ION ANTOLÍN LLORENTE | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 18:31

Cesar Calderón. / foropolitics.org

César Calderón Avellaneda es uno de los nombres más conocidos de la Internet hispana. Nacido en Bermeo (Bizkaia), hijo de un marino mercante, además de su amplio conocimiento del mundo de las nuevas tecnologías aplicadas a la política nunca ha ocultado su militancia en la izquierda, y más concretamente en el Partido Socialista. Su bitácora es una de las más influyentes -y premiadas- en la blogosfera política, y desde ella se ha empleado a fondo para expandir a los cuatro vientos el concepto de Gobierno Abierto u Open Government. Hoy presenta su primer libro en solitario, “Otro Gobierno” (Algón Editores), en el que pretende sentar las bases de una nueva socialdemocracia que haga frente a las teorías neoliberales, planteando primero los interrogantes que afronta la propia ideología para su futuro, y dando respuestas desde la participación ciudadana sin “Mesías que acumulen todo el poder”.

Su primer libro en solitario. Se está vendiendo bastante bien ¿Tan necesitada está la izquierda de nuevas ideas?

Se está vendiendo muy bien. Que un libro agote su primera edición en 72 horas es todo un éxito editorial en los tiempos que vivimos. Y sí, creo que existe una amplia mayoría social en España que está deseosa de ideas que ayuden a repensar la izquierda desde parámetros comprensibles para el ciudadano del siglo XXI. Otro Gobierno es un trabajo que nace con dos misiones: la primera, analizar las razones del progresivo alejamiento de los ciudadanos respecto a las propuestas de los partidos de izquierda; y la segunda, quizá la más importante, proponer una nueva agenda política que ayude a recuperar el liderazgo perdido durante los últimos años

El año pasado supuso una auténtica debacle para el PSOE, y en lo que va de este los resultados electorales en Andalucía y Asturias parecen dar un respiro a los socialistas. ¿Cree usted que se trata de un punto de inflexión, o por el contrario que los problemas de la izquierda son los mismos pero el Gobierno de España está empezando a mostrar síntomas de desgaste?

Sin duda los resultados en Andalucía y Asturias han supuesto un balón de oxígeno para el PSOE, pero cometerían un grave error si pensasen que todo está solucionado. Estas elecciones solo demuestran que el souffle anti-zapatero se ha desinflado. El PSOE para volver a ser un partido hegemónico necesita reinventarse tanto internamente como de cara a una sociedad que le exige mayores cotas de transparencia, participación y  horizontalidad.

Usted apostó por Alfredo Pérez Rubalcaba en el pasado proceso congresual del PSOE. ¿Cree que es el líder para llevar a la socialdemocracia española hacia el futuro que necesita? Le haré la pregunta de otra forma, o se la complemento, como prefiera. ¿Necesita esta socialdemocracia que usted propone de liderazgos fuertes?

Estoy convencido de que el proyecto que lideró Rubalcaba de cara al congreso del PSOE responde mejor a las actuales necesidades sociales que exige un partido socialista más armado ideológicamente . El PSOE necesita muchas cosas, pero no creo que eso de los liderazgos fuertes sea una de ellas. Ha pasado el tiempo de Mesías que acumulen todo el poder. Llega la hora del trabajo en equipo, y ahí no sobra nadie.

¿El escaso poder institucional que el PSOE acumula en España es un buen punto de partida? ¿Facilita el cambio el hecho de no tener responsabilidades de Gobierno en casi ninguna Comunidad Autónoma, Ayuntamiento o Diputación, ni en el Gobierno de España?

Nunca se me hubiera ocurrido plantearlo así, pero es posible que tenga usted razón.

Cubierta del libro.

¿Por dónde empezar? Me explico. Supongo que me dirá que para esto hay que comprar el libro, pero ¿cómo se inicia una renovación profunda, que impregne no sólo a los militantes de un partido socialdemócrata sino también a sus simpatizantes y votantes, cuya vinculación orgánica es nula?

No es un proceso sencillo, pero la primera fase es la humildad, es decir, el reconocimiento de que la sociedad española ha cambiado radicalmente desde el comienzo de la transición y no va a volver a aceptar ni programas electorales adocenados que no respondan a sus necesidades, ni políticas oscuras, ni líderes encerrados en torres de marfil. Además, las formas de funcionamiento internas de los partidos políticos no responden ya a la realidad social, se han quedado en los años ochenta y no son capaces de atraer talento. Algo debería cambiar también en este punto. Estamos viviendo una tormenta perfecta que tiene sus manifestaciones desde la crisis a la irrupción de Internet como elemento desintermediador. Los partidos socialdemócratas, si quieren sobrevivir, deben asumir que lo que tienen enfrente es un ciudadano formado e informado, que toma decisiones de voto cada vez más racionales.

Entiendo que esta no es sólo una labor de la socialdemocracia española. ¿Cómo ve a la europea, y en general en el resto del mundo a los movimientos socialdemócratas? ¿Es tan necesaria la unidad de acción de los diferentes núcleos locales radicados en cada país para poder articular una alternativa creíble?

Durante muchos años los partidos socialdemócratas europeos vivieron comodamente aplicando politicas redistributivas en su ámbito más cercano, es decir, el estado-nación.  Eso funcionó relativamente bien hasta los años ochenta del pasado siglo, en los que la globalización de la economía mundial y la entrada en juego de países emergentes (India, China…) como actores económicos reventaron toda esta construcción. Las soluciones nacionales en un esquema de economía globalizada son ineficientes. Es necesario dar una respuesta global a estos nuevos retos, y esta respuesta debe ser liderada por el Partido de los Socialistas Europeos. Si no, de poco servirá.

Usted es un abanderado del Open Government. ¿En qué medida contribuye a mejorar la democracia y de qué manera puede aplicarse a los partidos políticos? Ya sabe que para algunos esto consiste en abrirse un blog y una cuenta de Twitter que luego cierran una vez pasadas las elecciones.

El que piense eso, que me consta que los hay,  no ha entendido nada. Cuando hablamos de Open Government no lo estamos haciendo de tecnología, sino de valores como la transparencia, la colaboración y la participación, todos ellos perfectamente aplicables al funcionamiento de los partidos políticos.

Se vuelve en breve a Argentina. ¿Qué tal se hacen las cosas por allí? ¿Podemos (o debemos) aprender algo de las iniciativas que se toman al otro lado del charco?

Toda América Latina está convirtiéndose en un laboratorio de políticas públicas diferentes, creo que debemos observarles con mucho más interés.

En serio. ¿Tiene futuro la izquierda en España, Europa y en el mundo como alternativa creíble y no sólo como castigo a los gestores?

El futuro está en la izquierda. En una izquierda madura y solvente que sea capaz de transformarse para adaptar sus políticas al siglo XXI.

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