El 8M debe llegar a Podemos

  • Durante demasiado tiempo hemos vivido una política interna en Podemos que se ha guiado demasiado por los instintos machirulos
  • Un Podemos más feminista supone un partido con espacios amables de debate, donde la cooperación y el diálogo sean la forma de funcionar

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María Espinosa, exdiputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, y Tamara Ontoria, concejala portavoz de Unidas El Escorial

Llegamos a un final de ciclo. Sin duda, estos cinco años de Podemos han transformado profundamente los cimientos del sistema político, institucional y de representación en nuestro país. Si el primer Podemos nació al calor del 15M y el ciclo de movilizaciones anti-austeridad, pensando una herramienta que transformara la movilización social en cambio político, ahora es el momento de recoger el guante de las segundas expresiones de aquel gran despertar ciudadano.

Una de las cosas que han ocurrido en los dos últimos años y que está cambiando profundamente el sentido común en España han sido las dos movilizaciones feministas del 8 de marzo. Dos movilizaciones masivas protagonizadas por mujeres y que han puesto la igualdad y la libertad en el centro de la acción política en nuestro país.

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Podemos ha conectado con esta acción política, pero además debe adaptarse e interiorizar los nuevos ejes que la sociedad civil está poniendo encima de la mesa. Si durante la primera etapa se creó una máquina de guerra electoral, ahora es el momento de bascular hacia la creación de la “Máquina constituyente”, una herramienta que no solo se piensa para el regate corto y táctico de los procesos electorales sino que busca los anclajes sociales y el enraizamiento para seguir propulsando el impulso constituyente de España. Y para ello, una de las cuestiones imprescindibles es escapar a los formatos clásicos de liderazgo y tomas de decisiones (verticales, de arriba abajo) para ir transitando hacia una nueva forma de ejercer el poder ciudadano, desde abajo, abierto, asambleario y que ponga los cuidados en el centro.

Podemos debe pasar de ser un ariete a ser una fábrica de afectos y pasiones alegres. Incorporar las demandas del 8M implica crear espacios sanos, donde las mujeres puedan asumir roles más protagónicos y donde las formas de ejercer el poder sean más descentralizadas, más tolerantes y más inclusivas. Un feminismo popular y constituyente se está gestando en el seno de España y está liderando las posibilidades de cambio en este siglo XXI. Debemos lograr que Podemos sea también una herramienta que se ponga al servicio de este feminismo y eso solo se logrará cambiando profundamente la arquitectura interna y las formas organizativas que hemos tenido hasta el momento.

Un nuevo proyecto feminista que logre desbordar el propio encapsulamiento al que siempre han querido reducir al feminismo para que sea capaz de hacer reconectar Podemos con todo lo que se está moviendo en nuestra sociedad. Durante demasiado tiempo hemos vivido una política interna en Podemos que se ha guiado demasiado por los instintos machirulos y la competición de egos masculinos, mientras por el camino perdíamos la posibilidad de abrir compuertas e incorporar nuevas formas de hacer política más acordes a las demandas de las mujeres de nuestro país. Un Podemos más feminista es un Podemos con espacios amables de debate, donde la cooperación y el diálogo sean la forma de funcionar y de cuidar esta herramienta política ilusionante que  pertenece a un pueblo sediento de cambio.

En un futuro próximo se va a abrir una nueva asamblea ciudadana y ese será el espacio desde el que repensarnos y desde el que poder reconfigurar por completo la herramienta política que es Podemos, para que logre conectar con las nuevas demandas de una nueva etapa social y para que los impulsos constituyentes de este país no vuelvan a morirse en la orilla de la irrelevancia. Toca mucho trabajo por delante, pero entre todas lo lograremos.

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