patriarcado viene más fuerte que nunca”. Y ese monstruo es violento. Por eso, posiblemente el movimiento planea reforzar la seguridad de las mujeres en las manifestaciones del 8M.

Demandas más concretas

Otro de los fallos que se detectaron el año pasado y que este año se pretenden corregir es elaborar de demandas más concretas. “El año pasado conseguimos que se hablara de feminismo en los bares un mes antes de la huelga y eso fue algo histórico. Este año nos parece que tenemos que conseguir demandas más concretas”, explica Matallanas. De hecho, las feministas asturianas defenderán que a nivel estatal se elaboren ocho reclamaciones concretas para la huelga que podrían llamar “las 8 del 8”.

De cualquier manera, las propuestas que se trabajan en las asambleas territoriales de todo el Estado serán llevadas a Valencia a finales de enero, donde se celebra el V Encuentro Estatal del 8M que marcará las líneas de movilización en el conjunto del Estado. Allí feministas de toda la geografía española elaborarán la hoja de ruta definitiva para la segunda huelga feminista en España.