Cerebros de derechas y de izquierdas

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El córtex cingulado anterior (en rojo) varía según la ideología. / Wikimedia Commons

Hay cerebros de derechas y de izquierdas y no es una forma de hablar, los hay, literalmente. Contra la idea asumida de que la ideología sólo está definida por factores ambientales, como la educación, los amigos o los ingresos, un equipo de neurocientíficos ha comprobado que cuanto más liberal se declara uno, mayor materia gris tiene en una determinada zona del cerebro. Por el contrario, a los conservadores no es que se les achique esa misma área, pero aumenta otra zona cerebral relacionada con la gestión del miedo. A lo que no se atreven a responder los científicos todavía es a la pregunta: ¿Es la ideología la que cambia el cerebro o es éste el que marca la orientación política?

Un equipo de investigadores del Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College de Londres ha entrevistado a 90 estudiantes pidiéndoles que se definieran como liberales o conservadores en una escala del 1 al 5. Los científicos prefieren esta escala sociológica al tradicional abanico político de comunistas a ultraderechistas. Además, ha sido la usada en anteriores estudios que han analizado la contribución de los genes a la orientación política. Después sometieron sus cabezas a una resonancia magnética.

El resultado fue que cuanto más liberal se había declarado uno, mayor era el volumen de materia gris en el córtex cingulado anterior. Situado bajo el lóbulo frontal, esta zona del cerebro desempeña varias funciones del sistema autónomo, como regular la presión sanguínea o el ritmo cardíaco. Pero también tiene misiones más elevadas: participa en la anticipación de recompensas y la toma de decisiones. Los conservadores, sin embargo, tienen un mayor desarrollo de la parte derecha de la amígdala. Situada en la profundidad del lóbulo temporal derecho, tiene un papel clave en el procesamiento y almacenamiento de las reacciones emocionales. En concreto, la de la derecha, participa en el procesamiento del miedo.

Para los investigadores, que han publicado su trabajo en el próximo número de la revista Current Biology, estas correlaciones pueden (insisten en este verbo) reflejar rasgos emocionales y cognitivos que influyen en la ideología. Ya otros estudios habían sostenido que la orientación política está asociada con determinados procesos psicológicos como la gestión del miedo y la incertidumbre. Ahora, estos neurólogos han demostrado su correlato con los cambios físicos en el cerebro. Para ellos, los que tienen una amígdala derecha mayor son más sensibles al miedo, lo que sugeriría que estos individuos están más inclinados a integrar ideas conservadores en su sistema de creencias. De la misma forma, ya se ha demostrado que el córtex cingulado anterior es fundamental en la gestión de la incertidumbre y los conflictos, lo que pega más con una visión liberal de la vida.

Para corroborar los resultados, repitieron el experimento al revés. Elaboraron una tabla ideológica con los resultados de las resonancias magnéticas que les permitió clasificar a los individuos como más o menos liberales o conservadores con grado de acierto del 71,6%. El escáner puede adivinar la ideología.

Como científicos que son, piden tomar los datos con cautela. Primero, porque los procesos neuronales son muy complejos. Y, con toda probabilidad, otras partes del cerebro, como las dedicadas al pensamiento abstracto, también intervengan. Además, el trabajo se ha hecho con jóvenes estudiantes. Habría que extenderlo a otros grupos demográficos y a lo largo de toda la vida. ¿Será cierto eso de que uno se hace más conservador con el paso del tiempo?

"Lamentablemente, nuestro estudio no muestra causalidad, pero nos ayuda a generar nuevas hipótesis en cuanto a cómo las diferencias en la estructura del cerebro pueden orientar la forma en que nuestra opinión política se desarrolla durante toda la vida", explica Ryota Kanai, director de la investigación. "Por ejemplo, la amígdala tiende a aumentar de tamaño con la edad mientras que el córtex cingulado anterior va empequeñeciendo. Sería interesante comprobar si tales cambios estructurales se asocian con cambios en la orientación política", añade.

Tampoco se mojan en la naturaleza causal de sus observaciones. Si es el cerebro el que modela las ideas o son éstas las que moldean la materia gris es algo que dejan para futuras investigaciones. "Creo que todavía hay mucha  influencia de la educación y el ambiente. Es probable que la interacción entre el cerebro y el ambiente sean lo que determina el desarrollo de la orientación política", explica Kanai.

3 Comments
  1. Volianihil says

    Es una muestra muy pequeña para sacar conclusiones científicas.

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