Norberto Ramos del Val: “Hoy sobra arte y a nadie le importa una mierda hasta que es negocio”

  • Entrevista con el director de la película muda 'Lucero'.

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En España no hay cine independiente porque el nuestro es cine independiente de por sí. Todo el cine que no está financiado por las grandes cadenas lo es. Y más allá de ese cine indie por obligación está el realizador más indie de todos, que es Norberto Ramos del Val, un tipo que no entiende el “no” por respuesta, o el “es imposible”, o el “no hay dinero para la película”. Su nueva locura se llama Lucero, es muda y solo dura 70 minutos. Hablamos con alguien que acaba de estrenar largometraje de trinchera y que sabe lo que es hacer cine de guerrilla. Hablar de películas con él es un placer, porque además de hacerlo sabe mucho de cine.   

– Muchos te tienen por director vasco, pero eres de Santander.

– ¿Todavía hay que explicar estas cosas en un país con 17 minipaíses? Nací en Santander de chiripa, de unos padres que venían de Burgos y acabaron viviendo en Bilbao. Me largué a hacer la carrera a Madrid y me he quedado, así que igual ahora soy más madrileño que otra cosa. Y lo mejor es que mis padres ahora viven en un pueblo de Cantabria.

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¿Por qué te dio por el cine y desde cuándo? ¿Hubo una película revelación?

–Ya venía mal de nacimiento porque mi padre también tragó pelis como una fiera desde pequeñito. Y me pasó un crucero imperial por encima de la cabeza a los 7 años y ¿qué quieres que le haga? Maldito George Lucas.

– ¿Por qué no te gusta el término “cine low cost”?

– Ha caducado, se pasó de moda el rollo y nunca estuvo claro. Se aplicaba a pelis de 50 euros y de 500.000 tan ricamente. Hace 5 años era como muy cool y a la gente le interesaba como algo nuevo, ahora todos ven Netflix y se acabó.

– ¿Está el cine independiente español y luego estás tú?

"Lo que antes se llamaba “cine independiente” ahora es cine comercial pero con taras"

– Esos tienen de independientes lo que yo de Rosalía. Ahora mismo lo que antes se llamaba “cine independiente” es cine comercial pero de la sección outlet, con taras. Pelis de treintañeros lloricas con problemas de pareja, pseudoexistencialismo de baratillo. Son como la versión intensa de algunas de mis pelis pero cobrando y mangoneando las subvenciones que quedan, las migas que sobran tras las tres películas caras del año. Son películas que le interesan a cuatro gatos, pero esos cuatro ya consiguen que funcione el “negocio”. Hay una gran fachada que nos intenta convencer de que eso es una industria y no

Claudia Molina, en Lucero. / Foto: Pilar Martín Bravo.

lo es. Lo que es industria y negocio es lo de siempre: las películas caras vendidas en todo el mundo, de acción, comedia, épicas o de superhéroes. Esas pelis de las que aquí se hacen solo tres al año.

– A diferencia de otros, tu primer largo, Muertos comunes, es el más caro. Y durante 15 años vas bajando en presupuestos hasta Lucero. ¿Por qué no has podido volver a un presupuesto digno? ¿Mala suerte, no tienes amiguitos o padrinos?

– No tengo ni papás ricos, ni amiguitos en el mangoneo, ni padrinos capitalistas. Pero bueno, ahora que nos estamos todos autoengañando con el tema de que se abre mercado y oportunidades volveré a intentar vivir de esto.

– ¿Cómo nace la idea de hacer Lucero?

– Pues, como siempre, a la contra. La crítica habitual de mis anteriores películas era que son pelis de “gente hablando”, que no paran de hablar. ¡Nos ha fastidiado! ¡Como que si tuviera medios no me iba a pasar a hacer pelis de 'gente volando'! Así que se me ocurrió el reto de hacer una sin diálogos, en una localización, con un solo personaje. Le hice la propuesta a mi habitual guionista, Pablo Vázquez, y apareció con el guión de Lucero. Y oye, funciona.

– Es una película muda, toda una apuesta.

"Si quieres hacer una película sobre la soledad y la incomunicación, ¿qué mejor que hacerla muda?"

– Y se me ocurrió antes de que empezaran a hablar de Un Lugar Tranquilo. Cuando me enteré de que esta peli estaba en marcha, me piqué, pero cuando fui a verla descubrí que ¡no paraban de hablar en toda la película! En la nuestra no habla nadie y no parece artificioso. Y si quieres hacer una película sobre la soledad y la incomunicación, ¿qué mejor que hacerla muda?

– ¿Qué pelis hay detrás de Lucero? Lo primero que se me ocurre es Repulsión, de Polanski. También el mundo del primer Cronenberg.

– No voy por ahí con un cuaderno de películas o planos para fotocopiar, prefiero que salgan las cosas que me han gustado y, mezclándolo todo, espero que salga algo nuevo. A la de Polanski está claro que se puede parecer. De Cronenberg hay un aire turbio, sin que haya nada más que la forma de rodarlo y de actuarlo de Claudia. Hay gente que ha visto influencias de Cabeza Borradora, que es una de las pelis de Lynch que jamás he conseguido tragar. También hay cosas de Season of the Witch, de George Romero, de Images, de Altman, de House of the Devil, de Ti West…  Luego te ves una que habías visto hace 30 años y te sorprendes observando cómo detalles o planos se parecen a aquello que hiciste en tal peli. Somos una coctelera con patas que va soltando brebajes y vendiéndolos como “algo nuevo”. Y tampoco es mentira, de las mezclas inconscientes pueden salir grandes inventos.

Lucero
Una de las escenas de 'Lucero'. / Norberfims.

– ¿Dónde se puede y se podrá ver Lucero?

– En el cine donde se ven todas las cosas realmente independientes y auténticas: el Artistic Metropol, la aldea gala que se pelea contra las huestes romanas de las multisalas. Vamos con calma: los jueves que aguante y a las 22h.

– Muchos son los cineastas que denuncian que en este país ha desaparecido el cine de clase media y solo se hace el cine comercial y ordinario de las grandes cadenas o el cine para festivales que no ve ni dios. ¿Estás de acuerdo?

"La clase media social ahora es pobre con ínfulas"

– Diferenciemos clase media de cine y de gente. La clase media social ahora es pobre con ínfulas. O peor: pobre inconsciente. Y en cuanto al cine, ya no existen esas películas que se financiaban para que todos cobraran. Ahora o las dos grandes teles te ponen la pasta o te vas al menudeo de subvenciones y festivales, cada vez más vendidos a las distribuidoras. Así que toca hacer pelis festivaleras que no ve ni dios pero pueden ganar premios. Y oye, pagan sueldos. Es triste, pero es lo que hay.

–¿Hay una verdadera industria de cine en España? Ves la taquilla francesa y las ayudas a su cine y te sigues muriendo de pena o de asco.

– Empieza a haber una industria de la tele. Oye, algo es algo. Pero en cine si nos comparamos con Francia, o con casi cualquier país del primer mundo, te echas a llorar. Esperemos que las nuevas plataformas nos salven a todos, pero no se yo si eso será verdad próximamente.

– ¿Cuál crees que es tu mejor película, la que mejor te ha salido?

– Lucero, claro. Aunque la siguiente será la mejor, seguro. Y no tengo ni puta idea de cuál será. ¿Te ha dicho a ti alguna vez tu madre que prefiere a tu hermano antes que a ti? ¿A que no? Pues eso, que me siguen gustando todas y las tengo muchísimo cariño. Todas me han dado mis alegrías y mis penas, pero de ninguna reniego, que eso es de cretinos. Una peli no es solo mía, es de todo el equipo que me ayudó a sacarla adelante, y hay que respetar a la gente que te ayuda a hacer tu trabajo.

– Has sido de los que empezaron, en 1995, rodando cortos en 35 mm, con el dineral que costaba alquilar la cámara, la película, el laboratorio, las copias... Se supone que ahora un chaval con su móvil puede hacer cine, pero ¿es eso del todo cierto? ¿No es un cliché? ¿El cine no requerirá siempre mucho tiempo y mucho dinero?

–Y te puedes grabar tu disco y escribir la gran novela… Por hacerse se puede, pero te va a costar lo tuyo  que le interese a nadie y que se entere de su existencia. Hoy sobra arte y a nadie le importa una mierda hasta que es negocio. Y el cine se puede hacer caro o barato, pero el caro se verá más, dará beneficios más fácilmente.

Lucero
Escena de la película 'Lucero'. / Norberfims.

– ¿El cine es un arte para pijos?

– El cine, la música, la novela… ¡Todo, hombre! ¿O todavía no te has dado cuenta de que la gente de buena familia, con el riñón bien cubierto, de pronto es más talentosa y creativa, y le dejan hacer muchas cositas caras? ¿Cuántos premios Planeta vas a ganar tú, muerto de hambre? Igual es genética, ¿eh? (Risas)

– Como yo, eres muy fan de Tucker. ¿Qué significa para ti esa película, ese personaje y Francis Ford Coppola?

– Preston Tucker construyó un coche que estaba 30 años adelantado a su tiempo y al que las grandes marcas destruyeron porque así no son los negocios, amigo. Y el propio Coppola está en las mismas, años completamente abandonado por “la industria”. En fin, que los que pretenden cambiar las cosas me caen demasiado bien y son una mala influencia para mi vida. (Risas)

– Emulando a tu admirado John Carpenter, a veces haces la banda sonora de tus pelis y hasta las de otros directores. ¿Qué es lo que te motiva cuando compones?

– Acabarlo pronto y que cuele. Yo estudié música, pero llegué a un punto del que no podía pasar, no daba para más. En cine tengo mucho que aportar. En música solo me divierto. Así que de vez en cuando me obligo a hacer alguna de mis bandas sonoras y alguna otra cosilla. El otro día me dieron un premio en un festival de cortos por la música de un corto de terror muy simpático. Me hace ilusión, aunque no tengo ninguna ínfula (de hecho creo que Carpenter tampoco tiene muchas), pero me encanta la música y me lo paso bien creando estas macarradas a base de sintetizadores.

– Defíneme brevemente a estos señores, tus referentes: empecemos por el citado John Carpenter.

lucero
Imagen promocional de 'Lucero'. / Norberfims

– El gran nuevo cine clásico de los 80. El tipo que, con muchísima cultura cinematográfica encima, con su adorado Howard Hawks en la cabeza, consiguió hacer que sus películas sean propias y personales.

– Dario Argento.  

– Se empieza siempre por él a ver giallos hasta que descubres que hay un montonazo más de gente que hacían unas películas superdivertidas y de lo más locas. En el fondo no es sino un buen discípulo de Mario Bava, que me gusta aún más.

– Roger Corman.

– El cineasta más voluntarioso que ha existido nunca. Esa mentalidad del más vale hacer muchas películas entretenidas que pasarse la vida para hacer una supuesta obra maestra. Me gana, por supuesto, como productor y como director. Respeto absoluto.

– Ken Russell.
– El inglés más “italiano”. Un tipo que hizo una serie de películas que es increíble que le financiara nadie. Me encantan todas, pero en especial Lisztomania.

– Jess Franco.

– El Corman español. Más pobre, más cutre en el 90% de los casos. Pero une de nuevo esas dos ideas: lo de no parar de hacer cine y lo de que es tontería tomarse demasiado en serio. Desde los años 80 lo suyo fue excesivo y triste, pero hay que ver algunas joyas suyas de los 60 y 70, que son de lo más majas. Tiene más de 200 pelis y eso es maravilloso. Olvídate de las grandes mierdas y echa un ojo a pequeñas maravillas como Vampyros Lesbos, Labios Rojos, Bésame monstruo, The Sadistic Baron Von Klaus (La mano de un hombre muerto se llamó en España), Miss Muerte

– ¿Algún otro cineasta que haya influido en tu cine?

– Todos me influyen. Desde Jaime Rosales a Michael Bay. Para bien o para mal, claro. Al que no le influya todo lo que ve es que tiene un problema. De los grandes me flipan Scorsese, Spielberg, DePalma, Raimi, Mari Bava, Fritz Lang, John Landis…

– En breve se entregan los Goya. ¿Qué te parecen estos premios?

"Los Goya me importan una puta mierda"

– Me importan una puta mierda. Y no voy de postureo, me parece el mamoneo de una falsa aristocracia muy absurda a la que, cada año, menos caso se le hace.

– Un consejo final para un chaval que no sea hijo de papá, que sea de clase obrera y tenga el trueno de dedicarse al cine.

– Mejor que se dedique a la política.

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