Las operadoras, principales enemigos de internet

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Captura de pantalla de la web de 'Forbes', con una imagen de AT&T, primera operadora mundial, que figura en el puesto 14º entre las principales empresas de todo el mundo.

Son unas desagradecidas. Si no fuera por internet, las grandes compañías telefónicas serían solo eso, telefónicas. Su negocio estaría concentrado en las llamadas, exprimiendo al máximo cada segundo del teléfono descolgado. La red las ha hecho importantes. Ha convertido esclerotizados monopolios nacionales en multinacionales que ahora se llaman operadoras de telecomunicaciones. Sin embargo, no dejan de maltratar a quien les da de comer. Presionan a los políticos para acabar con la neutralidad de la red. Acosan a las empresas de contenidos (Google, Facebook, Twitter...) para que les paguen por el tráfico que generan. Pero lo peor es que husmean entre los datos de los usuarios para favorecer unos datos sobre otros. Y no son especialmente malvadas, como en el caso del escorpión de la fábula oriental, está en su naturaleza.

Sin el negocio que les ha supuesto la red, no aparecerían hasta seis operadoras en la Global 2000 de Forbes, que cada año recoge las principales compañías del mundo. Deutsche Telekom no estaría por delante de Intel ni France Telecom varios puestos antes que un fabricante como Honda. ¿De qué estaría Telefónica por delante de la farmaceutica Pfizer o Vodafone de IBM sino fuera por internet? Sólo AT&T sería capaz de aguantar entre las 100 primeras si sólo fueran simples telefónicas.

Están ahí porque se han convertido en la infraestructura de internet. Pero casi fue por accidente. De la misma forma que los primeros cristianos estaban ahí cuando el Imperio romano se tambaleaba, dando sostén al edificio, las compañías telefónicas pusieron sus redes de cobre, una tecnología que tiene más de un siglo, para que internet se desarrollara. Pero la historia bien podría haber sido diferente. La radio no necesitó cables, la televisión tampoco. Habría tardado algo más en eclosionar, pero había otras alternativas como las comunicaciones por satélite, fibra óptica, las ondas de radio y hasta los tendidos eléctricos. Eran simples canuteros, los que ponían las cañerías, pero los papas de la telefonía heredaron el poder de los césares.

Pero ese poder no les basta. Quieren aumentar aún más su cuenta de resultados. Para eso tienen tres opciones: cobrar a los proveedores de contenido por el tráfico extra que les generan en sus redes, hacer que quienes paguen sean los usuarios o, la tercera, que lo hagan los dos. Lo justifican en el explosivo crecimiento del tráfico que, dicen, está saturando sus redes. Añaden que, con el modelo actual, no pueden invertir en redes de nueva generación. Los datos sostienen parcialmente este argumento. Según un informe de Cisco, el tráfico global en internet se cuadruplicará de aquí a 2015. Es más, las redes móviles tendrán que soportar 26 veces más cantidad de datos de lo que aguantan hoy.

Aunque hay datos y estudios que cuestionan las afirmaciones de las operadoras. Uno de ellos rebaja el coste por Gigabyte que dicen tener las compañías. Otro duda del impacto del intercambio de archivos en la congestión de las redes de las grandes operadoras. Elaborado este verano por varios investigadores, incluidos algunos de Telefónica, comprobó que la mayor parte del tráfico P2P se queda dentro de la propia red de la operadora, lo que le evita pagar más por la interconexión con otras redes. De hecho, cuanto más grande es su red, menos le afecta lo que pase fuera de ella.

Por supuesto, Google, Facebook y los demás que han hecho atractivo internet, tanto como para que 2.000 millones de personas paguen a las telefónicas por tener una conexión, se oponen. Primero, porque sin sus contenidos la red sería mucho menos atractiva. Segundo, porque ya pagan por tener conectividad. Y, tercero, porque la mayor parte del tráfico de más es generado por los propios usuarios. El intercambio de archivos, por ejemplo, supone el 40% del total de datos que viajan por la red. Le sigue el vídeo que, como en el caso de YouTube, lo emite Google, pero lo consumen los particulares.

Además de la presión sobre las empresas de internet, las operadoras también acosan a los usuarios, sus clientes. Deep Packet Inspection (DPI, inspección profunda de paquetes) es un mecanismo que usan las operadoras para husmear en el contenido de las comunicaciones. Su objetivo inicial era la detección de virus o envíos masivos de spam. También sirve para hacer un uso eficiente del ancho de banda. Sin embargo, en los últimos años está siendo usado para analizar el tráfico y dar prioridad a unos datos sobre otros y, en ocasiones, ralentizar o bloquear directamente la información procedente de determinados servicios que son intensivos en tráfico de datos.

La pasada semana se dieron a conocer los primeros datos de un proyecto en el que participan investigadores de varios países y que está apoyado por Google. Usando la misma tecnología que las operadoras utilizan para curiosear en el tráfico de sus clientes, ellos vigilan al vigilante. Su trabajo revela que todas usan DPI y la mayoría ralentizan el tráfico procedente de BitTorrent (el protocolo P2P más usado), también en España. No es la primera vez que se demuestra la vulneración de la ley básica de la neutralidad de la red que considera a todos los datos iguales, pero sí es la más global y documentada.

La única manera de poner coto a esta tendencia natural de las compañías telefónicas es ponerle un freno legal. Los defensores de la red  llevan tiempo pidiendo una regulación que clarifique las reglas de juego. Los enemigos de la neutralidad prefieren dejar las cosas como están, desreguladas.  Este es el último frente, el político. En EEUU, su Comisión Federal para las Comunicaciones aprobó el año pasado una nueva normativa sobre neutralidad. Pero varias operadoras la han llevado a los tribunales para conseguir suspender su entrada en vigor.

En Europa, estaban teniendo más suerte. Tras una consulta pública realizada el año pasado, Bruselas decidió no legislar por ahora. La comisaria para la Agenda Digital es considerada favorable al lobby teleco y siempre ha mantenido que hay que discutir más sobre la cuestión. Sin embargo, el pasado jueves, la comisión de Industria del Parlamento Europeo aprobó por unanimidad una resolución en favor de la neutralidad de la red y exigiendo a la Comisión que la dote de un escudo legal. Noviembre va a ser el mes decisivo: el día 21 debe debe entrar en vigor las normas de la FCC y, a finales, el pleno del Paralemento Europeo votará sobre la neutralidad de la red.

* Los que quieran comprobar si su operadora trastea en su tráfico pueden realizar el test Glasnot diseñado por investigadores del Instituto Max Planck.

1 Comment
  1. Álvaro says

    Bastante de acuerdo con lo que dices, excepto una cosa: Limitas la actividad de las operadoras al simple transporte tanto cuando todavía no había llegado internet como cuando llegó, simplemente allí estaban con su red de cobre, olvidas que tanto el servicio telefónico como el servicio de datos van más allá de actividades de carrier, conmutación, transmisión, modulación, etc son conceptos para los que se necesita infraestructura, equipos y conocimiento, no son simplemente transportistas ni lo han sido nunca.

    Para el resto, sí, son unos cabrones

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