La ciencia y la tecnología ante el 20N

Tras revisar la calidad y cantidad de las propuestas sobre ciencia y tecnología que hacen los partidos políticos en sus programas electorales, dan ganas de no ir a votar o, en todo caso, hacerlo a las organizaciones más pequeñas. El hueco que dejan las grandes, PP y PSOE, a la investigación o a las nuevas tecnologías como palancas para un cambio de modelo económico, social y político es, en proporción, mucho más reducido que el que le reservan opciones como IU, Equo e incluso UPyD. También los principales partidos nacionalistas, PNV y CiU, en especial el primero, flojean en sus promesas de apostar por la innovación.

Hay tres grandes indicadores que sitúan a unos países por delante de otros. La investigación básica, el gasto en I+D y el desarrollo de infraestructuras tecnológicas son los pilares sobre los que las naciones están labrando su futuro. No en vano, el país que destaca en uno de estos apartados también lo hace en los otros dos. EEUU, por ejemplo, es el primer país por publicaciones científicas, el sexto por inversión en I+D y está entre los 10 primeros en desarrollo de la Sociedad de la Información. Por su parte, Japón aparece en segundo lugar en los dos primeros indicadores y el octavo en el tercero. Mientras, España, ocupa el puesto 25 en el índice de desarrollo tecnológico de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones, es el decimocuarto en el porcentaje del PIB que dedica a I+D y sólo en publicaciones científicas está dónde la solemos colocar todos, en el noveno lugar del mundo.

Esa es la situación en la que se encuentra España. Si quiere apostar por algo más que el turismo, la agricultura de exportación y el ladrillo, el nuevo Gobierno debería de considerar el gasto en ciencia y tecnología como una inversión. Desde que comenzara la crisis, otros países no han reducido estas partidas, incluso las han aumentado como el camino más recto para salir de ella.

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Todas las encuestas dan ganador al Partido Popular el próximo domingo. Pero, ¿ganará la ciencia con ellos? Teniendo el programa electoral más extenso por número de páginas, los populares aseguran que la innovación es la clave para aumentar el empleo. Uno de sus objetivos es aumentar la participación del sector privado en la financiación de la investigación. No en vano, la inversión en I+D en España, que en 2010 fue del 1,25% sobre el PIB, es mayoritariamente de carácter público. Aseguran que buscarán la coordinación entre la ciencia básica, la innovación y los sectores productivos pero no explican cómo. Como partido que defiende la iniciativa privada mantienen la idea de incentivar fiscalmente la inversión en I+D. En cuanto a las nuevas tecnologías, sus propuestas son más bien escasas: impulso a la Agenda Digital Europea y la extensión en las ultrarrápidas redes de nueva generación.

Al PSOE,  como en otros ámbitos, le pesa su pasado. Desde que José Luis Rodríguez Zapatero llegara al poder, la inversión en investigación no dejó de crecer. Hubo tiempos en los que el objetivo de llegar al 2% del PIB (la media de la OCDE es del 2,33%) era posible. En 2009, el porcentaje llegaba por primera vez al 1,5. Pero la crisis se llevó por delante aquel sueño. Sin embargo, los socialistas, ya sin ponerse metas, creen que la innovación, junto con las nuevas tecnologías, la ciencia y la cultura deben ser los motores del cambio. Una de las medidas concretas que proponen es la creación de una Agencia Estatal de Investigación para reducir la burocracia y dotar de estabilidad a las ayudas. En el terreno tecnológico, el programa socialista ofrece una mayor concreción que el popular, al proponer ideas específicas como el teletrabajo, el desarrollo de las tecnologías de la salud y hasta dan fechas, 2016, para la implantación completa de la administración electrónica, por ejemplo.

Por su parte los catalanes de CiU reflejan muy bien en su programa a quien quieren representar. Apuestan, por ejemplo, por la irrupción de las nuevas tecnologías en las pymes para dinamizar al pequeño empresario y el comercio. Además quieren eliminar el Ministerio de Ciencia e Innovación y que sus funciones pasen al de Industria. Como los dos grandes partidos nacionales, su programa habla de impulsar la colaboración público privada en la investigación y de la necesaria transferencia de conocimiento entre empresas, universidades y centros tecnológicos. A diferencia de ellos se atreven a dar algunas cifras: compromiso para destinar el 2% del PIB a I+D. Mientras el PNV, partido de origen industrial, apenas menciona a la investigación y el desarrollo en su programa electoral. Pero su objetivo es elevar el porcentaje de inversión en I+D hasta "acercarlo" al 3%.

Pero es en los partidos minoritarios de ámbito estatal donde surge la frescura, incluso la arrogancia y la ambición al proponer ideas nuevas. Para Izquierda Unida-Los Verdes, la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación en el trabajo deben estar al servicio de la sociedad. Quieren también dedicar el 2% del PIB a investigación además de aumentar el personal investigador en un 50%. Como los socialistas piensan crear una agencia estatal de investigación. Pero donde destila más su ideario de izquierda es en la consideración de la investigación como un servicio público. "Los resultados de la investigación científica y tecnológica subvencionada con fondos públicos debe ser de libre utilización y difusión", escriben en su programa. En el terreno de la tecnología también son más radicales y beben de otras experiencias ya ensayadas en algunas comunidades autonómicas. Así, el uso del software libre en las administraciones públicas tendrá preferencia sobre el privativo. También lo proponen para las escuelas: "No queremos que se eduque a nuestros escolares para ser clientes de Microsoft o Apple", escriben.

Según las diferentes encuestas, el siguiente de la lista es Unión Progreso y Democracia. La formación de Rosa Díez repite en el campo de la ciencia buena parte de las ideas que están defendiendo en esta campaña electoral. Así, quieren devolver las competencias en investigación al Estado para centralizarla y "evitar la fragmentación de las políticas en materia de I+D+i", sostienen en su programa. Como otros partidos buscarán elevar el techo de gasto en esta partida hasta el 2% del PIB. Como en el caso de IU, dan prioridad al software libre en las administraciones. Además, quieren que el accceso universal a internet con una velocidad de 10 Megabits (Mbs) ya en 2013 y a 30 Mbs para 2020.

Equo, formación a la que algunos adjudican 2 escaños en el nuevo Congreso, es, junto a IU, quien dedica un mayor espacio a la ciencia y las nuevas tecnologías en su programa. Además de la cantidad, también hay detalles de calidad. Así, consideran al software libre un elemento clave para el impulso de la Sociedad de la Información y se muestran en contra de las patentes en el terreno de la informática. Aunque su apartado para la ciencia flojea, son los más ambiciosos en investigacion: un 3% del PIB de inversión en I+D. Buena parte de sus propuestas para la ciencia están detrás de su apuesta por la economía verde.

Y eso es lo que hay. Con toda probabilidad, este análisis estará sesgado por la ideología del autor, pero sólo los pequeños partidos están proponiendo algo más de lo que ya se ha hecho. Concretan más que los grandes, cuyos programas están llenos de generalidades, y exploran caminos que los otros ni siquiera se plantean, como el uso del software libre o la recuperación social de la inversión pública en investigación. El domingo se sabrá por dónde caminará la ciencia española en los próximos años.